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De Chilecito a Talampaya, una aventura diferente en La Rioja

En este sorprendente recorrido de más de 100 kilómetros se descubre el viejo cablecarril que lleva a una mina histórica, viñedos fértiles, la Cuesta del Miranda, formaciones geológicas y restos de dinosaurios

Domingo 24 de septiembre de 2017
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Las curiosas formaciones de Talampaya
Las curiosas formaciones de Talampaya. Foto: Carlos W. Albertoni

Esas vagonetas son pura historia. Colgadas a lo largo de una enorme estructura que va trepando el cerro Famatina, han sobrevivido más de un siglo y constituyen un colosal monumento a la memoria de la provincia de La Rioja. Construidas en hierro, son parte esencial del ya legendario cablecarril de la Mina La Mejicana que fue construido entre 1903 y 1904 para transportar a la ciudad riojana de Chilecito el oro que se extraía en lo alto del Famatina, a casi 4500 metros sobre el nivel del mar. Con un total de nueve estaciones que cubren un recorrido ascendente de 35 kilómetros, este imponente cablecarril constituyó en su momento una de las obras de ingeniería más importantes del mundo y tuvo apenas 25 años de vida hasta que en 1926 dejó de funcionar por problemas financieros de la empresa que lo explotaba.

Desde entonces, el abandono y los fantasmas se apropiaron del cablecarril y lo convirtieron en una ruinosa estructura de metales oxidados. Fueron varias décadas de olvido, hasta que en octubre de 1982 su declaración como Monumento Histórico Nacional lo rescató de las sombras y abrió las puertas a su recuperación como atractivo cultural del pueblo riojano.

Las vagonetas del viejo cablecarril
Las vagonetas del viejo cablecarril. Foto: Carlos W. Albertoni

"Hoy el cablecarril es un orgullo no sólo para Chilecito sino también para todos los argentinos. Es innumerable la gente que viene hasta aquí para conocerlo, incluyendo extranjeros que llegan sabiendo que se trata de algo único en el mundo", señala Marcos Moreno, gerente de la agencia Salir del Cráter que ofrece visitas a diferentes sectores del cablecarril como parte del programa de Turismo Geológico Minero con que cuenta Chilecito en la actualidad.

Encerrada por los cordones montañosos de las sierras de Velasco y Famatina, la ciudad de Chilecito tiene casi cuarenta mil habitantes y es la segunda localidad más poblada de La Rioja. El entorno geográfico en el que se ubica y la riqueza de su historia minera la han convertido en eje ineludible de muchos de los viajes que se programan por tierras riojanas. Desde allí parten numerosos circuitos que recorren el territorio provincial, trepando alturas y serpenteando valles. Uno de estos rumbos es el que une Chilecito con Villa Unión, un camino de algo más de 100 km que atraviesa la Cuesta de Miranda antes de llegar a la localidad que es la puerta de entrada al Parque Nacional Talampaya.

Rumbo a la mina

Su importancia minera parece estar ligada de alguna forma a su nombre, ya que popularmente se afirma que la denominación de Chilecito refiere a la cantidad de mineros que llegaban hasta aquí en el siglo XIX desde Chile. "Eso es más una linda leyenda que algo realmente cierto. La ciudad fue fundada por los españoles en 1715 como Santa Rita, pero aparentemente ya desde el comienzo se la conoció como Chilecito y por eso se cree que el nombre deriva del vocablo Chileoito con que los pueblos precolombinos de la zona llamaban a estas tierras de intenso color rojo que caracterizan a la región", explica Moreno, que lleva a los turistas que vistan Chilecito tanto a las dos estaciones más bajas del recorrido del cablecarril como a la mismísima Mina La Mejicana, ubicada a 4303 metros sobre el nivel del mar. "La Estación 1 está ubicada en la ciudad y la Estación 2 en la zona del Durazno, unos 500 metros por encima y ya sobre las laderas del Famatina. En estas primeras estaciones se puede visitar el museo, los talleres y algunas estructuras del cablecarril. Pero lo más apasionante es subir hasta la mina, para lo que hay que hacer un muy largo camino de montaña. Ahí llegan muy pocos", agrega Moreno.

Vinos de altura

Más allá de su riqueza e historia minera, Chilecito ofrece también el tesoro de sus excelentes vinos. El clima extremadamente seco, la luminosidad y la altura de la zona permiten que los terruños que rodean a Chilecito resulten ideales para el cultivo de la vid. Por eso, existen varias bodegas en la zona que pueden ser visitadas como parte de un recorrido enoturístico aún incipiente.

