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Andrada, el gigante de Lanús que se probó en Banfield y hasta lo tentó Barcelona

El arquero tuvo un destacado paso por los seleccionados juveniles y, en 2011, fue tentado por los catalanes; en el Taladro no quedó por un cortocircuito con su club de origen: San Martín, de Mendoza

Viernes 22 de septiembre de 2017 • 15:40
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LA NACION
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Esteban Andrada, en su mejor momento
Esteban Andrada, en su mejor momento. Foto: AFP

Cuando Walter Perazzo dirigió al seleccionado Sub 20 de la Argentina tenía a Esteban Andrada entre los preferidos. El arquero había sido figura en el Sudamericano de Arequipa y en el Mundial de Colombia, ambos en 2011. Paradójicamente, por los cuartos de final de ese último torneo, atajó dos penales en la definición contra Portugal, pero el equipo celeste y blanco igual no pudo ganar y quedó eliminado. "Es uno de los que va a llegar al equipo mayor. No tengo dudas. Tiene el porte y el talento de los grandes. Es un chico muy serio", repetía Perazzo cuando se le pedían referencias a futuro.

Nadie sabe bien por qué, pero todo le costó demasiado al hoy héroe de Lanús , que con otros dos penales atajados, esta vez en la definición por los cuartos de final de la Copa Libertadores frente a San Lorenzo, parece haber relanzado definitivamente su carrera. Los granates ya están en las semifinales y uno de sus puntales es el arquero.

El quiebre para Andrada en Lanús fue en diciembre de 2016. Fernando Monetti sufrió una lesión insólita, ya que se rompió los ligamentos de una rodilla jugando al fútbol tenis en su casa de La Plata, y, como Matías Ibáñez se había ido a préstamo a Temperley, el puesto quedó en manos del gigante de 1,93m. Él sabía de qué se trataba la idea de Almirón.

"Me gusta jugar con los pies porque de chico era delantero. Mi padre -Mario Guillermo Andrada- me hizo arquero. Mi hermano mayor -Gabriel- jugaba al fútbol en las inferiores de San Martín, de Mendoza, donde yo también me inicié. Y durante los partidos, para entretenerme, mi papá me llevaba atrás de un arco y me pateaba unos tiros para que yo atajara", le decía el verano pasado a La Nación.

Recuperado Monetti, Almirón le respetó el puesto a Andrada en la Copa Libertadores, torneo que el club del Sur se puso entre ceja y ceja. Después de todo, el N° 28 había respondido en los momentos más complicados y hasta con él como titular en el primer partido del año Lanús se quedó con la Supercopa Argentina tras un resonante 3-0 con River, justo el adversario en las semifinales de la Libertadores.

¿Alguna otra anécdota de chico? Sí, Andrada estuvo a punto de quedarse en la otra vereda, y vestirse de verde y blanco. "Cuando dejé Mendoza me probé en Banfield, justo el clásico, pero el club no quiso pagarle a San Martín lo que pedía o reconocerle algún dinero". En 2007 llegó a Lanús y vivió varios años en la pensión del club.

La seducción de Barcelona

La vida de Andrada pudo haber cambiado a mediados de 2011. Por entonces, tras haberse destacado en el seleccionado juvenil, cuentan que vino a buscarlo Barcelona. Durante esos días el presidente Nicolás Russo se reunió con enviados del club catalán. Si bien no hubo mayores precisiones, y según pudo reconstruir La Nación, la oferta habría rondado los 4 millones de euros y fue rechazada por Lanús.

Claro que aquella buena proyección tardó demasiado en concretarse, sobre todo porque siempre tuvo arqueros de renombre por delante: Mauricio Caranta, Agustín Marchesín y Monetti, entre otros. Hasta que decidió irse. Recomendado por Guillermo Barros Schelotto, Arsenal, dirigido por entonces por Martín Palermo, le abrió las puertas en la temporada 2014/15. No le fue nada bien. Jugó 40 partidos y le hicieron 65 goles. La gente casi siempre lo reprobó. Cada centro era un problema sin solución. Las manos ya no estaban tan seguras. La vuelta por Arias y Guidi lo encontró entre dudas, pero su segunda casa lo cobijó hasta que esta vez sí aprovechó la oportunidad grande. Dicen que Jorge Sampaoli lo sigue con atención, pero ya habrá tiempo para pensar en eso.


Esteban Andrada ya había atajado un penal determinante para Lanús: fue en el 1-1 ante Independiente, en la última fecha del campeonato pasado; el arquero contuvo el remate de Ezequiel Barco y los Rojos no pudieron entrar en la Copa Libertadores 2018.

Se lució en los penales de Matías Caruzzo y Nicolás Blandi, después de haber repasado en plena cancha un papelito con las características de los posibles pateadores. También había hecho los deberes en la concentración, donde había estudiado a varios ejecutores de San Lorenzo junto con Monetti.

"Casi no pude dormir. Este grupo nunca se da por vencido. El mérito es de todos, que pese a todo lo que se decía sentíamos que podíamos revertir el 2-0 con el San Lorenzo nos ganó en el primer partido", definió Andrada.

Habrá sido la tranquilidad y confianza que le dio Almirón. O tal vez se haya tratado de la maduración lógica del arquero. Con mucho tiempo por delante, a los 26 años, Esteban Andrada parece haber entrado en otra dimensión.

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