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Carlos Ott se asoma a la gran avenida

El creador uruguayo propone, además de un "mimetismo en las proporciones", un gesto audaz de la arquitectura del futuro que se revela en su vocabulario arquitectónico

Miércoles 05 de enero de 2000

En la esquina de Cerrito y Marcelo T. de Alvear, en el primer piso, que tenía un gran ventanal sobre la ochava, estuvo durante muchos años el estudio Igartúa y Freyre, con el inolvidable arquitecto Daniel Igartúa al frente del proyecto de las obras, en cuyos tableros estuvieron muchos arquitectos _también el que esto suscribe_ que hoy transitan por la profesión.

Como todo el mundo sabe, esa esquina fue demolida (lo que no implica un atentado a la arquitectura en modo alguno) y en su lugar se levanta aceleradamente un edificio de rasgos muy especiales. Su autor es un arquitecto uruguayo que adquirió celebridad cuando (residiendo en Canadá) se impuso en un certamen para diseñar la Opera de la Bastilla en París.

Más cerca en el tiempo, el arquitecto Carlos Ott fue el autor de las estaciones aéreas de Ushuaia y Punta del Este, así como del Shopping Center de esa ciudad balnearia.

En tamaña ubicación, una propuesta diferente -y consistente- debería mover a discusiones productivas y no a simples expresiones de desagrado o complacencia. En ese sentido, las palabras del arquitecto Ott pueden resultar esclarecedoras cuando, a propósito de las relaciones del nuevo edificio con el contorno construido, dice: "Nuestro edificio respeta ese orden (el de la avenida 9 de Julio) y busca la materialización de la cornisa y la forma inclinada de los gálibos a través de la yuxtaposición de dos superficies cilíndricas de ejes horizontal y vertical. Sobre Marcelo T. de Alvear, el Coliseo exige una apertura visual a su austera fachada modernista, para lo cual un plano inclinado permite una mejor apreciación del noble edificio".

También es en extremo explícito Ott cuando señala sus objetivos en torno de esa excepcional localización: "La orientación sudeste del terreno y su apertura hacia dos magníficos espacios urbanos como la avenida y la plaza, debía sintetizarse en un proyecto que más que un edificio debería resultar en un elemento escultural. Además, era esencial un remate que incorporara los elementos técnicos del techo (cajas de ascensores, tanques de agua, etcétera) no en un techo sino en una quinta fachada".

Lenguaje High-Tech

Está claro que el arquitecto Ott maneja un repertorio expresivo que se vincula con lo que llamamos High-Tech. En el caso de esta esquina, ese criterio se manifiesta en la estructura de hormigón postensado, que minimiza el impacto de la misma, con audaces voladizos, en un complejo acondicionamiento térmico y lumínico, circulación mecánica vertical para usuarios y vehículos, etcétera.

"La exteriorización de esa tecnología -destaca Ott- será a través de un sofisticado muro cortina que, además de dejar visuales ininterrumpidas de piso a cielo raso, incorpora paneles de doble cristal de baja transmisión térmica y ultravioleta. Además, la inclusión en ese muro cortina de luz fluorescente de distinto color con variadores de intensidad permitirá, mediante un programa de computación, iluminar la fachada en infinitas variedades de color, intensidad y dibujo."

A tono con la ciudad

"Siendo estudiante de Arquitectura en Montevideo, en la década del 60, los pocos pesos que podía ahorrar me permitían, vapor de la carrera mediante, visitar mi admirado Banco de Londres y América del Sur, que marcaba un hito en la arquitectura internacional. Y ese proyecto revolucionario no estaba en Tokio, Nueva York o París, sino que estaba del otro lado del charco", rememora Carlos Ott.

El autor del proyecto estima que la arquitectura uruguaya "ha sido siempre de avanzada, pero el honor de proyectar una obra en Cerrito y Marcelo T. de Alvear también lleva implícita la responsabilidad de mostrar la capacidad uruguaya de estar a la altura de una ciudad tan refinada y elegante como Buenos Aires".

Un edificio especial

El edificio Libertad Plaza Buenos Aires, que revela las búsquedas formales y expresivas del arquitecto Ott, se comenzó a construir en febrero de 1999 y se prevé terminar en agosto de este año; tiene cuatro subsuelos con 80 cocheras, un local comercial en la planta baja, diez plantas tipo de superficie variable, un penthouse en el piso 11º y vivienda para encargado y salas de máquinas en el piso 12.

La superficie total cubierta es de 9763 metros cuadrados, con una estructura de hormigón de losas sin vigas con un módulo de 7,50 por 7,50 metros, con ocho columnas por piso.

La iluminación artificial de los espacios de trabajo y circulaciones así como la muy especial de las fachadas (que es una creación del arquitecto Ott, dimerizada y computarizada) fueron desarrolladas en Alemania por la firma ERCO.

El muro cortina de las fachadas se compone de termopaneles Viracom, importados de Estados Unidos, y la perfilería es de aluminio nacional de Aluar.

Equipo de primera

Sobre un emprendimiento de Comagasi SA., el proyecto arquitectónico fue elaborado por el Estudio Carlos Ott, arquitectos.

El Project Management está a cargo del arquitecto Pablo Schäer y la dirección de obra es del estudio del arquitecto Roberto Parysow.

La empresa constructora es Hochtief SA.

Los proyectos técnicos estuvieron a cargo de:

Estudio de suelos: Estudio Cerutti y Asociados.

Proyecto y cálculo estructural: Ing. Subié, Fernández y Asoc.

Instalaciones contra incendios: Fireless SA.

Instalaciones eléctricas: MIM Ingeniería.

Instalaciones sanitarias: Estudio Díaz Dorado, García, Otero.

Instalaciones termomecánicas: Ing. Norberto Miranda y Asoc.

Luis J. Grossman

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