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Kim convierte en personal su duelo con Trump y lanza otra amenaza

Por primera vez, el dictador atacó él mismo al presidente norteamericano, a quien tildó de "viejo gagá" y "perro asustado"; el régimen advirtió que podría detonar una bomba de hidrógeno en el océano Pacífico

Sábado 23 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Al transmitir la respuesta a Trump, la TV norcoreana mostró ayer una imagen de Kim en su oficina de Pyongyang
Al transmitir la respuesta a Trump, la TV norcoreana mostró ayer una imagen de Kim en su oficina de Pyongyang. Foto: LA NACION

NUEVA YORK.- Donald Trump pegó primero: lo llamó "hombre cohete", en Twitter y en las Naciones Unidas. Kim Jong-un respondió con inusual dureza, al tildarlo de "viejo gagá mentalmente desequilibrado", "incapaz" y "perro asustado". El presidente norteamericano no se quedó callado: dijo, otra vez por la red social, que el líder norcoreano era "obviamente un loco".

La creciente tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos se volvió un enfrentamiento personal.

En un mensaje beligerante y sin precedente, Kim atacó sin medias tintas a Trump, presidente de la primera potencia global, a quien le advirtió que "pagará caro" por su discurso cuatro días atrás ante la Asamblea General de la ONU, en el que amenazó con "destruir totalmente" Corea del Norte. Además, el régimen amenazó con un posible nuevo ensayo nuclear, que podría ser la "más fuerte explosión de una bomba de hidrógeno" que se haya registrado en el océano Pacífico.

"Lejos de hacer comentarios de cualquier poder de persuasión que puedan ser vistos como útiles para desactivar la tensión, hizo una grosera tontería sin precedente que nunca se ha oído de ninguno de sus predecesores", afirmó Kim ayer, en su furiosa declaración, publicada en los diarios estatales y leída por una presentadora en el canal estatal (ver aparte), con la cual respondió a las nuevas sanciones y al mensaje que había brindado Trump en Nueva York. "Un perro asustado ladra más fuerte", fustigó el dictador.

El discurso de Kim estuvo escrito en primera persona. "Con seguridad y determinación domaré con fuego al viejo gagá mentalmente desequilibrado", afirmó. El mensaje del líder norcoreano causó consternación. Fue la primera vez que Kim, que ordenó más del doble de pruebas de misiles que su padre y su abuelo, ambos gobernantes antes que él, se dirigió de manera directa a otro líder extranjero. Ni su padre ni su abuelo brindaron jamás un mensaje similar.

"La acción es la mejor opción para tratar al viejo gagá que, difícil de oír, está pronunciando sólo lo que quiere decir", continuó el dictador.

El discurso de Kim -difundido junto con una foto suya, serio, sentado detrás de un escritorio como si lo estuviera leyendo- se conoció en Estados Unidos anteanoche. Trump respondió ayer, con un nuevo mensaje en Twitter, que despachó desde su resort en Nueva Jersey a las 6.28 (hora local). "Kim Jong-un de Corea del Norte, que obviamente es un loco al que no le importa hambrear o matar a su pueblo, ¡será probado como nunca antes!", desafió el presidente.

La guerra verbal agigantó como nunca antes los temores desatados por la amenaza nuclear norcoreana, que ya desde antes del ida y vuelta de insultos y advertencias había reciclado el pánico de la Guerra Fría.

Los azotes retóricos cerraron una semana en la cual Estados Unidos amplió las sanciones sobre la economía norcoreana, en un nuevo intento de atenazar al régimen de Pyongyang y forzarlo a negociar un alto en su carrera armamentista. China, principal aliado del régimen de Kim, se sumó a la presión impuesta por Estados Unidos y las Naciones Unidas, y se prevé que la Unión Europea aplique también nuevas restricciones.

Pero Kim no mostró intención alguna de querer frenar la expansión de su arsenal de misiles y armas nucleares. De hecho, ayer, en Nueva York, el canciller norcoreano, Ri Yong-ho, dijo que sus palabras probablemente sugerían que el régimen preparaba "la prueba más fuerte de la bomba de hidrógeno en el Pacífico".

La lectura dominante sobre la crisis norcoreana es que, más allá de las escaladas retóricas, prevalecerá la diplomacia porque una guerra provocaría tal devastación que ni Kim ni Trump terminarán por llevar su enfrentamiento a esa instancia. La batería de sanciones, según esta lectura, forzaría a Kim a negociar un acuerdo con Rusia, China y las potencias occidentales para sostener la economía. El gobierno de Trump siempre se mostró dispuesto a negociar.

Pero la tensión reinante elevó el riesgo de que un solo movimiento en falso termine por precipitar un conflicto. No por nada el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió ante la Asamblea General que "el lenguaje inflamatorio puede dar lugar a malentendidos fatales".

"No vamos a correr con miedo", señaló esta semana la embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley. "Si por alguna razón Corea del Norte ataca a Estados Unidos o a nuestros aliados, Estados Unidos responderá. Punto. Eso es lo que va a suceder", advirtió.

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