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Maratón de Berlín: la barrera de las dos horas sigue infranqueable

El campeón olímpico Eliud Kipchoge se impuso en Berlín, pero sin récord mundial; la lluvia limitó las intenciones de quiebre

Lunes 25 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Largada masiva del maratón de Berlín
Largada masiva del maratón de Berlín. Foto: LA NACION

BERLÍN.- Un año después de su victoria olímpica, el keniano Eliud Kipchoge se impuso en el maratón de Berlín, aunque finalmente no consiguió el esperado nuevo récord mundial. Sobre calles mojadas por la lluvia, Kipchoge, de 32 años, marcó un tiempo de 2h03m34s, con lo que no pudo batir la marca de 2h02m57s que había establecido su compatriota Dennis Kimetto hace tres años en la capital alemana.

"Estoy feliz por la victoria. Las condiciones no eran las mejores con la lluvia", dijo Kipchoge a la televisión alemana tras cruzar la meta en la Puerta de Brandeburgo. "Fue el maratón más duro de mi carrera".

Segundo en la carrera de 42,195 kilómetros fue el debutante etíope Guye Adola (2h03m46s). Los otros dos grandes favoritos, el keniano Wilson Kipsang y el etíope Kenenisa Bekele, no llegaron ni a la meta. Kipsang, ex plusmarquista mundial, abandonó en el kilómetro 30, mientras que Bekele bajó el ritmo tras la primera mitad y se detuvo en el kilómetro 36. "Así es el deporte", comentó Kipchoge.

Durante los primeros kilómetros de la carrera se rodó a ritmo de récord del mundo. Aunque se ralentizó después un poco, Kipchoge aceleró para colocarse en cabeza. Con Kipsang fundido en el kilómetro 30, todo quedaba para Kipchoge y Adola, que en ese preciso instante tenían a su alcance la plusmarca mundial.

Protagonizaron un intenso duelo, pero el keniano consiguió batir a Adola, de 26 años, apenas tres kilómetros antes de la meta. Con ello se hizo acreedor del premio de 40.000 euros, más otros 30.000 por el tiempo obtenido. Si hubiera batido el récord mundial, se habría embolsado otro cheque de 50.000.

"Todavía creo que puedo batir el récord mundial", avisó tras la carrera en Berlín. El campeón olímpico de Río 2016 ya había ganado el maratón de Berlín en 2015 y está invicto en la distancia desde 2013 (ganó 8 de las 9 maratones en las que corrió).

Kipchoge está convencido de que el ser humano será capaz de bajar de las dos horas en el maratón. "En el futuro se podrá correr seguro por debajo de las dos horas. Es algo que llegará. ¡Estoy seguro!", había dicho antes de la carrera.

En el marco del proyecto "Breaking2" de la marca Nike en mayo, Kipchoge consiguió correr la mítica carrera en condiciones casi de laboratorio en 2h00m25s, en el autódromo de Monza (Italia), cercano a Milan. Es la marca más veloz de todos los tiempos, pero no fue reconocida como récord mundial debido a las condiciones. "Monza fue un gran éxito para mí. Ese cronómetro me motivó mucho para el resto de mi carrera", indicó Kipchoge en Berlín.

El maratón de Berlín está considerado uno de los más rápidos del mundo gracias al trazado, totalmente llano, y a las suaves temperaturas de septiembre. Los últimos seis récords mundiales de la distancia se consiguieron en las calles de la capital alemana.

El primero de ellos ocurrió en 2003, cuando el keniano Paul Tergat corrió la distancia en menos de 125 minutos; en 2007 y 2008, el etíope Haile Gebrselassie lo bajó sucesivamente hasta los 2h03m59s. Patrick Mahau (Kenia) marcó 2h03m38s en 2011 y Wilson Kipsang señaló 2h03m23 en 2013, hasta que Kimetto señaló la actual plusmarca en 2014.

En la prueba femenina se impuso la también keniana Gladys Cherono, ganadora en 2015, con un tiempo de 2h20m21s. Segunda fue la etíope Ruti Aga (2h20m41s) y tercera la keniana Valary Aiyabei (2h20m53s).

Sin vallas, con urnas

La carrera se celebró el mismo día de las elecciones generales alemanes. A pesar de la importante cita con las urnas, miles de personas se vistieron de corto para correr por las calles de la ciudad.

Poco después de las once, cuando los colegios electorales ya llevaban tres horas abiertos, los primeros atletas traspasaron, sin pulverizar ningún récord, la línea de meta. Pero la carrera, para muchos, todavía no había llegado ni a la mitad.

A las 14, cuando se empezaban a conocer los primeros datos de participación en las regiones del país, en el kilómetro 39, ya en la recta final del maratón, una joven berlinesa se desgañitaba coreando el nombre de un familiar mientras sacudía una pancarta que insufla ánimos.

"Ya lo he visto pasar en cuatro ocasiones, ahora ya a está a punto de llegar a meta", dice Fabienne. Ésta es la carrera que hoy más le preocupa, las elecciones para ella pasaron a un segundo plano. "Ya voté hace días por correo y, la verdad es que me resultó fácil tomar la decisión. No quería dejar la votación para hoy (por ayer), quería evitar cualquier tipo de estrés porque moverse por la ciudad es muy complicado".

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