La oferta incluye a la tradicional Cooperativa Vitivinifrutícola de La Rioja, más conocida como La Riojana, que produce desde hace más de siete décadas vino de muy buena calidad. Y también a Valle de La Puerta, una de las fincas más destacadas de La Rioja en lo que se refiere a vinos de alto nivel. Establecida en 2002 y con 150 hectáreas de viñedos, es una de las más desarrolladas del país en materia de tecnología vitivinícola.

"Nuestros malbec y torrontés son exquisitos, con mucho cuerpo y sabor. Y también producimos un muy elogiado aceite de oliva de primerísima calidad, gracias a nuestra creciente cosecha de aceituna", cuenta Javier Colovatti, winemaker y gerente de Valle de la Puerta.

La Vuelta del Pique

Trepar por las laderas del Famatina es siempre una invitación a la aventura. El ascenso no sólo lleva hasta las diferentes estaciones del cablecarril y la abandonada mina de La Mejicana, sino que permite disfrutar de un circuito conocido como La Vuelta al Pique. Vistas espectaculares, vuelos de cóndores cercanos, puestos de viejos arrieros perdidos en la montaña y ríos con aguas de tonos surrealistas forman parte de este recorrido, que serpentea esencialmente por la falda oriental del Famatina y lleva hasta los 3000 m del altura. El nombre del circuito nace a partir de un lugar que forma parte del itinerario y que justamente se conocía como El Pique. Ahí durante mucho tiempo se cultivaron nogales y por eso era un sitio de especial interés para la zona.

Foto: Carlos W. Albertoni

"El circuito permite conocer lugares como la unión de los ríos Amarillo y Negro, cuyas aguas de tonos oscuros y ocres se confunden en un punto específico para formar una imagen casi surrealista. Ese punto es la delicia de los fotógrafos", agrega Moreno.

Más allá del circuito de la Vuelta del Pique, siguiendo hacia el oeste desde Chilecito, se encuentra la Cuesta de Miranda. Considerado con justicia uno de los rincones más bellos de las tierras riojanas, la Cuesta de Miranda es atravesada por el rumbo de la ruta 40, que une los confines del sur y el norte argentino a lo largo de 5100 km de continua carretera. Serpenteando, la 40 asciende por la Cuesta y ofrece vistas imperdibles de las montañas de tonos rojizos que caracterizan el paisaje de la región, salpicadas sus laderas por infinitos cardones que en los crepúsculos estiran sus sombras sobre las rocas como si se tratara de extraños fantasmas.

La gente de estos pagos dice que esos fantasmas que aparecen en las tardes son las almas en pena de los muertos que dejó el coronel Felipe Varela cuando venció en combate a los hombres de José Linares, en una batalla que se libró acá en esa época en la que el país estaba dividido entre unitarios y federales.

Desde lo alto de la Cuesta de Miranda, en un punto ubicado a más de 2000 metros de altura, que se conoce como Bordo Atravesado, se empieza a intuir los grandes paredones rocosos del colosal Parque Nacional Talampaya. Ubicado en las cercanías del pueblo de Villa Unión, este parque nacional creado en 1997 es la joya turística de La Rioja. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y su enorme valor radica tanto en su condición geológica como en su riqueza paleontológica, ya que en la zona se han hallado numerosos restos fósiles de dinosaurios entre los que se destaca los del Lagosuchus talampayensis, que habitó la Tierra hace 250 millones de años cuando los saurios recién comenzaban a desarrollarse en gran escala.

"Villa Unión es la puerta de entrada a Talampaya y por eso casi todos aquellos que vienen hasta aquí se alojan en esta ciudad", señala Christian Broker De Koning, responsable de la agencia Rolling Travel que realiza visitas guiadas dentro del parque nacional.

Restos del Triásico

Recostada sobre la ruta 40, Villa Unión es una pequeña localidad de apenas cinco mil habitantes. Pese a su escasa población, cuenta con una gran cantidad de alojamientos que se ocupan de manera casi permanente con turistas que vienen a Talampaya. Desde el pueblo hay apenas sesenta kilómetros hasta el ingreso al parque nacional, siguiendo el asfalto de la ruta nacional 76. Adentro de Talampaya existe la posibilidad de hacer varias excursiones programadas con vehículos que recorren diferentes partes del parque nacional en itinerarios de casi tres horas de duración. El más tradicional de estos recorridos es el que lleva hasta el Cañón de Talampaya, siguiendo el cauce del río Talampaya entre paredones de más de 150 metros de altura. Es una excursión en la que se visitan algunas de las formaciones más características del parque nacional, como La Catedral y El Monje.

