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Tras un mes de conflicto, los alumnos levantan las tomas y aceptan el diálogo

Estudiantes de al menos 13 de los 29 secundarios públicos decidieron suspender la protesta iniciada el 29 pasado; mantienen su oposición a algunos cambios y quieren una "discusión profunda"

Martes 26 de septiembre de 2017
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Después de casi un mes de conflicto, que derivó en la toma de 29 colegios porteños, los estudiantes empezaron ayer a levantar las medidas de fuerza en rechazo de la reforma del secundario, que incluye implementar prácticas educativas en 5º año en empresas privadas, ONG y organismos estatales desde 2018.

Ayer por la tarde comenzó a normalizarse la vida escolar
Ayer por la tarde comenzó a normalizarse la vida escolar.

Unos 13 colegios habían votado anoche regresar hoy a las aulas, entre ellos los más emblemáticos, como los preuniversitarios Nacional de Buenos Aires y Carlos Pellegrini, que no iban a ser alcanzados por los cambios que impulsa el gobierno porteño. Aunque mantienen su rechazo a la Secundaria del Futuro, los alumnos empezaron a sentir el desgaste de cuatro semanas de conflicto y decidieron aceptar una instancia de diálogo con la ministra Soledad Acuña para tratar de evitar que se implementen los cambios en 2018.

Se espera que hoy, en distintos turnos, vuelvan a las aulas los alumnos de las escuelas Normal N° 2 Mariano Acosta, de Música Juan Pedro Esnaola, de Bellas Artes Manuel Belgrano, Nicolás Avellaneda, García Lorca, Julio Cortázar, De Danzas Nelly Ramicone, Normal Presidente Julio A. Roca, Colegio Nacional 17 y la Escuela de Trabajadores Gráficos. Anoche no se conocía el resultado de las votaciones de los otros colegios que mantuvieron casi un mes de tomas.

Cansancio, desgaste y darle una oportunidad al diálogo con la ministra son algunas de las razones que llevaron a los jóvenes a levantar las tomas. Planean llegar a la conferencia de prensa convocada para hoy, a las 16, ante el Ministerio de Educación porteño, con la medida levantada en la mayoría de los establecimientos.

Los alumnos aclararon que no desisten del rechazo de la reforma educativa y del intento de prorrogar su implementación, prevista para el próximo ciclo lectivo, pero admiten cambiar la metodología de la protesta. La "Secundaria del Futuro" incluye la agrupación de materias por áreas temáticas y las prácticas formativas en ámbitos públicos y privados durante el último año.

"La toma es una de las medidas de fuerza que pueden adoptarse y que nos ha permitido estar en agenda nacional, y que la sociedad debata esta reforma. Pero creemos que es momento de pasar a otras medidas que nos permitan reunir a más compañeros", dijo ayer Manuel Ovando, del centro de estudiantes del Lenguas Vivas.

La secretaria general del centro de estudiantes del Carlos Pellegrini, Victoria Caminos, admitió que la toma ya no es "el camino más adecuado" para avanzar en la protesta. Agustín Prieto, del centro de estudiantes del Mariano Acosta, anunció que intentarán hacer un congreso del que participen estudiantes, padres, docentes, directivos y autoridades para "poder dar una discusión profunda en relación a la escuela y que las conclusiones sean las que sirvan de insumo para la reforma, porque hace falta reformar la escuela secundaria".

El 29 de agosto comenzó la protesta con la ocupación de la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano y durante el mes se sumaron colegios hasta llegar a un máximo de 29. En los primeros días de septiembre se sumó la campaña en favor de Santiago Maldonado, desaparecido el 1° del mes último durante un reclamo mapuche en el Sur.

Si bien la ministra de Educación condicionó el diálogo al levantamiento de protesta, la semana pasada había convocado a un referente de cada centro de estudiantes, junto a autoridades de cada establecimiento, a una reunión en la Defensoría del Pueblo. Concurrieron alumnos de escuelas tomadas y de aquellas que no se plegaron a la protesta.

El encuentro fue un primer acercamiento, pero los alumnos dijeron que no se sintieron escuchados por Acuña y mantuvieron su exigencia de prorrogar la implementación de la reforma.

Las prácticas educativas son el punto más conflictivo para los alumnos. El ministerio las propone para facilitar el paso de los jóvenes al mundo laboral, mientras que éstos consideran que implican una precarización del trabajo.

Los reclamos se extienden también a la aplicación de la ley de educación sexual integral y a la exigencia de un protocolo para casos de violencia de género y discriminación.

La extensión de la protesta generó divisiones en la sociedad y, especialmente, entre los padres, que se manifestaron en favor y en contra de la toma de los establecimientos y la interrupción del dictado de clases durante casi un mes.

Ayer por la mañana todavía eran 20 los colegios tomados, según informó el ministerio. Pero el calendario de asambleas en las escuelas marcaba reuniones continuas entre ayer y hoy para destrabar el conflicto. De hecho, los alumnos de la escuela Esnaola votaron anteayer su regreso a las aulas.

La votación fue uno de los temas más cuestionados por los padres de los alumnos en contra de las tomas. En mucho casos se hizo a mano alzada. "Si pudieran votar sin ser identificados no creo que los resultados fueran iguales", dijo Gabriela Conde Iglesias, que tiene una hija en primer año del Nacional de Buenos Aires. En algunas instituciones, como la Escuela Normal N° 1 o la Escuela Sofía Broquen, las votaciones se realizan con urnas.

Se levanta la toma, pero no termina la protesta, se escucha reiterar a los jóvenes. "Los colegios van a volver a clases, pero siguen movilizados", dijo Ignacio Matos, de la Escuela Técnica N° 35. "La lucha continúa, estamos abriendo paso a una mesa de negociación", agregó.

Los estudiantes consultados por LA NACION se encargaron de aclarar que el levantamiento de la medida es temporal. Su continuidad va a depender "de cómo siga el conflicto y el diálogo con el ministerio", según explicó Carolina, alumna de la Escuela Sofía Broquen.

Desde el ministerio confirmaron que Acuña iba a recibir "con alegría" la decisión de los colegios. Varias veces, la ministra señaló al kirchnerismo como el actor político detrás de las tomas. "Lo que más le preocupaba era que los chicos no estén en clase", dijeron fuentes de la cartera. Los días de clase se van a recuperar, "ya fue firmada esa resolución".

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