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Entre misiles y un mundo de fantasía, las peripecias para jugar en Corea del Norte contadas por un futbolista

El australiano Eric Paartalu describió sus sensaciones luego de que su equipo, Bengaluru FC de India, fuera visitante en Pyongyang, por las semifinales de un torneo internacional asiático

Viernes 22 de septiembre de 2017 • 10:00
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Parte de la delegación del Bengaluru FC junto a sus guías, en Corea del Norte
Parte de la delegación del Bengaluru FC junto a sus guías, en Corea del Norte.

Viajar para jugar al fútbol en el país más hermético del mundo, en medio de la creciente tensión por las pruebas nucleares y el lanzamiento de misiles que ha llevado a cabo Corea del Norte en las últimas semanas, no está en la lista de prioridades de la mayoría de las personas. Pero eso fue precisamente lo que tuvieron que hacer los integrantes del club indio Bengaluru FC para disputar contra el 4.25 FC de Pyongyang un partido correspondiente a la vuelta de las semifinales de la Copa AFC, el torneo asiático que equivale a la Europa League.

El encuentro en sí fue anecdótico en el marco de la accidentada visita que vivieron los jugadores y cuerpo técnico del equipo perteneciente a la Súperliga de India. "El último día de nuestra visita, hubo un misil que pasó por encima de nuestro hotel", le contó el australiano Erik Paartalu a un periodista de BBC Sport. "Eso es algo -continuó- para lo que no te puedes preparar particularmente".

El mediocampista no escatimó detalles sobre las peripecias que les tocó vivir en la capital de Corea del Norte. Bengaluru viajó con la ventaja de su victoria 3-0 en el partido de ida, pero los jugadores se sentían inquietos de jugar en el estadio May Day de Pyongyang, con capacidad para 150.000 personas. "Una cosa es ir a jugar a un lugar donde tal vez estalle una guerra o a una zona inestable, pero ir a Corea del Norte es harina de otro costal", comentó Paartalu.

Paartalu, un jugador sorprendido
Paartalu, un jugador sorprendido.

El plantel tuvo que viajar a Bombay, luego a Pekín y después a Pyongyang para aterrizar 48 horas antes del partido. "Era un paso a lo desconocido y cuando llegamos fue una revelación", admitió el futbolista de 31 años, que antes ha jugado en equipos de China, Qatar y Corea del Sur, además del Melbourne City y Brisbane Roar de su país.

"Todo lo que ves y escuchas en las noticias es diferente a lo que ves en persona. Fue un poco surrealista aterrizar en un aeropuerto prácticamente vacío. Es un aeropuerto internacional, pero sólo un avión estaba aterrizando. Hubo confusión con nuestras maletas y tuvimos que esperar dos horas allí. En ese tiempo todo el personal de las tiendas y de inmigración se fueron y las luces se apagaron. Estuvimos dentro del aeropuerto solos", contó.

Todos los integrantes de la delegación tuvieron que entregar sus celulares y tabletas para que las autoridades revisaran el contenido, mientras les advertían que tenían que tener cuidado sobre lo que fotografiaban en el país. "Lo divertido es que algunos memes sobre Corea del Norte fueron compartidos en los grupos de Whatsapp, riéndose de Kim Jong-un. Estuvimos sentados a la espera que uno fuera descubierto".

Muchas de las maletas, incluyendo las que transportaban los uniformes, calzados y balones, se perdieron en tránsito y los jugadores tuvieron que comprar nuevos botines en las tiendas del hotel, que los vendían a sobreprecio pese a ser falsos. "Los que compramos fueron de mala calidad, algunos de una medida incorrecta. No es lo que te esperas en un ambiente profesional. Cuando regresamos al hotel de nuestro primer entrenamiento todas las maletas estaban allí", expresó sorprendido.

Successful trip to North Korea ????

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Además de no tener acceso telefónico, los futbolistas del Begaluru tampoco tenían acceso a internet. "Llegamos al hotel al atardecer y nos preguntábamos porque las luces de la calles no estaban encendidas. Alguien nos contó que era para evitar que alguien viera Pyongyang vía satélite", recordó.

El estadio May Day tiene capacidad para 150.000 espectadores
El estadio May Day tiene capacidad para 150.000 espectadores.

"La primera percepción fue que era un hotel como cualquier otro en el mundo, pero había una televisión en el vestíbulo en la que se veía a Kim Jong-un una y otra vez. La propaganda empezaba apenas entrabas. Te cuestionas lo que ves, si es real. Habían afiches del tamaño de una casa por todas partes del padre y del abuelo de Kim Jong-un. Todos son muy patriotas. La gente fue muy amigable. Todos tenían que portar una insignia con la bandera del país o una foto de la familia gobernante", agregó Paartalu, quien calcula que -pese a lo grande del estadio- "sólo había entre 8.000 y 9.000 aficionados".

Fue empate sin goles y la clasificación para los visitantes, que definirán el certamen ante el FC Istiklol de Tayikistán. "El estadio era monumental. Si hubiera estado lleno, seguro hubiera sido intimidante, pero no con 9.000 hinchas". Eso sí, el plantel no pudo emprender el viaje de regreso hasta dos días después. Al día siguiente, por la mañana, todos se despertaron con la noticia que Corea del Norte había lanzado un misil balístico que había sobrevolado Japón.

"Cuando estábamos saliendo del hotel una persona nos contó que si hubiéramos estado despiertos a las 6 de la mañana hubiéramos visto al misil pasar por encima del hotel. Había sido lanzado desde el aeropuerto con una trayectoria que fuera fácil de ver por todos. Todos nos miramos los unos a los otros y era como diciendo salgamos de aquí lo antes posible", señaló, reconociendo que fue un momento tenso.

"No estoy seguro si los norcoreanos están completamente al tanto de la situación. Les preguntamos cosas a los guías y respondían que sólo se estaban defendiendo y que su líder supremo mostraba que era los suficientemente poderosos para enfrentarse a Estados Unidos. Parecían como con el cerebro lavado, como si Corea del Norte fuera el poderoso y Estados Unidos el débil. Todo muy extraño", añadió el australiano.

Paartalu se sintió privilegiado por haber tenido la oportunidad de visitar Corea del Norte, pero al mismo tiempo tuvo sentimientos encontrados por la situación en la que vive el país. "Es un precioso país, con cielo azul, plantas, flores, campos verdes y haciendas. En ningún momento te sientes incómodo. Nunca olvidaré este viaje y estoy agradecido que tuve la oportunidad de hacerlo. La gente me preguntará sobre él en el futuro porque no hay muchos que puedan decir que estuvieron en Corea del Norte".

Pero el futbolista australiano fue más allá: "El sentimiento que tengo es de pena por los chicos que entrenaban con una sonrisa en sus rostros, la pelota en el pie, amando jugar fútbol. Pensar que este lugar puede ser borrado y que estas personas puedan sufrir me hace sentir mal, sólo espero que eso no pase. Al final del partido recibí un fuerte abrazo del delantero de ellos y nos felicitó con una sonrisa en su cara. Es verdad que el deporte hace que la gente se una. Es lo bonito de este juego".

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