Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una historia alemana del arte argentino

Hugo Beccacece

SEGUIR
PARA LA NACION
Domingo 24 de septiembre de 2017
0

Todas las funciones del 17° Festival de Cine Alemán que terminó el miércoles pasado en el Village Recoleta estuvieran colmadas de público. Entre las películas que se presentaron hubo dos que tenían vínculos con la Argentina: Antes del alba, de la directora Maria Schrader, sobre la vida en el exilio del escritor austríaco Stefan Zweig que huía del terror nazi, y Paula, de Christian Schwochow, sobre Paula Modersohn-Becker, la pintora alemana de fines del siglo XIX y principios del XX. La primera cuenta las distintas peripecias por las que pasaron Zweig y su esposa cuando se vieron obligados a dejar Europa y decidieron establecerse en América latina. En ese último intento de encontrar un refugio seguro, Zweig llegó a la Argentina en 1940, pero no se quedó en estas tierras: estaba más interesado en ir a Brasil. Lo logró, pero dos años más tarde, él y su mujer se suicidaron en Petrópolis.

El lazo que une a Paula Modersohn-Becker con la Argentina es mucho más secreto y sutil. En 2011, se realizó una muestra de los trabajos gráficos de la artista en el Museo Nacional de Arte Decorativo. Paula formó parte de la colonia de artistas de Worpswede, cerca de Bremen, que surgió en la última década del siglo XIX. Ese grupo estaba integrado entre otros por Fritz Mackensen, Otto Modersohn y Clara Westhoff, que se casaría con Rainer Maria Rilke. Las obras de esos artistas estaban emparentadas con la escuela de Barbizon y el impresionismo. La primera estadía de Paula en Worpswede comenzó en 1898. Después de varias peripecias, se enamoró de Otto Modersohn, reciente viudo, y se casó con él en 1901. Cinco años más tarde, en busca de un horizonte artístico más amplio, se fue a París y allí comprendió (era una gran admiradora de Cézanne) que su modo de pintar, muy distinto del resto de la comunidad de Worpswede, estaba mucho más cerca del expresionismo. En 1907, Paula volvió a vivir en Worpswede con Otto. Tuvieron una hija, pero como consecuencia del parto, la artista murió. Dejó un legado de 750 pinturas.

En 1922, el pintor argentino Horacio Butler, que se había embarcado en la Argentina con destino a Vigo, pero cuya meta era París, se desvío del itinerario previsto porque le aconsejaron que investigara el movimiento artístico de Hamburgo. Una vez allí, le recomendaron que visitara Worpswede donde Butler descubrió las obras de la primera camada de artistas de la colonia. Supo de las pinturas de Paula Modersohn-Becker y, a través de ellas, recibió el impacto de la estética expresionista. Se quedó ocho meses trabajando allí. Después se fue a París e introdujo cierto tono del espíritu expresionista alemán en el grupo de Forner, Bigatti, Basaldúa y Badi.

Hace dos años, la historiadora del arte Malena Babino fue la curadora en el Museo Sivori de la espléndida muestra El grupo de París y relató en una charla su estadía en Worpswede adonde había ido tras las huellas de Butler. En la casa de un coleccionista local, encontró obras de aquél que revelaban el inesperado aporte de Worpswede a la pintura argentina.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas