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Elecciones ya, el deseo del Gobierno

Claudio Jacquelin

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LA NACION
Martes 26 de septiembre de 2017 • 21:34
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Si el Gobierno pudiera cambiar el calendario electoral, este domingo habría elecciones.

Le sobran los motivos:

La imagen de la gestión gubernamental, la del Presidente y la de María Eugenia Vidalmuestran una significativa recuperación y la opinión positiva ya supera a la negativa.

Los indicadores económicos exhiben un repunte sostenido, como si en esta primavera lo que fueron incipientes brotes verdes se hubieran transformado en plantas (o plantines) que no sólo comienzan a florecer sino que empiezan a ser percibidos por cada vez más sectores sociales.

Mientras, los temas más incómodos o manejados con menos pericia por el oficialismo, como el caso Maldonado que la semana fue opacado parcialmente por la pericia de la Gendarmería que sostiene que el fiscal Nisman fue asesinado. Efecto doble: el informe restablece las sospechas sobre lo actuado por el gobierno de la gran rival del gobierno en estas elecciones. Cristina Kirchner. También las tomas de los colegios, que alteraron el ritmo de muchos porteños y tuvieron un fuerte impacto en los medios empiezan a ceder y a desactivarse.

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Como se vio en la encuesta de Poliarquía consultores publicada el domingo pasado en LA NACIÓN muestra que la imagen de la gestión de Macri se recuperó en septiembre 9 puntos después de haber llegado a su mínimo (45%) en julio un mes antes de las PASO. Hoy, cuando también falta un mes para las elecciones, el 54% aprueba la actuación de Macri.

A eso hay que agregar que dos de las primeras preocupaciones de la sociedad, según esa encuesta, son la corrupción y la inseguridad, temas que no suelen decidir el voto. Por el contrario, como la decisión electoral suele basarse más en las expectativas de futuro y en el presente que por lo vivido en el pasado, hay otro dato relevante : el 54% de los encuestados dijo que creía que dentro de un año estaría mejor. Si es cierto que gran parte del éxito de un político reside en su capacidad de crear esperanza, el Gobierno un motivo más para estar confiado.

Las señales positivas de la economía fueron elocuentes la semana pasada: el PBI creció 1,6% en el primer semestre y 2,6 en un año, el consumo interanual aumentó 3,8% y la inversión privada 7,7%. Y hoy el estimador de actividad economía volverá a mostrar signos vitales positivos.

Asimismo, la conflictividad gremial ha bajado a niveles pocos relevantes y las negociaciones con los popes sindicales no sólo licuaron la idea de hacer un paro antes de las elecciones sino que hasta permitieron avanzar en la discusión de algunas reformas puntuales, pero reformas al fin. Una señal demasiado clara de un sector que ha mostrado tener los mejores instrumentos para medir el humor social y casi impensable en otras épocas de gobierno no peronistas en medio de un proceso electoral.

No hay encuesta, además, que por estos días no dé ganador al oficialismo en la provincia de Buenos Aires por sobre la lista de Cristina Kirchner, incluidas algunas mediciones que maneja el kirchnerismo.

Por eso, mientras la Casa Rosada monitorea la campaña al detalle ya empezó a dar señales para lo que vendrá después. Desde el diseño de reformas hasta poner orden al interior de su tropa, como fue la ratificación de sus principales espadas legislativas: el presidente la Cámara de Diputados, Emilio Monzó y su joven y eficaz escudero Nicolás Massot. Y evalúa la gestión de cada ministerio y cada ministro para relanzar la gestión después del 22 de octubre.

Por eso, lo único que parece preocuparle hoy al Gobierno de cara a las elecciones es que no lo ocurra como a esos equipos que llegan a su pico de rendimiento un mes antes del Mundial. Por eso, también, si pudiera adelantaría tres semanas los comicios. Elecciones ya, es su sueño en estas horas.

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