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La frase de Dybala que le abrió la puerta a una nueva búsqueda

Miércoles 27 de septiembre de 2017
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“No es fácil jugar con Messi”. Paulo Dybala jamás pensó que ese disparador iba a generar tanto rebote, pero entregó un mensaje sincero, más desde el sentimiento que desde la razón. Los dos son zurdos, habilidosos, pueden moverse por todo el frente de ataque sin referencias fijas, tienen asistencia y pueden llegar al gol hasta de tiro libre directo. ¿Y entonces? ¿Cuál sería el problema? Que una frase así obliga hasta el entrenador más convencido de que ellos pueden ser la mejor sociedad a revisar la idea. No necesariamente para cambiarla, sino para pensar cuánto de cierto puede haber en ese comentario. Y, en ese caso, evaluar si conviene seguir su plan original o tomar el mensaje como una oportunidad de cambio.

El primer escollo los excede a Dybala y Messi. Las urgencias, los puntos, el temor a no ir al Mundial acelera todo. No importa cuántos partidos hayan compartido, qué tiempo de adaptación es necesario. La selección se jugará todo ante Perú y Ecuador. Los márgenes de error se achican y cada detalle puede ser decisivo.

El equipo de Sampaoli jugó 3-4-2-1 ante Uruguay, con Dybala de mediapunta junto con Messi y tratando de formar un triángulo con Icardi, la mayor referencia de área. Pese a tener una posesión del balón del 73%, sólo generó cuatro situaciones de riesgo. Eso sí: la más clara, una pared de Dybala con Messi que salvó Muslera ante el remate del Nº 10. No sucedió sólo con Messi o Dybala. Ninguno de la selección (en la noche que Di María falló todos los centros) logró encontrarle la vuelta al planteo de Uruguay.

Frente a Venezuela, el esquema mutó al 3-4-3, con Dybala como interior derecho (para generarle las descargas del centro a la derecha para el wing Acosta) y con Messi suelto. En River se generó más, pero el pesimismo y la frustración se terminó adueñando del desarrollo, tanto que ninguno de los cambios tampoco logró rescatar al equipo de una situación angustiante.

El mapa de calor de Messi y Dybala frente a Venezuela
El mapa de calor de Messi y Dybala frente a Venezuela. Foto: OPTA

Una de las lecturas que puede hacer Sampaoli del mensaje de Dybala es que, en el corto plazo, quizá convenga ir a lo clásico y luego sí –con más tiempo– ensayar posibles combinaciones idealistas de su repertorio. Tal vez para jugar ante Perú y Ecuador convendría un 4-3-1-2, con dos laterales que se proyecten, tres volantes con características mixtas para respaldar tanto el ataque como la defensa y, al mismo tiempo, entiendan del roce sudamericano; Messi de enganche y dos puntas, un wing y un 9. Eso podría darle una estructura sólida y efectiva al mismo tiempo. Porque hace tiempo que, más allá de chispazos, no hubo nadie que haya generado una sociedad de entendimiento con Messi como la que Leo tenía en Barcelona con Suárez y Neymar. Y mientras se averigua los por qué de la frase de Dybala, quizá convenga salir del paso con soluciones más terrenales (y no por eso menos profesionales).

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