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El ex ministro tuvo que ser evacuado por el subsuelo de los tribunales

Fue escoltado por la policía para esquivar un repudio a viva voz

Jueves 28 de septiembre de 2017
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LA NACION
Foto: LA NACION / Emiliano Lasalvia

Julio De Vido tuvo que salir ayer de los tribunales de Comodoro Py, después del mediodía, por el subsuelo y protegido por la policía. Eligió esta escapatoria para eludir a los familiares de las víctimas de la tragedia de Once que lo esperaban con carteles para reclamar de viva voz contra quien consideran el máximo responsable de la muerte de sus seres queridos.

La primera audiencia del juicio contra De Vido había terminado poco después de las 14.30. El diputado nacional y ex ministro, sentado junto a su nuevo abogado, Maximiliano Rusconi, apenas si hizo algún gesto. Se mecía con la mano la barba blanca y sólo se mostró más conversador en el final de la mañana.

Cuando los jueces dieron por levantada la audiencia hasta el miércoles que viene, cuando Rusconi tendrá oportunidad de descargar su batería de pedidos de nulidad y objeciones antes del proceso, los familiares que estaban en la sala de audiencias empezaron a mostrarse inquietos.

El juicio se desarrolla en el subsuelo del edificio de Comodoro Py 2002, en una especie de sala de cine. Tiene un pullman donde se ubican la prensa y el público y en el lugar donde estarían las butacas de la platea se sientan los acusados, sus abogados, el fiscal y los abogados de las víctimas. Frente a ellos está el estrado con los tres jueces, como si estuvieran sobre el escenario.

Detrás de la platea, un grueso vidrio blindado separaba a los acusados y sus abogados de los familiares de las víctimas que estaban asistiendo al juicio. Al concluir la audiencia, éstos levantaron sus carteles contra el Blindex para pedir justicia, con la intención de que la protesta fuera tomada por las cámaras del circuito cerrado de TV que transmite el juicio. De Vido les dio la espalda en todo momento.

Cuando todo terminó, los familiares salieron de la sala por una puerta lateral hacia la calle, junto con sus abogados y con Rusconi, que abordó su camioneta Mercedes-Benz gris.

A De Vido no se lo vio. Se retiró de la sala por otra puerta y los policías, previendo que podía peligrar su integridad, lo condujeron a un hall situado en el subsuelo, por donde suelen salir los jueces cuando no quieren que los vean. Desde ese hall se accede directamente a una rampa subterránea donde lo esperaba un auto que lo llevó lejos de los reclamos de las víctimas.

Los familiares descargaron su bronca ante los micrófonos: Vanesa Toledo, hija de Graciela Díaz, afirmó: "Dentro de lo horrible y doloroso que es esto, sentí una satisfacción enorme. No puedo creer que esté sentado ahí, en el banquillo de los acusados", dijo. María Luján Rey, madre de Lucas Menghini, dijo que esa foto, donde se aprecia al ex ministro kirchnerista sentado, le hace bien al país. Y se mostró "absolutamente segura" de que "están las pruebas" para condenar a De Vido.

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