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En 2016, se registraron en el país 49 casos de un virus similar al de la polio

Lo detectó la Anlis-Malbrán; también hubo brotes en los Estados Unidos y España

Lunes 25 de septiembre de 2017 • 17:14
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LA NACION
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El virus de la polio
El virus de la polio. Foto: Nora Bär

En momentos en que el mundo se encamina hacia la erradicación de la polio, una epopeya que se inició hace varias décadas y que gracias a la vacunación culminará con su eliminación de la faz de la Tierra, después de la viruela, los sistemas de vigilancia epidemiológica detectaron la emergencia de otro virus que podría ocupar su lugar. Su nombre científico: D68.

Detectado por primera vez en California en 1962, este enterovirus no-polio el año pasado produjo en la Argentina 49 casos registrados. "La polio está prácticamente erradicada del mundo, solo quedan dos países endémicos que son Pakistán y Afganistán, y el resto está libre de la circulación virus salvaje -explica María Cecilia Freire, jefa del Servicio de Neurovirosis del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (Anlis "Dr. Carlos Malbrán"), cuyo laboratorio es el Centro de Referencia de Poliomielitis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el Cono Sur-. Pero en 2015 emergió un virus que no es nuevo, que produce una patología semejante a la polio y deja secuelas parecidas. En la Argentina produjo en 2016 un brote importante de lo que se llama "mielitis transversolongitudinal", que en los chicos causa parálisis fláccida aguda (similar a la de la polio). Algunos quedan con secuelas severas. Hay un chiquito del Garrahan al que le diagnoticamos el D68, y quedó cuadripléjico y dependiente de oxígeno."

No cabe duda: los virus, las más antiguas y diminutas formas de vida, que consisten apenas de "paquetes" de material genético con un envoltorio proteico, y que para reproducirse necesitan de las células de animales, plantas, hongos, bacterias y arqueas (organismos unicelulares sin núcleo, diferentes de las bacterias), vuelven a ocupar el centro de la escena.

Si nunca llegamos a libramos de la gripe, que protagonizó la última pandemia, y cuyas mutaciones en el sudeste asiático tienen a maltraer a los sistemas de vigilancia sanitarios, en los últimos dos años el ébola, el dengue, el zika y la chikungunya activaron todas las alarmas por su mortalidad y morbilidad asociada.

Ellos y otros serán el tema central del XII Congreso Argentino de Virología, que se realiza simultáneamente con el V Simposio de Virología Clínica y el III Simposio de Virología Veterinaria que mañana comienza en esta ciudad.

El programa del encuentro científico recorre los últimos avances del conocimiento en este universo multifacético y cada día más vigente por su trascendencia sanitaria y económica.

"El D68 produjo un brote muy importante en los Estados Unidos y España, países en los que hubo más de 100 casos", detalla Freire. A partir de su amplia experiencia en el estudio de estas entidades lilliputienses, a muchas de las cuales conoce como si fueran parte de su propia familia, esta microbióloga se pregunta si la erradicación o el control de varias enfermedades causadas por virus no estará dejando nichos abiertos para la emergencia de otros que antes no causaban problemas.

"Tengo una teoría -explica-: me parece que se está dando una situación biológica en la que nuevos virus ocupan los espacios dejados por otros. Ahora que se está erradicando la rubéola y la rubéola congénita, emerge el zika, que produce patologías muy semejantes a las que causa ese otro microorganiso, que fue el primer virus teratogénico que se descubrió. Lo identificó un oftalmólogo en Australia, después de un gran brote, cuando empezó a ver en bebes muchas malformaciones oculares. También causa microcefalia, malformaciones cardíacas, ceguera, sordera... Como ahora éste prácticamente no está circulando, porque también está en erradicación, aparece otro que ocupa su lugar."

Los investigadores del Anlis estudiaron los 49 casos de D68 y pudieron comprobar que, tal como se había descripto en los Estados Unidos, es de baja recuperación y que se lo puede encontrar en el líquido cefalorraquídeo.