También se puede hacer un recorrido especial hasta los Cajones del Shimpa, un muy estrecho cañadón invadido de algarrobos en los que las altas paredes que caracterizan a Talampaya se abalanzan sobre el fondo de una manera casi opresiva. "Es como andar por un pasillo muy angosto, a la sombra de moles de roca que nos flanquean a un lado y otro", grafica De Koning.

Las curiosas formaciones de Talampaya
Las curiosas formaciones de Talampaya. Foto: Carlos W. Albertoni

Más allá de las bellezas geológicas que ofrece el paisaje de Talampaya, el ingreso al parque nacional cuenta con un pequeño circuito que lleva imaginariamente al visitante por el pretérito mundo de dinosaurios que ha quedado al descubierto en la zona a partir de los hallazgos paleontológicos realizados en las últimas décadas. Conocido como el Sendero del Triásico, este circuito tiene unos 250 metros de extensión y ofrece figuras de diversas especies de dinosaurios que habitaron la región, ubicadas de manera estratégica a la orilla del sendero y de manera cronológica, de acuerdo a su época estimada de aparición sobre la Tierra. "Si bien aquí se han descubierto fósiles de otras épocas geológicas, la mayoría de los restos corresponde al Período Triásico, que comenzó hace 251 millones de años y finalizó hace 201 millones, con la llegada del Período Jurásico", explica De Koening.

Además de Talampaya, el Período Triásico y sus manifestaciones geológicas también ofrecen paisajes espectaculares en el llamado Cañón del Triásico. Ubicada en Banda Florida, también en las cercanías de Villa Unión, este lugar cuenta con un paisaje muy similar al de Talampaya que se caracteriza por formaciones de tonos rojizos y altos paredones que conforman largos y a veces muy angostos cañadones.

"Desde hace poco tiempo estamos realizando aquí excursiones en camionetas que llegan hasta zonas de enorme virginidad, en los que los escenarios no tienen nada que envidiar a los de Talampaya", señala Fabián Páez, guía de la agencia Runacay que ofrece visitas diurnas y nocturnas por el Cañón del Triásico.

Las excursiones llevan por lechos de ríos secos a través de casi 30 km. En ese recorrido, que muchas veces va zigzagueando por cañadones, se vista siete lugares especiales para hacer avistaje de paisajes y, en ocasiones, también de fauna autóctona. Y en las noches, la propuesta incluye un recorrido que finaliza frente a los paredones más grandes del área con la luna llena iluminando todo el área. Bajo la luz lechosa del plenilunio, los paredones rojizos del cañón se transforman en moles de pálidos tonos grises, casi blancos. Como aquellos formados por las sombras de los cardones de la Cuesta de Miranda, estas enormes rocas triásicas son colosales fantasmas riojanos. "Ni Felipe Varela ni José Linares anduvieron por acá guerreando, así que estos fantasmas no parecen de sus muertos. Pero quizás sean los espectros de otros muertos, de otras guerras de unitarios y federales", concluye Páez.

Datos útiles

Dónde dormir

En Chilecito, la tradicional Posada las Marías es un alojamiento tres estrellas premium que ofrece cómodas habitaciones con desayuno campestre incluido, servicios de masajes y vistas magníficas al Famatina. Reservas en www.lasmariasposada.com.ar

En Villa Unión, el hotel Pircas Negras ofrece 47 habitaciones de alto nivel y completamente equipadas, con decoración de cerámicos rústicos y carpintería americana. Además, pileta y conexión gratuita a Wi-Fi. Informes en www.hotelpircasnegras.com

Qué hacer

Agencia Salir del Cráter ofrece excursiones a la Mina La Mejicana y La Vuelta del Pique, partiendo de Chilecito. Informes y mails en www.salirdelcrater.com.ar y excursionesalirdelcrater@hotmail.com

Servicios Runacay realiza excursiones diurnas y nocturnas en el Cañon del Triásico, saliendo de Villa Unión. Informes enwww.runacay.com y info@runacay.com

Rolling Travel es la empresa concesionaria de servicios que realiza las excursiones dentro del PN Talampaya. En su oferta incluye el recorrido tradicional al Cañón de Talampaya, una experiencia safari en camiones 4x4 y el recorrido a los Cajones del Shimpa. Informes en www.talampaya.com

Dónde comer

El Gran Pez, nuevo restaurante ubicado junto a la estación 2 del Cablecarril de Chilecito. Comidas regionales en un marco paisajístico espectacular. Reservas al (03825) 669984

Comedor ruta 40, el parador más tradicional de Villa Unión. Ubicado sobre la legendaria Ruta 40, ofrece chivitos al asador y un locro que es un manjar. Reservas al (03825) 15410686.

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