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Otra fábula en la vida de película de Nacho Scocco

La historia de Mr. Fantastic, el apodo que capturó en Grecia el N° 9 de River que quería ser enganche; su carrera, más allá de los goles

Sábado 23 de septiembre de 2017
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LA NACION
Ignacio Scocco, en su mejor momento
Ignacio Scocco, en su mejor momento. Foto: AFP

Mr. Fantastic es rápido para desenfundar. Convirtió dos goles en 47 segundos para Inter de Porto Alegre, en el doblete más furioso de la historia. Acaba de conseguir el hat-trick más veloz de la Copa Libertadores en etapa de eliminación directa. El día que debutó en la selección, entró menos de media hora y clavó dos gritos contra Brasil. Mr. Fantastic es Ignacio Scocco , así lo llamaban en Grecia. Ese hombre que parece tener un pacto con la red, detesta que le digan goleador. Siente que lo empequeñecen. Él era N° 10 en las inferiores. No lo asume, pero suelta una carcajada aprobatoria cuando se lo acusa de enganche frustrado. Está a la vista que Scocco no es un 9 convencional. Jamás utilizó la camiseta 9 en su carrera, por cierto. En una noche, en él se reencarnaron Labruna, Pinino Más, Bernabé Ferreyra y el Charro Moreno. Sí, todos juntos.

Tiene un discurso diferente y no lo calla. "Yo no vivo del gol ni quiero estar encerrado en el área. Trato de salir a jugar y, a la vez, convertirme en extremo, enganche o segunda punta. Prefiero los falsos nueve. Miro más a Dybala o al Kun Agüero que a Suárez o Lewandowski", confiesa. O a Zlatan Ibrahimovic. En sus tantas vueltas por el mundo, de México a Emiratos, pasando por Grecia, Inglaterra y Brasil, más de una vez le han dicho que se parecen. Le faltan centímetros a Nacho, pero hay algo en el rostro.

Una vez le arrojaron tres bombas Molotov en la puerta de su casa; fue en Atenas y su AEK había perdido 6-0 la final de la Copa de la liga de Grecia ante el archirrival Olympiacos. En Emiratos jugó para Al-Ain y solía verlo a Jalifa bin Zayed Al Nahayan, dueño del club, sí, y también presidente de los Emiratos, Emir de Abu Dabi y medio hermano del jeque patrón del Manchester City. Pero su lugar en el mundo es más terrenal: Hughes. Está a 115 kilómetros de Rosario y hasta hace algunos meses era más sencillo escaparse del ruido y la notoriedad. Su ciudad es su refugio, ahí donde nació hace 32 años y creció junto al póster de Francescoli y Hernán Crespo con la Copa Libertadores 1996.

"Es difícil soñar algo así. Uno pensaba, tras el partido de Bolivia, que como seguía dependiendo de nosotros, podíamos tener una noche importante. De ahí, a soñar un 8-0 y meter 5 goles... es difícil"
Ignacio Scocco

Ese cuarto que compartía con su hermano Pablo estaba teñido de rojo y blanco. Hoy más que nunca resalta una curiosidad: le convirtió siete goles a los millonarios, más que a nadie en su vida. En la familia son todos de River . Y él también, claro, pero de grande se enamoró de Newell's y es el único que participó de los títulos de 2004 y 2013. Todavía estaría en el Parque de la Independencia, pero la atmósfera se volvió irrespirable para los referentes leprosos. Adora a Newell's y lo lleva tatuado en su gemelo derecho. En el izquierdo, al Hughes Football Club que preside desde marzo. El club interviene en la Liga venadense y es tan fuerte el sentido de pertenencia que sólo pueden jugar chicos del pueblo.

Su perfil se escapa del futbolista medio. Su cuenta de Twitter (@nachoscocco32) está sembrada de reclamos sociales, promoción de tareas solidarias, homenajes a los héroes de Malvinas, la exaltación de los símbolos patrios y reiteradas menciones -con textos y videos- sobre Raúl Alfonsín. Cuando jugaba en Southampton hacía campaña para que no cerrasen el frigorífico de Hughes, y cuando el pueblito de Sanford -pasando Casilda por la ruta 33- quedó bajo el agua, él se puso anónimamente al frente de las donaciones. Es un agradecido de Martino, pero admiración sólo siente por Bielsa. Siempre elogia al canalla Di María, porque el fanatismo no le tapa los ojos. Y respeta a dos rivales clásicos de selección: Brasil e Inglaterra.

"Con Gallardo fue un abrazo de tranquilidad; me dijo que habían entrado todas las que no pudimos meter en Bolivia"
Ignacio Scocco

Cinco goles -los que anotó en el 8-0 sobre Jorge Wilstermann por los cuartos de final de la Copa Libertadores - no se marcan todos los días y Scocco no es un futbolista convencional. Se atreve a reconocer que estructuró su carrera en base al dinero. Pudo jugar en España o en Italia, pero en Grecia y en los Emiratos Árabes le pagaron mejor y para allá apuntó. "No me gusta el ambiente del fútbol. No me gusta el entorno; lo que llamamos el puterío", anticipa y entrega pistas sobre su futuro. Cuando se retire ya sabe que hará: desaparecerá de los medios. Pero será fácil encontrarlo: estará en el Hughes Football Club, donde, como ahora, seguirá sirviendo las mesas cuando organizan cenas de caridad.

Y si ayer por la mañana nadie pudo ubicarlo, fue porque estaba haciendo unos trámites en Vialidad Nacional para conseguir que asfalten las calles que rodean al predio. El futbolista podía esperar.

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