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La disputa de poder en la AFA: Angelici presiona y Tapia se defiende con Moyano

El vice y sus aliados de Primera reclaman más peso en las decisiones; el presidente recurre a su suegro y a sus conexiones

Lunes 25 de septiembre de 2017
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LA NACION
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En las fotografías, la AFA se muestra unida y organizada. La coalición que gobierna el fútbol argentino toma decisiones en forma orgánica y, en apariencia, sin disidencias. Puertas para adentro, la historia es bien distinta. Aunque no haya titiriteros ni títeres, está en juego el poder de la pelota. Cerca del presidente Claudio Tapia ven con recelo a Daniel Angelici , número dos de la AFA. Cerca del máximo directivo de Boca hay quienes creen que los clubes grandes de primera deberían tener más influencia en las decisiones: el ascenso siempre les dio alergia. En el escenario actual hay algunas chispas, que no alcanzan a transformarse en cortocircuito. Por ahora.

El lunes pasado, el comité ejecutivo de la AFA volvió a reunirse luego de un mes de silencio. El presidente de Boca llegó temprano al edificio de la calle Viamonte. Ocupó una oficina y se dedicó a hacer llamados y mantener reuniones; a eso que los entendidos en política llaman "la rosca". Antes del cónclave principal, con el resto de los integrantes del comité, Angelici juntó a una pequeña tropa, entre los que estaba el tesorero de la AFA, Alejandro Nadur (titular de Huracán).

Foto: AFP

El grupo repasó varios temas sobre los que tenían inquietudes: era una agenda de puntos que le trasladarían al presidente Tapia. Querían hablar del predio que la AFA usa en Ezeiza, de las selecciones nacionales, del futuro de la secretaría ejecutiva de la presidencia (hoy en manos de Pablo Toviggino, ex presidente del Consejo Federal y hombre de confianza de Tapia), la continuidad del agente comercial (Torneos asumió esa función luego de absorber el contrato de Santa Mónica el año pasado), otorgarle superpoderes al gerente comercial, Gerardo León, y analizar el cambio de sponsor técnico del seleccionado.

Tapia y su círculo cercano sabían que este escenario de reclamos era factible. Sin embargo, no lo esperaban para antes de las elecciones generales, previstas para el 22 de octubre. De hecho, hasta hace unos meses jugaban con la posibilidad de que Cristina Fernández de Kirchner ganara los comicios bonaerenses. E imaginaban que ese resultado le pondría freno a las aspiraciones de Angelici y los suyos. Si bien CFK ganó en su territorio, las PASO fueron un espaldarazo para el Gobierno y el presidente de Boca volvió recargado. Los hombres de Tapia no pueden decir que no lo conocen: "El Tano -dicen por lo bajo- te crea un problema a la mañana. A la tarde te cuenta que está pensando en la solución. Y a la noche te llama para avisarte que ya lo solucionó. Conclusión: le debés un favor". Su problema es que lo necesitan: Angelici es garantía de gobernabilidad. Porque Angelici es Boca. Pero también es Mauricio Macri.

"Tapia tiene mucho mérito. No era fácil unir a todo el ascenso. Él los juntó a todos y después tuvo el apoyo de verdad de Boca, de mi persona, de otros clubes... Pero él tiene su mérito. Podemos disentir en alguna cuestión, pero siempre voy a respetar que él es el presidente", destacó Angelici en una entrevista reciente con LA NACION. Tapia, que llegó al poder subestimado por todos los sectores del fútbol y demostró no ser "tan Chiqui" como sugiere su sobrenombre, dijo sobre el presidente de Boca y otros aliados de su coalición de gobierno: "Acá, todos somos consultados, todos somos escuchados. El que tiene algo para aportarlo, lo trae. Y las decisiones las tomamos entre todos".

De la alianza a las disputas

La Asamblea del 30 de mayo, en la que se aprobó un balance con pérdidas millonarias, fue una muestra de la distribución del poder entre el Ascenso Unido de Tapia y la primera división de Angelici. El acuerdo era repartir las designaciones. "Sólo puedo decir que el ascenso nunca tuvo tanta representatividad en los órganos de gobierno de la AFA", dijo aquel día Daniel Ferreiro (Nueva Chicago), presidente de la mesa de la B Nacional y referente del movimiento que encumbró a Tapia. El 50% de los cargos fue para los hombres del presidente de la AFA. La otra mitad, para los hombres del vice. O sea, de Angelici. La alianza de gobierno pasaba a los papeles.Definidos los cargos, había que repartir la gestión. La conducción de las selecciones en el predio de Ezeiza, el manejo de los aspectos financieros-políticos y la representación internacional ante Conmebol y FIFA habían quedado para el círculo íntimo de Tapia, todo supervisado por allegados de primera división de Angelici.

Seis meses después, aparecieron las primeras diferencias: mientras Angelici y el núcleo de primera del Comité Ejecutivo (sin Raúl Broglia y Hugo Moyano) reclama mayor participación en la toma de decisiones, el grupo que conforman el ascenso y las ligas del interior se mantiene fiel al acuerdo original y respalda a su comandante (como le dicen los propios a Chiqui Tapia). Tanto, que al día siguiente, el martes, Tapia apareció en el asado de camaradería para la B Nacional organizado por Chacarita para festejar su ascenso a la primera división. Fue en un restaurante de San Telmo. Allí, el presidente de la AFA encolumnó a toda la segunda categoría del fútbol argentino. El hilo conductor de su discurso "áspero y vehemente" (según contaron dos asistentes a la comida) fue el dinero. Y la futura renegociación del contrato de TV de la categoría, que está en manos de Tele Red Imagen (Trisa) hasta 2019.

La pelea de fondo

El lunes, Tapia ni siquiera apareció en el ring. Consciente de que los suyos lo defienden cada vez que pueden, hizo un llamado telefónico. Su suegro, Hugo Moyano, se acercó al edificio de la calle Viamonte para respaldar a Tapia. "Tengo 73 años. Miren que todavía estoy bien para dar un par de peleas más", les dijo el presidente de Independiente y referente camionero a sus interlocutores de primera. Angelici y los suyos miraron.

Moyano y otros directivos saben desde hace meses que el Gobierno quiere modificar el decreto 1212/2012, que establece un régimen especial de aportes personales de los futbolistas, y contribuciones patronales de los clubes al Estado. El objetivo era aliviar las tesorerías en rojo de los clubes y evitar potenciales quiebras o concursos, está bajo la lupa del Ministerio de Trabajo en conjunto con, la AFIP y Hacienda para su derogación. La alícuota que hoy pagan los clubes es del 7%, aunque la AFA ya recibió señales que hablan de un incremento que llegaría al doble. El porcentaje también abarca a la venta de entrada, las transferencias de jugadores y los derechos audiovisuales. "Ese aumento equivale a $400 millones anuales, que ninguno de los clubes presupuestó", contó fuera de micrófono el vicepresidente de una institución bonaerense. El impacto de ese incremento sería letal para las tesorerías de los clubes.

Además del 1212, Moyano y Tapia (entre otros) entienden que Macri volverá a la carga por la madre de todas las batallas: la apertura de los clubes a los capitales externos, es decir, las sociedades anónimas deportivas. Ninguna de las dos medidas entusiasma a Moyano, que alertó sobre "los puestos de trabajo que podrían caerse" si las economías de los clubes se resquebrajan. Sus palabras hicieron efecto. En la reunión de comité ejecutivo, la que se asentó en los boletines oficiales, no hubo disenso. Pero nadie duda de que las diferencias existen.

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