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Varias razones para ir a Vélez y una para alentar a los Pumas

Como en cada actuación ante los All Blacks, el estadio estará colmado; el público puede ser clave para levantar a un equipo alicaído

Jueves 28 de septiembre de 2017
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En 2016, Nueva Zelanda hizo el haka en un Amalfitani lleno; lo repetirá este sábado
En 2016, Nueva Zelanda hizo el haka en un Amalfitani lleno; lo repetirá este sábado. Foto: AP

Hay imágenes de la igualdad de 1985 que persisten en la memoria. Las zancadas del inasible John Kirwan, los súbitos drops de Hugo Porta, el fatídico knock-on del Flaco Ure en el último segundo... y el enfervorizado aliento de todo el estadio. Las tribunas de Ferro, colmadas, eran un hervidero. La gente no se conformaba con respaldar a los Pumas con su presencia: todos estaban parados cantando y saltando como si estuvieran en un clásico futbolero. El 21-21 con los All Blacks en el segundo test-match oficial entre ambos resultó histórico; los siguientes 23 enfrentamientos terminaron en derrota argentina. Una racha que alguna vez se cortará, y para eso bien vendría reflotar algo de aquella mística, tanto por parte del equipo como de la hinchada.

Últimamente, el ambiente en los partidos de los Pumas dista bastante de lo que se vivía en los ochentas, pero así y todo conserva su sello distintivo por sobre las demás naciones. La euforia se magnifica en el encuentro anual que desde 2012 los argentinos tienen el privilegio de presenciar frente al mejor conjunto de rugby del mundo. Como cada año, el estadio estará lleno. Las entradas se agotaron con anticipación y se espera que unos 40.000 fanáticos apoyen a los Pumas.

Son varias las razones que justifican esta afluencia, aun cuando el seleccionado local está atravesando un período gris. En primer lugar, la imponente presencia del rival. El actual equipo de los All Blacks puede ser considerado el mejor equipo de la historia del rugby, y aun de la historia del deporte. Bicampeón mundial, Nueva Zelanda lleva ganados 75 de los últimos 83 partidos que jugó desde el Mundial 2011 (96,12% de efectividad, con algunos empates) y 26 de los 29 desde Inglaterra 2015 (91,37%). Aun preservadas algunas figuras (Retallick, Whitelock, Cane, Crotty), el poderío que representan Sonny Bill Willams, Beauden Barrett, Kieran Read y Dane Coles es por sí solo un motivo para ir el sábado a Vélez.

Los All Blacks tuvieron la posibilidad de aclimatarse al "clima hostil" que padecerán, cuando el domingo asistieron en masa al Monumental para presenciar River vs. Argentinos. "La atmósfera fue algo que no habíamos visto en nuestras vidas", destacó el medio-scrum TJ Perenara. "Nos divertimos mucho con las canciones, aunque no entendíamos nada de lo que decían. Probablemente haya sido algo no muy agradable sobre los rivales", dijo.

También Tawera Kerr-Barlow quedó impresionado. "Definitivamente, esperamos algo parecido para el sábado. En Nueva Plymouth había una sección del estadio en la que había varios argentinos, y aun cuando no eran más que un 5%, hacían mucho ruido. La argentina es de las mejores hinchadas", sostuvo el tercer medio-scrum.

Como si fuera poco, será la única presentación del año de los Pumas en Buenos Aires, el epicentro del rugby en la Argentina. Desde 2007, apenas ocho veces han jugado en la capital y alrededores (incluidos los tres partidos en La Plata); la cuenta no incluye los de Jaguares, claro.

Para el conjunto albiceleste siempre es una motivación actuar como local, aunque últimamente los choques con los All Blacks han sido más parejos en Oceanía. "Jugar en casa, con nuestra gente y ante los mejores del mundo es un sueño siempre, desde chiquito", apuntó Jerónimo de la Fuente. "Es muy especial jugar frente a la familia, amigos y gente en la tribuna. Soñar con una victoria es lo más lindo", añadió el centro.

Para que ese sueño se realice, el aliento de la gente es clave. Como en el 85.

Un hábito de los All Blacks en cada visita al país

Como cada vez que un plantel de rugby visita la Argentina, las parrillas están de parabienes. Ocurre con cada uno de los cinco seleccionados que llegan anualmente, y también con las ocho franquicias del Súper Rugby. Esta semana, en cada oportunidad que tuvieron, los All Blacks aprovecharon para darse una panzada de "bife argentino".

No sólo de rugbyvive el rugbier

Desde que llegaron, el sábado pasado, los neozelandeses se entrenaron pero también se distendieron disfrutando otros deportes. El domingo presenciaron River-Argentinos en el Monumental; el martes Perenara, Savea, Kerr-Barlow, Ioane y Kaino miraron en Ferro el clásico contra Obras por el Súper 20 de básquetbol, y ayer otros jugaron al golf en su día libre. Sonny Bill Williams participó en una tocata con chicos de la Villa 31 y regaló pelotas autografiadas.

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