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Desde que Messi dijo "hay que levantarse", Barcelona no para

Venció 1-0 a Sporting Lisboa, octavo triunfo seguido tras las duras caídas en los clásicos contra Real Madrid

Miércoles 27 de septiembre de 2017 • 19:50
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LA NACION
Messi intenta, pero no podrá con el cierre de Jeremy Mathieu y la estirada de Rui Patricio
Messi intenta, pero no podrá con el cierre de Jeremy Mathieu y la estirada de Rui Patricio. Foto: Reuters

Las dos duras derrotas contra Real Madrid por la Supercopa de España dieron una pista equivocada, no fueron el anticipo del declive que muchos intuyeron. Por entonces, mediados de agosto, Lionel Messi , a quien nunca se lo oye y muy de vez en cuando se lo lee en alguna red social, debió emitir un mensaje en Instagram: "Hay que levantarse y seguir. Esto recién empieza".

Ya sin Neymar, con Ernesto Valverde como nuevo entrenador y un plantel con varios en el umbral de la veteranía, quedaba por comprobar si las palabras del rosarino eran una mera declaración de buenas intenciones o anunciaban una inmediata reacción. Los hechos le están dando la razón a Messi: con el 1-0 de ayer en Lisboa ante el áspero y conservador Sporting, Barcelona encadenó, a partir de las caídas en el clásico, ocho triunfos en igual cantidad de partidos (seis por la Liga de España y dos por Champions League ; 22 goles a favor y sólo dos recibidos).

En ese tramo, Messi convirtió 11 goles. Barcelona no sólo se encomienda a su eficacia, sino también a su liderazgo futbolístico, aun sin marcar, como ocurrió en los últimos dos cotejos. Los largos pasajes en que Messi camina la cancha están entregando una pista falsa, la de jugador desentendido de lo que ocurre. Nada más lejos de la realidad. Leo lee el juego, busca los espacios y elige los momentos.

Ayer, blindado por una línea de cuatro volantes (Sergi Roberto, Rakitic, Busquets e Iniesta), Messi se ubicó más de punta, casi como un N° 9 retrasado. Más cerca del área, en zona de asistencia y definición. Se especulaba con que el argentino Rodrigo Battaglia -un volante de buenas condiciones técnicas, surgido en Huracán- le iba a hacer marcación individual, similar a la que el último fin de semana le aplicó Maffeo (Girona). Battaglia no le hizo una persecución por todos lados; sí estuvo muy atento cuando Messi se ubicó por el centro. El N° 10 no deslumbró, pero aun así no hay manera de anularlo de manera completa. Dio dos asistencias (se enojó con Semedo y Rakitic porque no combinaron con la precisión que él los había buscado) y Battaglia pagó con un caño el costo de tener que estar muy pendiente de sus movimientos.

Este Barcelona también sabe resolver los desarrollos trabados y con adversarios dispuestos a combatirlo más desde la fricción que desde el juego. No hubo rastro del Sporting que alumbró a grandes extremos, como Figo, Cristiano Ronaldo, Nani, Simao. Para esa función contrató a Marcos Acuña, pero el exRacing casi que no tuvo posibilidad de desplegarse. Su equipo atacó poco y lo buscó menos. Casi que no le llegó la pelota. Fue uno de los futbolistas que menos tocó el balón (19 veces en los 73 minutos que disputó). Solo el centro-atacante Doumbia, otro gran olvidado, entró menos en contacto con la pelota, 11 toques hasta que fue sustituido a los 44 minutos.

Sin injerencia en el ataque, Acuña se involucró en labores defensivas que lo llevaron a invertir los papeles: le cometió un foul (con manotazo incluido) a Semedo, el lateral que debía controlarlo. El Huevo fue amonestado y del tiro libre que ejecutó Messi desde el costado derecho llegó el gol en contra del zaguero uruguayo Coates, que luchaba por la posición con su compatriota Suárez.

Un gol feo, a tono con un partido de pocas luces. Sporting cometió 19 faltas y terminó con seis amonestados. Quien mejor frenó a Messi fue un ex compañero suyo, el defensor Mathieu, que se fue en el último mercado de pases un tanto ofendido. En la ocasión de gol más propicia que le quedó al rosarino, el zaguero francés le hizo desde atrás una impecable barrida sobre la pelota.

No hubo gol de Messi en su partido oficial 593 en Barcelona, que lo hace ingresar en el podio de las presencias históricas del club, detrás de Xavi (767), Iniesta (637) y en el mismo escalón que Puyol. Sigue a un tanto de alcanzar los 100 por copas europeas (96 por Champions y tres por Supercopa).

Al final, Acuña se le acercó para saludarlo y pedirle la camiseta. El domingo, último partido antes de incorporarse para las calientes eliminatorias, a Messi y Barcelona le tocan Las Palmas. Del seleccionado tendrá que decir lo mismo que de Barcelona hace un mes y medio: "Hay que levantarse".

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