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El domingo en la mira

Jueves y viernes inestables; sábado con poco sol y domingo con probables lluvias

Diego Angeli

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PARA LA NACION@Jopoangeli
Jueves 28 de septiembre de 2017 • 00:16
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Foto: Ilustración Costhanzo

Jueves: nublado e inestable

Para hoy se espera otra jornada enmarcada en la tónica de esta semana, muchas nubes y amenaza de lloviznas. Será un día a puro nubarrón, con menos viento que las jornadas anteriores, con chances de ligar alguna lluvia débil. Luego mejora con un sol intermitente en un tarde con un techo térmico de 18°C. En muchas simulaciones no cae una gota pero nos posicionamos en la baldosa mas pesimista.

Viernes: desmejoras y lluvia intermitente

Sigue la sobreoferta de nubes en la ciudad, esta vez más bajas y cargadas y con chances más certeras de ofrecer lluvias aisladas a partir de la tarde y durante toda la noche. Se espera viento del este moderado recortando la máxima en 19°C y conservando la inestabilidad toda la madrugada. No cancelen nada ni se asusten por los íconos de lluvia que le caigan al viernes, hasta el momento los acumulados no superan los dos milímetros.

Sábado: una tregua en el cielo

Otro día nuboso en el Río de la Plata. Se estima un sábado con cielo parcialmente nublado en el arranque, poco viento y sin estimación de lluvias. El aire quieto resalta el ascenso de temperatura que coloca la traza de mercurio por encima de los 20°C. La nubosidad aumenta a la tarde y el sol se esconde antes del atardecer. La noche está a salvo.

Domingo: la mesa adentro

Después de dos ediciones a cielo despejado, la jornada dominical estará en serias dudas por la entrada de aire frío. Se estima un domingo muy nuboso, con viento fuerte y máxima condicionada por el horario de entrada del frente sureño. Se espera un día inestable con alta probabilidad de lluvias, algunas muy activas especialmente las nocturnas. Las precipitación se harías extensivas hasta la mañana del lunes, el pleno sol volvería el martes.

El invierno tan temido

Mientras muchos se desgarran las vestiduras por el calentamiento global vamos a suponer que pasa si súbitamente nos vamos al lado opuesto. ¿Que nos sucedería regional y globalmente si Donald Trump y Kim Jong Un tuvieran la gentileza de brindarnos un invierno nuclear?

Las simulaciones sobre las consecuencias atmosféricas globales de un intercambio atómico ya se hacían en plena guerra fría ochentosa, desde que rusos y yankis se jugaban nuestros zapatos y fotos de graduación en un Atari,. Y cuentan que muchos de esos informes fueron los que calmaron a varios generales de meter la llave y apretar el botón rojo.

Para entender al invierno nuclear y sus efectos hay que enfocarse en la cadena alimenticia. No hay sol. No hay fotosíntesis. No hay plantas. No hay peces. No hay herbívoros. No hay carnívoros. No hay vida humana posible. Desde ya este es el escenario más extremo, más relacionado con el impacto de un asteroide que con un intercambio de ojivas, pero en este abanico de penumbras hay varios grises que vamos a diferenciar.

Hay cierta experiencia contemporánea en efectos parecidos a un invierno nuclear. Ya hablamos en otra columna del volcán Monte Tambora, en 1815, en lo que se denomino "el año sin verano" y todas las consecuencias que sufrió el planeta, como se perdieron las cosechas, como tuvo que ser inventada la bicicleta para suplir al caballo y hasta como inspiró la creación del conde Drácula.

Lo importante a la hora de una erupción volcánica, o una columna de humo por un incendio masivo, es la cantidad de hollín y polvo eyectado, y la altura que alcanza. Recordemos que todo lo que llega a la estratósfera se desparrama homogéneamente por todo el planeta. Pero lo que sube hasta el final de la tropósfera pero no alcanza nivel estratosférico se disemina solamente en su hemisferio. Casi no hay intercambio de las masas de aire del norte y del sur en los primeros kilómetros desde superficie.

Carl Sagan (de pie, señores) y Richard Turco, dos de los máximos desvelados por el tema, describieron los seis escenarios probables de invierno nuclear en su libro "A path where no man thought" y con ellos vamos a simular un saludo nuclear en Corea del Norte, India, Pakistán o algún accidente radiactivo de alto impacto en Europa o USA y como nos afectaría a los sureños. Y si es verdad que vivir en el traste del mundo puede tener sus ventajas.

Nivel 1: mínimo invierno nuclear

Este nivel lamentable ya lo conocemos de la mano de Hiroshima y Nagasaki. Una bomba causando desastres localmente pero sin implicancias a nivel global. Supongamos que el peluca le tira una ojiva al gordito, este se la devuelve y después se arreglan. Sería hasta menos ceniza que la producida por un volcán en erupción.

Nivel 2: invierno nuclear marginal

En este escenario los ánimos ya están más caldeados y se producen más de cincuenta detonaciones con bombas decenas de veces más poderosas que las que la Little Boy que lanzó el Enola Gay.

El hemisferio norte se oscurece parcialmente. Se pierde gran parte de las cosechas por sequias o excesos hídricos. La lluvia es oscura. La temperatura baja cuatro grados. Hay que esperar más de tres meses para que la nube lentamente se empiece a disipar.

Mientras tanto el hemisferio sur apenas lo sufre, con cielo despejado en la Patagonia, Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, a modo de referencia.

Nivel 3: invierno nuclear nominal

Acá se prenden rusos, chinos, japoneses a ver quién tiene la ojiva más grande e intercambian amablemente quinientos hongos atómicos. Solo por exhibir un pequeño porcentaje de su armamento oficialmente declarado. En este caso tendríamos el cielo completamente oscuro en el hemisferio norte, con un descenso de temperatura de más de diez grados. El hemisferio sur conserva algo más de un tercio de la luz pero no le sirve para mucho. La destrucción de la capa de ozono en el norte sería total en el norte y parcial en el sur. Hay que esperar nueve meses para que todo vuelva a ser como antes.

Nivel 4: invierno nuclear sustancial

Acá la rosca es seria y todos los países deciden dispara la mitad de su arsenal nuclear desplegado, alcanzando las cinco mil detonaciones. El hemisferio norte va hacia una suerte glaciación con veinte grados menos, con temperaturas negativas por más de un año bajo la completa oscuridad.

El hemisferio sur ya casi no tiene luz y sus temperaturas empiezan a igualarse con el norte. Muere toda forma de vegetación y casi todas las formas de vida en la tierra.

Nivel 5: invierno nuclear severo

Acá hasta los colimbas aprietan el botón y todos los países usan la totalidad de su arsenal. Supongamos más de diez mil impactos. Durante meses la superficie recibiría el uno por ciento de luz solar. Dos años después todo empieza desde cero en el planeta, con un puñado de sobrevivientes.

Nivel 6: invierno nuclear extremo

Un asteroide choca contra el planeta y lo transforma en una tumba oscura y helada por una década. Parece que ya pasamos por esto y nos perdimos tener a un dinosaurio como mascota.

Foto: Ilustración Costhanzo

Lamentablemente el invierno nuclear no vende en la población. Los medios prefieren aterrorizarla con el cambio climático.

Eso es todo amigos! Nos vemos el lunes!

@ JopoAngeli

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