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Cvitanich, el N° 9 de Banfield que junta movimientos de varios cracks en un solo partido

El jugador fue la figura en la goleada ante Central

Domingo 24 de septiembre de 2017 • 23:26
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LA NACION
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Foto: Télam

Banfield es cosa seria. Con la goleada ante Central, quebró una racha de 63 años sin vencer a su rival en Rosario, era el único estadio en donde a Julio César Falcioni le quedaba irse triunfador como DT del Taladro. En la Superliga, el equipo consiguió 9 de los 12 puntos y así confirma que lo generado en el campeonato anterior no fue casualidad. Al entrenador le están por hacer una estatua. En parte, por cosas del pasado (fue campeón en el Apertura 2009); en parte por acontecimientos como el de ayer, o la serie negativa hecha pedazos semanas antes, cuando Banfield volvió a ganarle a Racing como local después de nueve años. Pero este equipo que se alimenta de la experiencia de los más veteranos y el empuje de los más jóvenes tiene como máximo referente a un Darío Cvitanich que entiende el juego como pocos. Ayer fue la gran figura desde su sabiduría y oficio (para ganar la posición con el cuerpo) y también definiendo en los metros finales con clase y determinación. Cvitanich, a los 33 años, es un ejemplo para los chicos que recién se inician en Banfield desde el profesionalismo y la autoexigencia para poder seguir marcando diferencias en un fútbol tan competitivo.

La vigencia del 9 se vio en toda su dimensión. ¿Por qué? Participó en los cuatro goles del gran triunfo en el Gigante de Arroyito. En cada ocasión reunió movimientos de diferentes cracks, como si hubiera tomado la mayor virtud de cada futbolista mencionado y los haya juntado en un mismo envase. Veamos:

Un gol de Francescoli. El 1-0 lo anotó a los 21 minutos del primer tiempo: hizo un gran control orientado en la puerta del área tras un pase largo del lateral derecho Bettini, hizo pasar de largo al central Leguizamón y definió con cara interna al palo izquierdo del arquero. Como en una de esas acciones en las que Enzo resolvía con gran naturalidad.

Un penal a lo Ortigoza. Vigliano marcó falta de Leguizamón a Bertolo (no hubo). Cvitanich lo ejecutó pateando arriba y cerca de uno de los dos palos. No es el primero que el 9 del Taladro ensaya así. Suele buscar los ángulos, sobre todo el izquierdo del arquero, como solía patear un especialista como Néstor Ortigoza . El ex volante del Ciclón prefería la justeza del remate: o abajo o arriba, pero pegados al palo.

Una jugada de Tevez. Ya en el segundo tiempo, Cvitanich recibió un pelotazo largo de Sporle sobre la izquierda y luchó por la pelota; primero le ganó la posición con el cuerpo (y mucho oficio) a Leguizamón, encaró en diagonal hacia el área y asistió con un centro atrás a Mouche, que definió cruzado de derecha al segundo palo. En el potrero serían esas jugadas de "tomá y hacelo": 3-0. Esas suelen ser acciones típicas de Carlos Tevez , aunque más ligadas a su pasado reciente en Boca que su actualidad en China, claro. Pero Cvitanich demostró otro recurso: que más allá de lo friccionado que se pudo haber hecho el fútbol argentino, él no hace goles sólo cuando lo dejan de cara al arco dentro del área, también los puede generar leyendo las jugadas mejor que los rivales.

Con la elegancia de Pirlo. A once minutos del final, con Banfield replegado, Cvitanich manejó el contraataque para el 4-0 con el manual de los mejores volantes centrales, como habitualmente podría hacer Andrea Pirlo (hoy en New York City, de la MLS): primero, antes de disputar la pelota, se sacó la marca de encima de Mauricio Martínez con un simple toque y luego "pinchó" la pelota hacia la izquierda para que Mouche ataque el espacio; el centro del wing terminó con la definición cruzada de Sperduti. Para tomar dimensión de los esfuerzos de Cvitanich, vale reconocer que no se quedó "mirando el partido" tras esa descarga inicial, sino que (aunque el partido ya estaba 3-0 y faltaba un puñado de minutos para el final) respaldó el avance llegando como alternativa de descarga a la medialuna del área grande. Corrió 50 metros. Al final no fue necesario su último aporte, pero (por las dudas) él estaba.

Cuando le preguntaron por el debut de Claudio Bravo (otro juvenil de la cantera), Cvitanich reflexionó en declaraciones con TNT Sports: "El proyecto es claro: están los chicos del club y guiados por algunos grandes. Y, entonces, cuando ingresan lo hacen con mucha responsabilidad, pero sin presiones, porque eso lo tenemos que asumir nosotros, los más grandes", señaló (y se involucró) en referencia a los Civelli, Bettini, Dátolo y Bertolo. Hasta después de ganar 4-0 y habiendo jugado para diez puntos se muestra con un mensaje más analítico que festivo. Es que, como todo crack, se queda más con la proyección colectiva que con su lucimiento personal.

El golazo de Cvitanich

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