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En Pyongyang, un público embelesado con el discurso del líder

Como otros grandes anuncios, el desafío de Kim a Trump se transmitió en una plaza

Sábado 23 de septiembre de 2017
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PYONGYANG.- De pronto, la multitud guarda silencio y contiene la respiración cuando se oscurece la pantalla gigante montada en el exterior de la principal estación de trenes de Pyongyang: son las 15 (hora local) y el régimen hará un anuncio.

Allí hay trabajadores, estudiantes, familias que salen de la estación con sus bolsos, mujeres que se protegen con paraguas de un sol aún abrasador de este final de verano. "La fe del revolucionario es inmutable, incluso en la muerte", recuerda un mensaje inscripto sobre un fondo rojo.

La Televisión Central Norcoreana (KCTV) es una de las mejores cajas de resonancia para celebrar las obras del líder supremo, como es conocido Kim Jong-un. Pero ayer, el órgano oficial del Partido de los Trabajadores y la agencia KCNA ya habían informado del mordaz insulto de Kim contra el presidente Donald Trump ("un viejo gagá mentalmente desequilibrado").

En la plaza, la expectativa es inmensa. Aparece entonces la presentadora estrella del régimen, la septuagenaria Ri Chun-hee, a la que se recurre para los grandes acontecimientos, como ensayos nucleares.

Esta vez no hay anuncio. La presentadora se limita a leer la declaración de Kim con una foto de fondo del líder en su oficina. "Un perro asustado ladra aún más fuerte", lee Ri.

A diferencia de la mayoría de las declaraciones, que se concentran más en gobiernos que en personas, ésta sorprendió por su condena directa de Trump.

"Es como si Kim lo mirara [a Trump] desde arriba, explicándole que no se puede hablar así ante las Naciones Unidas", explica John Delury, de la Universidad Yonsei, en Seúl. Y este último discurso, para el público norcoreano, fue inspirador. Sobre todo porque hay una estricta prohibición en Corea del Norte de difundir publicaciones extranjeras. Las informaciones aprobadas por el régimen intentan implantar la idea de que el país corre el riesgo de ser invadido por Estados Unidos y, por lo tanto, debe desarrollar un arsenal nuclear para protegerse.

"Hay que tratar a golpes ese perro loco", dice de Trump Kim Kwang-hyok, un obrero de la construcción, que cierra el puño tras haber escuchado la intervención televisada.

Los norcoreanos en la capital comparten sistemáticamente sus opiniones con el régimen cuando hablan con los medios extranjeros.

Ryu Ri-hwa (74 años) dice que siente una indescriptible cólera.

"Tenemos el arma nuclear, y por eso tengo confianza. Podemos ganar cien y hasta mil veces la guerra mientras tengamos a nuestro líder -afirma-. Trump es un loco, un loco, un loco que no sabe nada."

Sebastian Berger - Agencia AFP

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