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Qué hacer cuando la excitación llega en el momento equivocado

Las ganas no conocen de días, horarios ni lugares. Si el deseo te sorprende cuando no lo esperabas, entendé lo que lo mueve. Acá te damos algunas pistas

Viernes 29 de septiembre de 2017 • 23:27
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PARA LA NACION
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El deseo en un momento no indicado
El deseo en un momento no indicado. Foto: lustración de flopa

La excitación sexual se da cuando el estímulo es el indicado y la situación es propicia, ¿no? Bueno, no tanto. Aunque, en la teoría, nuestros impulsos pueden ser dirigidos, nuestro cuerpo -afortunadamente- no es taaan lineal. Y nuestra cabeza, menos que menos. Muchos procesos suceden dentro de nosotras, todos en silencio y a la vez, mientras vivimos nuestra vida. Y por eso, cuando el deseo aparece de modo random, sentimos que algo está fuera de lugar. O falto de timing. Esta llama interna, sin embargo, es parte de nuestra fuerza vital y escapa de nuestro control. Juzgar un momento como "equivocado" no es del todo justo: pensémoslos, en todo caso, como momentos sorprendentes. ¿Qué onda, cómo los resolvemos?

EN EL MEDIO DE LA NOCHE

Desvelada y on fire. Levantarse a las 4 a. m. en llamas es un clásico del exceso de energía sexual. Incluso cuando creés estar agotada, tu cuerpo puede manifestarse en momentos de aparente inactividad. Cuando dormís, el cerebro está organizando pensamientos, procesando información y gestionando emociones. De alguna forma, tu cabeza trabaja para volver a establecer un equilibrio, "resetearte" y repararte en varios niveles. En ese contexto, es probable que también se asimilen estímulos sexuales y afectivos. Por esto, es tan común, cuando tenés tu radar puesto en alguien, que te despiertes a cualquier hora pensando en esa persona. Las cosas que pasan, cuando parece que no pasa nada, son poderosas.

-¿Qué hago? Este es solo un momento "equivocado" para excitarse si pensás que realmente necesitás estar acompañada para disfrutarlo (¡y si estás acompañada, despertalo!). Y si la solución no está en el primer cajón de la mesita de luz, entonces, al menos, está en tus propias manos.

EN EL TRABAJO

¿Quién iba a decir que entre planillas de Excel podrías encontrar un estímulo? ¿O que la pasión por un proyecto iba a tener ramificaciones tan inesperadas? En estas dos preguntas están las claves para entender la excitación aparentemente injustificada en el ámbito laboral: el aburrimiento, por un lado, y la súper estimulación, por el otro. Aunque creamos que el sexo es una necesidad básica, el erotismo y el impulso se despiertan cuando contamos con cierto resto de energía. Eso es exactamente lo que nos pasa cuando nos aburrimos con nuestra rutina y nos queda un excedente que liberamos a la fantasía, pero también es lo que pasa cuando un proyecto nos enciende y nos retroalimenta. Cuando sentís que lo que hacés es importante, bello o poderoso, es más fácil que tengas la sensibilidad a flor de piel, que te sientas bien con vos misma y, de ahí, que te autoerotices.

-¿Qué hago? Detectá la energía extra y surfeala. No solo para fantasear, para salir, para explorar, para absorber data. Reconocé esa fuerza como propia y parte de algo más grande.

EN SITUACIONES FAMILIARES

La raviolada de los domingos o el cumpleaños de tu suegro son lo opuesto a lo lascivo. Aun así, sentís una energía en el cuerpo, unas ganas de huir a encerrarte con él. ¿Qué puede erotizarte de algo tan naíf? Hay varias cuestiones que se activan en la "legalidad" de la vida diaria. Por un lado, la sensación de pertenencia, de solidez y compromiso, que es, para muchas personas, un verdadero estímulo de unión corporal. Por el otro, aunque no lo creas, la rebeldía. No importa qué edad tengamos, en el fondo, todos guardamos nuestra parte adolescente y algunos de sus gestos de insurrección. La idea de fugarse, de "que mis padres no se enteren", que los amigos no nos vean y los chicos no se aviven, suena a argumento porno cliché, pero es eficaz para foguear el deseo. A veces, somos así de simples.

-¿Qué hago? Agradecé poder conciliar ambos mundos y que tu deseo pueda alimentarse de escenas cotidianas. Esto habla de tu capacidad de integrar aspectos de tu personalidad.

EN LUGARES PÚBLICOS

Puede ser en el transporte público o en el trabajo, ¿qué hacer?
Puede ser en el transporte público o en el trabajo, ¿qué hacer?. Foto: Shutterstock

En el subte, en el teatro, en un recital o cuando te mira de esa forma en un restaurante. A vos te enciende la no privacidad, lo público. La situación de establecer una conexión en la que parece que los dos son el eje del universo y nadie más entiende lo que pasa es deliciosa. Y en esto, cuanto más "equivocado" sea el momento, mejor. El mambo detrás de estos "errores" de timing es la exhibición, el riesgo y las ganas de concretar a toda costa. Es conectarse con todo eso que puede estar pasando mientras la vida ahí afuera, acá abajo o ahí arriba, sigue como si nada. Darse espacio para desear por sobre las normas sociales y las reglas de conducta te hace sentir dueña de tu deseo y es una sensación interesante para mantenerte conectada con tu lado más audaz.

-¿Qué hago? ¿Por qué no concretarlo? Preguntate qué te frena, porque, si tomás algunos pocos recaudos, siempre hay tiempo y lugar para darle rienda suelta al deseo.

EN MOVIMIENTO

Del ciclismo al yoga, del stretching a la natación, el movimiento y el erotismo se llevan de diez. Cuando estás en acción, las funciones de tu cuerpo se expresan en su esplendor. Sube la presión sanguínea, aumentan la circulación y la temperatura y se acelera el metabolismo. La descarga hormonal, además, es similar a la que se libera cuando estamos teniendo buen sexo. Y como si esto fuera poco, desde lo psicológico, la acción física también es movilizante. Mirarte en el espejo cuando bailás, sentir tu cuerpo mojado cuando nadás y disfrutar de tu propio sudor al correr hacen que todo ese esfuerzo físico pueda tener una interpretación erótica que empieza en vos, pero se traduce en tu comunicación con los otros. Con esto en mente..., ¿todavía te sorprende que entrenar te deje así de horny?

-¿Qué hago? Disfrutá de esta oportunidad concreta no solo para entender, sino para sentir que el erotismo es, primero, una relación con vos misma.

CUANDO DISCUTÍS CON ÉL

Lo querés matar... y en la cama también. Tal vez estás tan ofuscada que pensás, incluso, que no lo aguantas más, pero si arrancás los roces, ya sabés como terminan. No es secreto que la tensión sexual no resuelta crea un aire raro entre dos personas. Esa misma tensión mezcla emociones básicas que nos llevan a respuestas que quizá no están en consonancia con nuestra intención. Por supuesto, acá hablamos de peleas y encuentros libres de manipulación o dinámicas destructivas. En casos que ponen en riesgo tu integridad física y emocional, pedir asesoramiento para romper el círculo es clave. En el resto, suele haber una razón para explicar la conexión sexo-discusiones: pelear es un acto íntimo en el que la confianza se pone a prueba, al igual que el miedo a perder al otro.

-¿Qué hago? Decodificá tu relación con el conflicto y detectá si no lo usás de excusa para canalizar otras emociones. A veces, es más fácil pelear que decir un "te extraño" o "quiero sentirme importante para vos".

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