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Jorge Melguizo: "La ciudad tendrá mejor oportunidad si invierte en los barrios pobres"

Consultor internacional en gestión pública, trabajó en Medellín en el proceso de urbanización de los sectores más desfavorecidos

Jueves 28 de septiembre de 2017

Profesión: Periodista y ex funcionario de Medellín.

Origen: Colombiano

Jorge Melguizo, Consultor en Gestión Pública
Jorge Melguizo, Consultor en Gestión Pública.

El proceso de urbanización de las villas porteñas se generó mirando de reojo las experiencias en otras ciudades que habían aplicado políticas similares. Una de ellas fue Medellín, en Colombia, referente de la región y donde se centró la atención de los funcionarios a partir de 2011. Jorge Melguizo fue uno de los responsables de la transformación en esa ciudad. Además de ser periodista y consultor internacional en gestión pública y proyectos urbanos, integró el gobierno de Medellín entre 2004 y 2010, como secretario de Cultura Ciudadana y de Desarrollo Social.

En su paso por Buenos Aires, donde participó del Congreso Internacional de Urbanismo y Movilidad, organizado por el Ministerio de Desarrollo Urbano, opinó sobre el plan que aplica la ciudad, en una charla con LA NACION. "Hay una voluntad política que se expresa en los presupuestos y la concreción de los macroproyectos que se soñaron y se diseñaron entre 2011 y 2015. Además, se está trabajando con el carácter de lo simbólico", dijo.

-¿Qué opina de la política de urbanización local?

-Tiene que traducirse en hechos simbólicos que provoquen un valor agregado. Buenos Aires ha tenido humildad institucional, técnica y profesional para reconocer que no sabía cómo intervenir en las villas y les llevó preguntarles a otras ciudades cómo lo hacían. Los aprendizajes de muchas ciudades, como Medellín, fueron fundamentales para aplicarlos en su terreno.

-¿Ese aprendizaje se aplica bien?

-Creo que sí. Cuando todo empezó en 2011 fue muy difícil lograr algo clave para que esto funcionara: la articulación entre los diferentes ministerios. Aquí se diseñaron proyectos urbanos integrales como mecanismos para buscar esa integralidad en los territorios. Hoy se evidencia ese proceso de maduración y se nota el resultado de esa integralidad porque se fracasa cuando un ministerio trabaja en forma independiente. Lo llamo la necesaria orgía institucional para trabajar proyectos en conjuntos.

-La villa más emblemática es la 31, quizá, la de mayor complejidad. ¿Es posible una urbanización total?

-Si, entendiendo que es imposible erradicar una villa del tamaño de la 31, con 40.000 habitantes o más, y convenciéndose de la radicación, de la formalización. Cuando hablamos de urbanización nos referimos a formalizar la tenencia de la tierra, de los servicios, de las construcciones, comenzamos a cumplir normas y los negocios informales forman parte del sistema tributario. Una buena parte de Medellín se formó invadiendo ilegalmente, pero la conclusión a la que llegamos es que ese problema no tenía solución, no era posible quitar esas viviendas y hacer nuevas. Esos pobladores no se preguntaban por la vivienda porque lo habían resuelto, se preguntaban por el hábitat: no tenían el equipamiento de salud, las cloacas, el acueducto, la luz, la educación, la recreación, el transporte público.

"La política tiene que traducirse en hechos simbólicos que provoquen un valor agregado"

-¿Y el Estado debe ser responsable de entregarles esos servicios? Hay un gran debate en torno de ese punto.

-El Estado es el responsable de fomentar una política para generar el hábitat. Buenos Aires no puede hacer viviendas nuevas para 10.000 hogares, sólo contando los de villa 31. Al menos 250.000 personas viven en barrios informales y villas y no hay manera de garantizar viviendas nuevas para todas, pero sí una política de hábitat que mejore las condiciones. Y que la población comience a ser responsable de esos impuestos pagando por ellos. En Medellín el 100% de las personas paga sus impuestos y servicios, aunque viva en un barrio informal.

-¿Cuáles son los riesgos si no se aplica una política de urbanización?

-Acá había un concepto entre algunos funcionarios que decían que invertir en las villas no iba a ser bien visto para el electorado que incluso votaba por ellos. El costo de no hacerlo es mayor que hacerlo. En los sectores informales hay una sociedad desintegrada, sin conexión, con indicadores de vida muy bajos respecto del resto y eso genera confrontación. Por ejemplo, en Ciudad Oculta, el Elefante Blanco es un foco de tuberculosis y como Estado costará la atención de esos pacientes. La ciudad tendrá mayores oportunidades si hace la inversión estructural en los barrios de mayor pobreza.

-¿Cómo se logra eso?

-Buenos Aires puede convertirse, en pocos años, en un ejemplo mundial de superación estructural de la pobreza. La dimensión de la pobreza que tiene es muy bajo con respecto a otras ciudades del mundo. Se lograría manteniendo políticas de largo plazo. En Medellín llevamos 27 años de un proceso continuo, de inversión y con alianzas en otros sectores. ¿Por qué es posible lo que está sucediendo en la villa 31? Por el encuentro entre la ciudad y la Nación que antes no ocurría.

-¿El proceso de urbanización se termina en algún momento?

-Sí, se termina. En Medellín hay barrios donde ya se hizo el trabajo de urbanización. Hoy hay que mantener proyectos de otro tipo: de desarrollo económico, humano y de educación superior. El barrio informal debe poder comportarse como un barrio formal, es lo básico. La gente que sale a la calle debe tener derecho a tener una vereda, que pase el transporte público por la calle, que pueda entrar una ambulancia, que los niños puedan ir al jardín de infantes.

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