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María Belén Aramburu, la conectada

Madre devota y conductora carismática, la periodista es pura energía: entre la metafísica, el deporte, la espiritualidad, el reiki, la lectura, el mindfulness y el amor por la comida

Domingo 24 de septiembre de 2017 • 17:18
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María Belén Aramburu, la ocióloga experta de la semana
María Belén Aramburu, la ocióloga experta de la semana.

Nos encontramos en Ocampo Wellness Club, donde María Belén entrena dos veces por semana con Aldo Giménez, quien asegura que es su alumna estrella. No hace falta conocerla demasiado para darse cuenta de su tenacidad, pues la mirada y la voz de esta politóloga lo dicen todo. Es pura sonrisa. "Soy realista, pero muy positiva. Sigo teniendo proyectos, quiero hacer cosas nuevas, me animo a hacerme preguntas y respondérmelas, me gusta desafiarme", manifiesta. Es una mujer integral y de forma muy consciente. "Hay que cultivar el cuerpo, la mente y el espíritu", asegura quien reza el rosario con el mismo entusiasmo con que estudia o cocina para sus hijos. Además de ir al gimnasio, camina todos los días y sale a andar en bicicleta los fines de semana.

"Soy una mujer que se reinventa permanentemente y a la vez soy muy introspectiva, siempre fui mi propia terapeuta", dice esta politóloga que, en su ocio creativo, se dedica a estudiar metafísica y física cuántica. "Me encanta la metafísica como estilo de vida, me da una mirada diferente", comenta quien siempre fue muy lectora (comenzó de muy chica leyendo a Borges y Sabato y sobre mitología). "Los libros siempre han sido muy buenos compañeros, siempre tengo uno a mano", asegura. "Sé muy bien poner límites a la utilización de redes sociales y la actualización de las noticias, es por sanidad mental", declara la periodista, quien considera que es fundamental dormir bien y practica la relajación y la visualización para descansar tranquila. "Comer también me da mucho placer", cuenta sobre este gusto que comparte con sus hijos adorados. "Con los chicos tengo una relación maravillosa y un diálogo muy fluido", dice con profunda felicidad (además, practica ejercicios de agradecimiento todos los días). Siempre soñó con ser madre y asegura que fue lo más lindo de su vida. Es toda emoción y orgullo cuando habla de lo buenas personas que son Bautista y Conrado. A los tres les encanta comer juntos en casa y charlar alrededor de la mesa.

De su madre, "un ser lleno de luz", María Belén heredó el interés por la metafísica, la meditación y el reiki. Sí, también es reikista, practica la respiración consciente e hizo un curso de mindfulness. "Tengo una mente muy activa, entonces le tengo que dar alimento", explica. El año pasado comenzó a pintar mandalas porque quería hacer algo que no tuviese que ver con lograr un objetivo, cuenta la conductora, que, además, usa sus manos para tejer y cocinar. "La cocina tiene que ver con el amor", explica esta anfitriona de lujo que hoy mismo recibirá a sus amigas a comer en su casa. "Con mis amigas nos enriquecemos muchísimo con lo que hablamos. Las mujeres tenemos esa facilidad de encontrar espacios afectivos importantes, de poder contar nuestras cosas y cada una dar su mirada", cuenta sobre los encuentros que le llenan el alma. "Mi misión en la vida es comunicar", declara ella, que reelige su profesión permanentemente. "Cuando siento que lo que hago fluye naturalmente, es porque estoy conectada conmigo y con mi misión", remata.

Ping Pong

¿Qué harías si tuvieras un año sabático? Estaría cerca del mar y aprovecharía para caminar y leer muchísimo, me compraría muchos libros sobre todo lo que tengo ganas de leer y no tengo tiempo. También tejería, cocinaría y estaría informada. Aprovecharía para estudiar y darme tiempo para leer en inglés y en francés. También estaría mucho con mis amigas, escucharía música, bailaría y me anotaría en clases de canto.

¿Las vacaciones ideales? Mar y playa.

¿Una profesión frustrada? No es frustrada, porque todavía estoy a tiempo: podría dar las materias que me faltan para recibirme de abogada y ser jueza en lo penal.

¿Algo que te alegra el día? Tantas cosas... ¡Comer! Tentarme y pasar por un kiosco a comprarme un chocolate o un sándwich primavera en una confitería riquísima que descubrí a la salida del noticiero. Una rica comida me da mucho placer.

¿Algo que te pone de mal humor? No soy malhumorada. No me gusta la mala onda, pero tengo una mirada bastante compasiva con el otro, porque siento que si está con esa vibración, debe estar pasándola mal. Así que no me engancho ni me hago rollo. Siempre miro para adelante.

¿El rasgo que más te elogian? La buena onda, la sonrisa, la actitud.

¿Tarea doméstica preferida? Cocinar.

¿Un sueño cumplido? Ser madre. Mis dos hijos son la materialización de mis sueños, son como yo los hubiese imaginado.

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