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Nuevo reto: la Alemania que quiere Merkel, a prueba en las urnas

En las elecciones de hoy, la canciller es amplia favorita para lograr un cuarto período en el poder; desde que asumió, en 2005, el país consolidó su economía y se abrió a la inmigración

Domingo 24 de septiembre de 2017
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LA NACION
Nuevo reto: la Alemania que quiere Merkel, a prueba en las urnas
Nuevo reto: la Alemania que quiere Merkel, a prueba en las urnas. Foto: Archivo

BERLÍN.- Luego de 12 años en el poder, Angela Merkel se prepara para ganar hoy las elecciones que le asegurarán un cuarto mandato de cuatro años al frente de Alemania, la cuarta potencia económica del planeta y la primera de Europa.

El país que acudirá a las urnas no tiene nada que ver con la Alemania que encontró Merkel en 2005, cuando llegó al poder. La nación absorbió el costo de la unificación y de la llegada de 1,3 millones de refugiados, olvidó el trauma del desempleo -que se redujo de 11,5 a 5,7%- y terminó 2016 con un excedente presupuestario de 23.700 millones de euros (0,8% del PBI).

Si los sondeos no se equivocan, la canciller debería obtener una rotunda victoria con 36,5% de los votos. En segundo lugar llegarán los social-demócratas del SPD, con 22%, seguido por los liberales del FDP (11%), la extrema derecha de la AfD (10%), la izquierda de Die Linken (9%) y los Verdes (8%).

Esas proyecciones son la mejor prueba de que los alemanes reconocen lo que prosperó Alemania durante "los años Merkel". La confianza de los consumidores nunca estuvo tan alta.

"Durante todos estos años, Merkel ejerció un liderazgo estable y sin ideologías. Con ella, la sociedad se volvió más abierta y distendida", analizó ayer Konstantin Richter, autor de la novela La canciller, durante una reunión informal en la sede de la CDU, en la capital alemana.

Para sus admiradores, Merkel es una heroína capaz de hacerle frente a Donald Trump y a Vladimir Putin, que además tuvo el coraje de abrir con generosidad las puertas de su país a millones de refugiados. Para sus detractores, es la mala de la película cuyas políticas de austeridad asfixian a Europa del sur, y su apuesta por la inmigración "arruina a Alemania", como dijo una vez el actual presidente norteamericano.

Sus admiradores están mucho más cerca de la verdad. El país no sólo registró espectaculares resultados económicos durante su gobierno, sino que el mundo se benefició con sus raras cualidades de estadista.

Durante la crisis del euro y el flujo de refugiados que llegaron de Medio Oriente y África del norte en 2015, la canciller demostró ser una líder indispensable para Europa, al convencer a sus conciudadanos de que debían asumir las responsabilidades que la dimensión del país exigía, aun cuando la historia nacional lo hiciera difícil.

Muchos predijeron caos y la caída de la jefa del gobierno. Hoy, la inminencia de un cuarto mandato es resultado de dos factores. El primero, el acuerdo de repatriación que consiguió con Turquía, que redujo el número de llegadas a 200.000 el año pasado y 80.000 en este. El segundo, contra toda suposición y a pesar de los obstáculos, es que la mayoría de los refugiados están en vías de integración.

Pero no todo es perfecto en el universo de "mutti"(mamita), como llaman cariñosamente los alemanes a Merkel. El porcentaje de la población que está bajo el umbral de pobreza (fijado en el 60% del ingreso medio) se multiplicó por dos en los últimos diez años, mientras la cantidad de trabajadores pobres también se duplicó desde 2005.

En verdad, Alemania alcanzó el pleno empleo gracias a un incremento exponencial de los llamados minijobs. En torno a los 2,5 millones de desempleados oficiales que tiene el país gravita un millón de personas en situación de subempleo, entre ellos muchos trabajadores pobres que no figuran en las estadísticas.

La deuda social es uno de los principales reproches que sus adversarios políticos hacen a la canciller. La complicidad del Partido Social Demócrata (SPD) en la profundización de ese abismo social, ya que formó parte de la gran coalición de gobierno, permite comprender la decepción provocada también por la candidatura del opositor Martin Schulz, que obtendrá menos del 24% de los votos.

Pero también explica el vertiginoso crecimiento que registró el partido de xenófobo y de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que podría convertirse en la tercera fuerza política del país con 10% de los sufragios. "Durante sus tres períodos de gobierno, Merkel no hizo lo suficiente para preparar nuestro país para el futuro. Si sus resultados durante su prolongado período al frente de Alemania pueden ser calificados de «más que suficientes», la canciller debería usar los próximos cuatro años para producir los cambios necesarios", opina Marcel Fratzscher, presidente del Instituto Económico de Berlín.

Hoy, no sólo los bancos de alimentos aumentan en todo el país, el nivel de inversión se reduce desde 2012, mientras crecen las críticas por el estado de puentes, autopistas y escuelas. Hasta la imagen de excelencia de la industria automotriz se vio contaminada -como también la calidad del aire- por las emisiones de diesel que favorece el país, un escándalo que los responsables del sector intentaron ocultar.

Alemania es hoy un país de profundas desigualdades o -más bien- un "gigante con pies de barro", afirman Markus M. Grabka y Jan Goebel, del DIW (Instituto Económico de Berlín).

En esas condiciones, Merkel obtendrá hoy un respaldo masivo para mantenerse en el poder, pero no recibirá un cheque en blanco para gobernar.

Angela Merkel

Canciller alemana

Nuevo reto: la Alemania que quiere Merkel, a prueba en las urnas
Nuevo reto: la Alemania que quiere Merkel, a prueba en las urnas. Foto: LA NACION

Partido: Unión Demócrata Cristiana (CDU)

Profesión: doctora en química

Edad: 63 años

Origen: HamburgoLa canciller, favorita en unos comicios en los que obtendría un cuarto mandato en la cuarta potencia mundial, se somete por primera vez a elecciones desde la llegada masiva de más de un millón de refugiados, en 2015; según las encuestas, Merkel se impondría hoy con el 36,5% de los votos

La economía del país atraviesa su séptimo año de crecimiento (1,9% en 2016) y el desempleo bajó de 11,5% a 5,7% durante su mandato; sin embargo, la oposición le critica el crecimiento del trabajo precarizado y que casi un millón de jubilados se ven obligados a trabajar para poder sobrevivir

Martin Schulz

Ex presidente del parlamento europeo

Foto: LA NACION

Partido: Social Demócrata (SPD)

Profesión: librero

Edad: 61 años

Origen: EschweilerSchulz es casi un sinónimo de la UE, ya que fue parlamentario en Bruselas por 18 años y, luego, presidente del Parlamento Europeo (PE) por otros cinco (2012 a 2017); en enero pasado, el presidente del SPD, Sigmar Gabriel, decidió dejar el cargo para cedérselo a Schulz, que tenía un amplio respaldo

Parte de la debilidad del SPD se debe a que junto a la CDU de Merkel gobernaron en coalición por años y muchos electores piensan que, en realidad, dejaron de distinguirse uno del otro. Además, su partido perdió el control de temas clave, como la defensa de los derechos civiles y el salario mínimo

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