"En general, los enterovirus se transmiten por via fecal-oral, pero el D68 tiene un gran tropismo por el aparato respiratorio y sobre todo nosotros lo detectamos, igual que el resto del mundo, en las secreciones nasofaríngeas -explica Freire-. Infecta a chicos de 0 a 15 años. Los síntomas son fiebre, malestar general, parálisis fláccida, generalmente asimétrica del miembro superior, que puede generalizarse . Hay chicos que tienen tomada por el virus toda la médula espinal, desde el agujero occipital hasta la «cola de caballo», que es la parte final."

Los casos neurológicos aparecieron por primera vez el año último, pero en 2015 el laboratorio del Anlis ya lo había encontrado en baja proporción en chicos internados en el Hospital Garrahan por patologías respiratorias graves; es decir, que ya estaba circulando en el país.

Por ahora, no hay inmunización para prevenirlo, pero según los científicos sería un buen candidato porque está bien identificado.

Dengue y Zika

Uno de los misterios que arroja el mapa virológico actual es la baja presencia de zika y dengue en esta temporada.

"¿Qué pasó con los «flavivirus» que este año parece que se olvidaron de aparecer -comenta intrigado el doctor Horacio Salomon, director del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, e investigador principal del Conicet-. Hay que tener presente que no los tuvimos este año pero en cualquier momento puede haber un brote. No podemos bajar los brazos."

La disminución de casos, especula, pueden atribuirse a ciclos biológicos del vector, al clima, a la movilidad de las poblaciones y a que puede haber disminuido la población susceptible.

Según explica Salomón, las infecciones virales dependen de tres factores: la genética del anfitrión, la respuesta del sistema inmune individual y el agente. "Esas interrelaciones son muy difíciles de establecer y estudiar -subraya-. La virología tiene ese desafío permanente."

En ese sentido, uno de los grandes problemas que surgen en la lucha contra estos agentes infecciosos que mutan y se adaptan contínuamente es la resistencia a los fármacos.

"En la Argentina tenemos un estudio de hace dos años, multicéntrico, para ver la resistencia basal de aquellos pacientes que iniciaban tratamiento contra el VIH -cuenta-. Hoy, los fármacos más usados como droga de inicio son los «inhibidores no nucleósidos». Demostramos que hay una resistencia basal de entre el 10 y el 15%, por lo que comenzó a sugerirse que antes de iniciar un tratamiento en VIH se haga un estudio de resistencia para ver la sensibilidad del virus. Salud pública está al tanto del tema y está trabajando. Hay una red de laboratorios que secuencian el virus y determinan la sensibilidad a distintas drogas."

Virus animales

Un capítulo igualmente importante de la virología es la que se aplica a los animales de consumo.

"Muchas veces las infecciones son subclínicas, producen una pequeña pérdida de la ganancia por individuo, pero que en total suman grandes pérdidas -explica Ariel Vagnozzi, investigador del INTA-. Hay virus de los animales que afectan a las personas (zoonosis), otros que generan un problema porque se cierran mercados (influenza, aftosa, enfermedad de Newcastle) y aquellos que de por sí alteran la producción. Entre de las novedades de este congreso figura una mesa de virus avícolas. Afortunadamente, a diferencia de las preocupaciones en el sur de Asia, Brasil, Uruguay y Argentina no sabemos porqué, pero permanecen libres de influenza."

"La Argentina es pionera en virología -destaca Salomón-. Tenemos una gran cantidad de grupos trabajando en investigación, algo que no se registra en la misma medida en otros países de la región."

Y concluye Freire: "También fuimos pioneros en la fabricación de vacunas. En la época de la erradicación de la viruela, la antivariólica se producía en el Malbrán y hasta tenemos una carta de la reina de Inglaterra solicitándole a la Argentina dosis de vacuna porque allí se les había acabado. La Argentina cedió esas dosis fabricadas en el Malbrán, y así Inglaterra pudo erradicar la enfermedad".

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