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La noche mágica de Ignacio Scocco: la pelota autografiada que se llevó y lo que le dijo Marcelo Gallardo en el abrazo

Artista exclusivo de la goleada 8-0 ante Jorge Wilstermann, el delantero se ganó su primera ovación del público millonario y vivió un momento único; "por suerte hice los otros dos porque los tres primeros no los pude festejar", dijo

Viernes 22 de septiembre de 2017 • 07:20
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Scocco marcó cinco goles anoche y lleva ocho en ocho partidos jugados en River
Scocco marcó cinco goles anoche y lleva ocho en ocho partidos jugados en River. Foto: FotoBAIRES

La sonrisa de Ignacio Scocco es indisimulable. No le entra ni un solo gramo más de felicidad en el cuerpo, tiene el cupo completo. Sale del vestuario con chomba y campera blanca más short negro de River y zapatillas naranjas, lleva una mochila negra en su espalda y carga otras tres cosas: en su mano izquierda, el juego marrón de mate; entre el brazo izquierdo y el pecho, un pequeño bolso negro; y en su mano derecha, la pelota del partido autografiada por todo el plantel. Mientras sonríe para las cámaras mostrando el regalo que se lleva, empieza a charlar y cuenta: "Ésta está firmada, va para la vitrina. Pero me llevo todo, tengo la remera también".

El delantero de 32 años todavía no termina su noche de gloria en el club que tanto admiró desde pequeño. Su infancia estuvo marcada por la banda roja, con pósters en su cuarto de Enzo Francescoli y los distintos equipos campeones de la década del 90, tal como contó en una entrevista con Olé hace siete años. Hoy, confeso hincha de Newell's y con una gran carrera en la Lepra, pero con su familia y gran parte de sus amigos fanáticos del Millonario, el hombre de Hughes, Santa Fe, cuenta que ni en sus sueños imaginó una actuación así: hizo cinco goles en la victoria 8-0 ante Jorge Wilstermann para acceder a semifinales de la Copa Libertadores.

"Es un placer poder entrar en la historia de la Copa y del club. Se dice noche soñada, pero si te digo que soñé esto, te miento. Realmente, marcar cinco goles, que el equipo gane 8-0 y pasar semifinales, es algo hasta difícil de soñar. Me voy con la alegría de saber que clasificamos", cuenta Scocco, quien se transformó en el primer jugador en convertir cinco goles en una definición eliminatoria de Copa Libertadores. "Es difícil soñar algo así. Uno soñaba, después del partido de Bolivia, que como seguía dependiendo de nosotros, podíamos tener una noche importante y hacer un gran partido. De ahí, a soñar un 8-0 y meter cinco goles, es difícil. Pero pudimos conseguirlo, lo logramos, y ahora debemos pensar en lo que viene".

Nacho marcó el primero, el segundo, el tercero, el quinto y el séptimo. Disparó en siete ocasiones, de las cuales seis fueron al arco y cinco fueron goles. Una tarea sensacional, de esas que se dan en contadas ocasiones -si es que se dan- durante la carrera de un futbolista. Al ser reemplazado a los 25 minutos del segundo tiempo por Rafael Borré, la gente coreó su nombre, en su primera gran ovación en el Monumental.

"Con Gallardo fue un abrazo de tranquilidad. Cuando lo saludé, me dijo: 'entraron todas las que entraron en Bolivia'"
Nacho Scocco

"Hoy me tocó ser el goleador. Por suerte pude meter el quinto y el séptimo para festejarlos, porque los primeros tres no los pude festejar porque queríamos más y sabíamos que podíamos dar vuelta la serie. Esto es una alegría enorme, yo siempre dije que quería ganarme el reconocimiento haciendo las cosas adentro de la cancha. Por suerte, la gente me despidió de la mejor manera. Es algo que voy a recordar siempre", dice el delantero, y agrega: "River demostró que es lo de hoy, no lo del jueves pasado en Bolivia. Si bien no fue un partido para 3-0, porque había sido parejo y hasta un poco superiores, la diferencia se dio en la contundencia. Hoy mejoramos lo que hicimos, y tuvimos contundencia, lo que no habíamos tenido".

Al salir, Scocco se fundió en un abrazo con el entrenador Marcelo Gallardo. ¿Qué palabras cruzaron en ese instante? "Nos abrazamos los dos. Fue un abrazo de tranquilidad, porque al habernos sentido superiores en Bolivia y no haberlo plasmado en el resultado por la falta de contundencia, cuando lo salude me dijo: 'entraron todas las que no entraron en Bolivia'. Y así fue, porque también lo sentí así. Necesitábamos una noche así", revela el atacante, quien también comentó que volvió a ver varias veces las situaciones que falló en Cochabamba. "Soy de tener mucha autocrítica, de corregir y mirar lo que hago mal, de reconocerlo. Es la única forma de cambiar las cosas".

Acerca de la concentración en Cardales y el recibimiento del público, Nacho fue contundente. "Durante la semana influyó saber que no habíamos hecho un mal partido en Bolivia, que nos sentíamos bien y con confianza. Durante la semana nos mirábamos entre nosotros y sabíamos que teníamos un gran equipo y grandes individualidades para darlo vuelta y cambiar la historia. Contra Banfield y hoy lo demostramos. Hay que tener regularidad para agarrar confianza", comenta. "Fue un gran acierto ver a la gente, el recibimiento en la entrada, cuando salimos en la cancha. Suma y es importante para nosotros. Vamos a estar siempre agradecidos, por suerte se lo devolvimos dentro de la cancha".

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