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Boca-Rosario Central: en Mendoza ya se palpita el nuevo capítulo de un clásico moderno

La polémica fue protagonista de los últimos cuatro duelos entre ambos; chocan en el Malvinas Argentinas, por un lugar en los cuartos de final de la Copa Argentina

Miércoles 27 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Gago en su llegada junto al plantel al hotel mendocino
Gago en su llegada junto al plantel al hotel mendocino. Foto: Andres Larrovere

Boca y Rosario Central. Rosario Central y Boca . Una vez más, frente a frente. A cara de perro. Con mucho por jugarse. Por el futuro de ambos, pero también por lo que sucedió en el pasado reciente, que convirtió a este partido en un verdadero clásico de nuestro tiempo.

Ya no está Eduardo Coudet. Ni Rodolfo Arruabarrena. Tampoco Teófilo Gutiérrez, ni Carlos Tevez. Ni siquiera Ricardo Centurión. Mucho menos los árbitros Diego Ceballos o Patricio Loustau. Todos protagonistas necesarios para que este partido se haya transformado en un duelo repleto de condimentos.

Todo comenzó el 4 de noviembre de 2015. Esa noche, en el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba, la final de la Copa Argentina fue un escándalo. A Marcelo Larrondo le anularon un gol por supuesta posición adelantada, el técnico Coudet se fue expulsado y dejó la cancha haciendo gestos de que todo estaba arreglado, más tarde el árbitro Ceballos sancionó un penal que sólo él vio (la falta de Ferrari a Peruzzi fue un metro afuera del área), y sobre la hora, Andrés Chávez, en posición adelantada, selló el 2 a 0 que consagró a los de la Ribera.

Sólo cuatro días después volvieron a enfrentarse por el torneo local, por la última fecha del campeonato 2015. Fue triunfo canalla en el Gigante de Arroyito, en un clima hostil dentro del cual un hincha local ingresó al campo de juego y corrió hasta ponerse cara a cara con Arruabarrena, entonces entrenador xeneize. Pudo haber sido una desgracia, pero el fanático apenas le arrojó una camiseta en el rostro al Vasco. El 3 a 1 calmó los ánimos de un estadio que se empeñó en manifestar su repudio a la AFA.

En noviembre de 2016, también en Córdoba, Central se tomó venganza. Superó 2 a 1 a Boca por los cuartos de final de la Copa Argentina y lo dejó afuera de las competencias internacionales de este año. También hubo polémicas en el Kempes, donde el club de la Ribera se sintió perjudicado luego de que Loustau, con el encuentro 0 a 0, no sancionara una mano de Dylan Gissi en el área rosarina, y cuestionó que no le sacara la segunda amarilla a Cristian Villagra, quien amonestado le cometió una dura infracción a Pablo Pérez.

Dieciocho días más tarde, ambos equipos estuvieron otra vez cara a cara. Fue en la Bombonera, por la fecha 10 del torneo 2016/2017, donde Darío Benedetto abrió, casi como de costumbre, el marcador a los 10'. Sólo seis minutos después, Teófilo Gutiérrez anotó el 1 a 1, lo celebró cruzándose la mano en diagonal por su pecho (como si se dibujara la camiseta de River) y todo se descontroló una vez más. Ricardo Centurión confundió guapeza con tontería, le dio un puntapié al colombiano y Darío Herrera expulsó a los dos. Pese a una ráfaga en la que los locales metieron tres pelotazos en los palos (Tevez y Benedetto al travesaño y un córner de Pavón que casi se convierte en gol olímpico), todo concluyó igualado.

La actualidad de ambos es completamente distinta. Esta noche, desde las 21.10, no habrá copas ni campeonatos en juego. Simplemente el pase a los cuartos de final de la Copa Argentina, donde el ganador se enfrentará con Godoy Cruz o con Banfield (se enfrentan mañana, desde las 17, en el estadio de Instituto de Córdoba).

El cambio de entrenadores modificó la dinámica y el perfil de cada equipo. Guillermo Barros Schelotto sucedió a Arruabarrena hace casi 19 meses en el club de la Ribera, y Coudet fue reemplazado a comienzos de este año por Paolo Montero . Y así como el Mellizo supo imprimirle a Boca su estilo y es el campeón vigente del fútbol argentino, el uruguayo no atraviesa su mejor momento en la entidad rosarina. De hecho, en la última fecha del torneo local se dio la paradoja de que mientras el conjunto azul y oro goleó 4 a 0 de visitante a Vélez, Central cayó por idéntico resultado ante Banfield, de local.

Ceballos, protagonista de un polémico arbitraje
Ceballos, protagonista de un polémico arbitraje. Foto: LA NACION / Diego Lima

La tabla del torneo doméstico también evidencia ese desfasaje actual entre ambos: el xeneize lidera en soledad, con puntaje ideal en cuatro fechas mientras que el canalla aún no ganó, suma tres empates y una derrota.

Campeón en 1969, 2012 y 2015, el equipo que dirigen los Barros Schelotto atraviesa un gran momento anímico y futbolístico, y encadena seis victorias consecutivas, dos por la Copa Argentina y las restantes, por la Superliga, en las que además marcó 18 goles (tres por encuentro) y recibió sólo uno (5-0 a Gimnasia y Tiro de Salta, 3-0 a Olimpo, 1-0 a Lanús, 4-1 a Godoy Cruz, 1-0 a Guillermo Brown de Puerto Madryn y 4-0 a Vélez). El "equipo de memoria" casi no se toca. El único cambio será el de Sólo se modificará al arquero: Guillermo Sara ingresará por Agustín Rossi.

Con la buena noticia del esperado regreso de Marco Ruben, quien superó una distensión intercostal que le impidió jugar ante Banfield, los rosarinos, subcampeones de las últimas dos ediciones, intentarán dar la sorpresa en suelo mendocino, luego de acceder a esta instancia gracias a sus victorias ante Cañuelas (1-0) y Deportivo Riestra (2-1).

Una vez más, el centro de todas las miradas estará puesta en el árbitro. La responsabilidad cayó esta vez en las manos de Fernando Rapallini .

Otra vez, Boca y Central, cara a cara. Con la esperanza de que esta noche sólo se hable de fútbol.

El micro de Boca apedreado en Mendoza
El micro de Boca apedreado en Mendoza. Foto: Andres Larrovere
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