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Construir la ruta de una manera más sólida

Sábado 23 de septiembre de 2017
PARA LA NACION
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Qué raros somos los seres humanos, que hacemos todo lo que hacemos en pos de obtener una rutina más o menos armónica y, una vez que estamos inmersos en ella, comenzamos a sentir el ardor de la frustración. Siempre necesitamos una zanahoria frente a nuestras narices que nos mantenga en movimiento y, paradójicamente, limite el disfrute de nuestro aquí y ahora: "Cuando terminemos la casa, vamos a disfrutar"; "cuando los chicos crezcan, tendremos tiempo para la pareja", "cuando me asciendan, viajaremos". Y en el medio del proceso se encuentra la rutina, la "ruta" necesaria para llegar a destino. El problema es que la mayoría de las personas no se pregunta cuál es el sentido de ese norte prefijado, producto la mayoría de las veces de mandatos, de estructuras familiares heredadas o, simplemente, de seguir a la mayoría en lo que se cree que es bueno porque es elegido por muchos.

En una pareja, la rutina puede ser la lápida del amor. La repetición de tareas, secuencias y situaciones puede llevar incluso a aniquilar el erotismo. Cuando no ponemos en palabras lo que nos paraliza, los fantasmas se agigantan. Vivimos en tiempos de incertidumbre; el mundo se ha vuelto un lugar inseguro. Sistematizar el día a día parece ser un reaseguro frente a la zozobra. Aunque ese reaseguro esconda una amenaza intrínseca: hacer que nos cansemos de lo que hemos construido con esfuerzo. Cuando la infidelidad mete la cola en las relaciones de pareja, en una cantidad de ocasiones lo hace porque alguno de los dos se cansó de lo conocido. No necesariamente significa que no se valore al compañero, sino que primó una necesidad -egoísta, por cierto- de salirse de una estructura que puede ahogar. Romper el pacto de confianza no sólo no es gratuito, sino que también es muy doloroso. De acuerdo con la encuesta "¿El amor es la base de la relación?", del portal de citas Match.com, el 58% de hombres y mujeres coincidieron en que la confianza es el valor más importante en un vínculo, siendo la intimidad lo menos relevante (4% para las mujeres y 10% para los hombres). ¿Será que estamos frente a un cambio en los paradigmas de pareja tradicional? Quizá sea momento de revalorizar la rutina como lugar de cobijo, como reaseguro hogareño, en el que una "cana al aire" pueda ser la manifestación de algo que haya que charlar amorosamente en el seno de la pareja. Para honrar la rutina que se supo construir y volver a construir la ruta de una manera más sólida.

Periodista y escritora; experta en vínculos para Match.com

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