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Los músicos de espuma de León Ferrari llegaron al MAR y se hicieron oír

Estas creaciones del artista se exhiben por primera vez en Mar del Plata; esculturas sonoras e interacción con el público

Viernes 22 de septiembre de 2017
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LA NACION
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MAR DEL PLATA.- En el ala norte de la planta alta suena León Ferrari. ¿El artista plástico? Sí, claro. De la mano de los chicos que acarician las varillas y los caños de acero de algunas de sus obras que, en camino de ser esculturas, se convirtieron además en una suerte de instrumentos que entre vibraciones y roces transmiten mil sensaciones. Sonidos que enriquecen Músicos, esta retrospectiva de la obra musical de Ferrari que desde ayer y durante los próximos dos meses permanecerá abierta al público en el Museo de Arte Contemporáneo (MAR), con producción de la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo (Falfaa) y el Ministerio de Gestión Cultural bonaerense y, como siempre, entrada libre y gratuita.

Estas creaciones del artista llegan por primera vez a esta ciudad y con un formato inédito: la combinación de parte de su obra gráfica, las esculturas sonoras y las 16 coloridas figuras que realizó con alambre y espuma de poliuretano, conocidas en conjunto como "Los músicos y las espectadoras".

Bien pronto los visitantes del MAR, en buen número en la jornada inaugural, concentraron la atención en esta muestra, que, con su particular presentación, busca dar continuidad a una de las premisas de Ferrari: que el público sea parte y se relacione con su obra desde todos los sentidos. Aquí sí, según el caso, tocar no sólo está permitido, sino que además es casi una obligación para disfrutar de la experiencia. "Esta invitación a que la gente pueda intervenir, donde no hay tanto límite entre el autor y el espectador, es muy de León", destaca Paloma Zamorano, una de las nietas de Ferrari, que ayer acompañó las instancias finales de la puesta y el más que entretenido acto de apertura, con la destacada participación de la banda Nancy, que hizo música experimental con algunas de las obras del artista.

Este conjunto de obras resume también buena parte de la vida de Ferrari, con trabajos a tinta china con predominio de trazos "apentagramados", que datan de 1962. Otros más coloridos a lápiz y pastel que coinciden con sus días previos y posteriores a su exilio en Brasil durante la última dictadura militar. Y estas creaciones más recientes y aún más innovadoras, como sus once músicos, a los que dio forma con un material propio de la construcción.

La música es el eje conceptual de este recorrido que la gente empezó a descubrir y disfrutar. "Tenía a Ferrari mucho más presente por su perfil controversial y provocador", admitía Celia López, que en compañía de su esposo e hijos recordaba otras creaciones del autor que generaron debates profundos.

Micaela Saconi, directora del MAR, contó que en la búsqueda de esta muestra se trabajó con los directivos de la Falfaa para mostrar un perfil del artista más allá de la crítica social, con otra sensibilidad y siempre con su sello de calidad de reconocimiento internacional. "La combinación de formatos artísticos, la excusa de lo musical y la inauguración en coincidencia con la primavera permitieron una muestra alegre y viva", dijo a LA NACION.

En el acceso a la sala 1 el espectador se encuentra con tres obras sonoras: Berimbau edición de 6, con barras de acero de cuatro metros sobre un cuadrilátero con base al piso y dos cajones sonoros que combinan caños y alambres que ante un mínimo roce o golpe, amplificado por equipos de audio allí instalados, permiten que escapen sonidos notables. El lote se completa con Colgante, otro cuadrilátero, pero con más de 150 varillas macizas de tres metros de largo. Unirlas en un racimo y soltarlas es, en cada intento, un experimento musical apasionante. Y multiplica arte con los marcadores agregados a sus puntas, que en esos bamboleos dejan miles y entrecruzados trazos sobre paños de papel dispuestos sobre el piso.

Al centro, en círculo y puro dinamismo, los músicos sobre sillas y mecedoras. Cada uno con su instrumento, desde clarinete hasta violín, parecen ejecutar una pieza que a la distancia siguen los espectadores, creados también en poliuretano, pero que suman brillos a esa platea con adornos y bijouterie.

Zamorano recuerda que las que hoy son esculturas sonoras se iniciaron como piezas más tradicionales y estáticas. "Mi abuelo se dio cuenta de lo que esos sonidos generaban y les dio una nueva dimensión", explicó.

En coincidencia con la inauguración se desarrolló un taller de serigrafía, una acción de Estampida, un movimiento que acompaña la obra de Ferrari. Ayer cualquiera podía aprender la técnica y estampar su propio lienzo o remera con una obra del artista. "Elegí Las bailarinas porque es hermosa", contó Javiera, que se encargó de multiplicar impresiones y en cada una de ellas cumplir un objetivo más en esta movida. "Que el arte de León movilice, viva y acompañe a cada espectador para que perdure en el tiempo", explicó. Esta propuesta continuará cada fin de semana.domingos y feriados, de 12 a 20.

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