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El pequeño pueblo medieval colgado de un peñón en Provenza

En el sur de Francia, a una hora de Marsella, Les Baux de Provence enamora con sus calles angostas y construcciones de piedra con siglos de historia

Domingo 24 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Les Baux, que recibe un millón y medio de turistas por año, luce tal como en la época medieval
Les Baux, que recibe un millón y medio de turistas por año, luce tal como en la época medieval. Foto: Shutterstock

Les Baux-de-Provence es un caso especial en Francia. Como Mont Saint-Michel, en Normandía, es de esos pueblos medievales, chiquitos, deshabitados y muy bien conservados que son un boom turístico durante el día y quedan en soledad de noche.

Les Baux está en lo alto de una colina en la Provenza, en el sur del país, a una hora de Marsella y a apenas 4 kilómetros de St. Remy. La ciudadela, que recibe un millón y medio de visitantes por año, (el segundo pueblo de estas características, en cantidad de turistas después de Mt. Saint Michel) es de los tiempos medievales, fue escenario de varias guerras a lo largo de los siglos, y pasó por varias manos: reyes, marqueses y príncipes.

Es bueno llegar temprano (y preferentemente en días de semana), antes de la horda de visitantes, que colman con micros y autos el estacionamiento e inevitablemente aturden la tranquilidad de un pueblo desolado, y comenzar a subir. Porque el recorrido es en ascenso, hasta donde estaba el gran castillo, del que ahora quedan sólo ruinas, pero regala una vista panorámica del valle, con viñedos y plantaciones de olivas, que tienen denominación de origen en la región.

Callecitas laberínticas para recorrer sin apuro
Callecitas laberínticas para recorrer sin apuro. Foto: Andrea Ventura

En lo alto de las colinas Alpilles se levantó este castillo-fortaleza, que representó uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar medieval. Sufrió varias demoliciones y reconstrucciones, hasta que finalmente fue demolido

La edad de oro del pueblo fue en el siglo XVII, donde se reconstruyeron los edificios. Luego de la Revolución Francesa, la zona fue anexada a Francia y Les Buax gradualmente fue abandonado por la población. Antes, la región de la Provenza pertenecía a Italia.

Recién después de la Segunda Guerra Mundial el pueblo tuvo una nueva vida ciento por ciento turística con la apertura de L'Oustau de Baumanière, un hotel y restaurante que atrajo celebridades de todo el mundo y que ahora, a cargo del nieto del fundador, Jean-André Charial, tiene dos estrellas Michelin.

El pequeño pueblo, tiene 900 metros de largo, 100 de ancho y ahora sólo cuenta con 22 habitantes estables.

Caminar por Les Baux (viene de una palabra provenzal que quiere decir promontorio rocoso) es sumergirse en el pasado, con callecitas empedradas que forman un pequeño laberinto del que nadie quiere salir, con construcciones originales muy bien conservadas. Las paredes de piedra color ocre brillan con esa luz tan especial que hay en la Provenza y que deslumbró a los impresionistas. Vincent Van Gogh estuvo internado a unos pocos kilómetros de Les Baux, en el hospital Saint Paul de Mausole, en St. Remy que se puede visitar y ver su habitación.

Las mansiones privadas de antes, ahora se transformaron en galerías de arte y museos, como el Yves Brayer Museum y la Fundación Louis Jou Foundation. El Museo del Santón (con entrada libre), en una construcción del siglo XVII, atesora piezas de una de las tradiciones más arraigadas de la Provenza, que es la fabricación artesanal de figuras religiosas, muchas de las que se usan para armar el Pesebre. Del castillo (se paga entrada para recorrerlo) sólo quedan algunas ruinas y se exponen antiguas armas de guerra medievales, como diferentes catapultas y se hacen exhibiciones sobre cómo funcionaban.

Una antigua catapulta en lo alto del castillo
Una antigua catapulta en lo alto del castillo. Foto: Shutterstock

Muchas otras construcciones históricas ahora son bares, restaurantes y negocios de suvenires a precios altos.

Para un cierre de día glamoroso se puede cenar en el histórico L'Oustau de Baumanière, el restaurante que hizo revivir la zona hace más de 50 años. Una cocina clásica provenzal, con productos frescos y muchas verduras de la huerta orgánica. Las dos estrellas Michelin tienen su costo: menú desde 160 euros.

Datos útiles

Cómo llegar

Está a 4 km de St Remy. Durante el verano europeo hay un ómnibus que llega desde Arlés todos los días. Para los que van en auto, el estacionamiento cuesta 5 euros.

Visitas

Para recorrer el pueblo se puede alquilar un audioguía (6 euros) que cuenta la historia en al oficina de turismo en la entrada de Les Baux. En otoño, entre las 9 y las 18; en invierno, hasta las 17.

La entrada al Château des Baux (castillo) cuesta entre 7,5 y 9 euros, dependiendo de la temporada.

Juego de luces

Aunque no tiene estrictamente nada que ver con el pueblo ni con sus historia, el paseo por Les Baux se completa con una visita a Carrières de Lumières, una especie de museo multimedia que está justo abajo. En las paredes y pisos de una antigua a cantera abandonada de 7000 m2 se proyectan imágenes de artistas clásicos con un realismo que impresiona, con música que acompaña las imágenes. Cada show dura media hora. Hasta enero, la exhibición es con obras de Bosch, Brueghel y Arcimboldo. La entrada cuesta 12 euros. Horario, de 9.30 a 19.

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