Una de cal y otra de arena

Carla Quiroga
LA NACION
Sábado 23 de septiembre de 2017

El entusiasmo por el avance de los UVA se balancea con ciertas preocupaciones que desvelan al sector como por ejemplo la presión impositiva. El cambio de paradigma no es fácil para nadie. Mientras los bancos reconvierten sus departamentos de créditos, los desarrolladores entienden que si siguen financiándose con inversores durante el proceso de construcción de la obra, en algún momento del ciclo quedarán descalzados por los altos costos de construcción que alcanzaron su máximo histórico en alrededor de US$ 1300/m2, sin perspectivas de una baja en el horizonte cercano. El crédito, que en julio creció 166 por ciento en comparación al mismo mes del año anterior, abre puertas pero también presenta fuertes desafíos. Para empezar, cambió hasta el chip del comprador, más preocupado por la cuota a la que accede con su salario que al valor del metro cuadrado o el ticket final del del departamento que está comprando. "El Gobierno debe ser inteligente para que el subsidio alcance a las unidades nuevas", reclamó un referente del sector. El financiamiento intermedio generará nuevos retos para los empresarios que, por ejemplo, deberán estar más atentos a los plazos de las obras, porque los retrasos impactarán directamente en mayores costos de los créditos a los que accederán: cada mes implica mayor interés. Otro tema es que, en un contexto de mayor demanda y poca oferta, los precios se disparen. Si bien no hay riesgo de una burbuja, los valores siguen en alza sin perspectivas de una baja. Hoy el metro cuadrado en la Capital Federal promedia los US$ 2172 y US$ 2163 en la provincia de Buenos Aires, en ambos casos alcanzó un record histórico. El crecimiento de dos dígitos -de más de 11 por ciento- es un fenómeno que el mercado no experimentaba desde 2011.

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