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Todos por la calidad

Domingo 01 de octubre de 2017
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La tendencia del café de especialidad empezó a tomar forma en nuestro país hace unos seis años a partir del servicio en pequeñas barras cafeteras. La calidad comenzó a mandar en la inquietud del cliente y esto llevó a que medianos y grandes empresarios del café se entusiasmaran con la nueva ola junto con la visión comercial que venía detrás. Hoy, para la Cámara de Cafés y Bares de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc) el mercado del café tiene que ser integrador y debe estar reflejado desde el reducto más pequeño hasta las grandes cadenas, como propone Pablo Montes, secretario de la Cámara de Cafés y Bares de la Ahrcc. “Así como con los vinos y las cervezas hubo una optimización de la calidad, hoy hay cada vez más locales de café de especialidad. Al mismo tiempo, los bares tradicionales y los notables le comienzan a dar lugar al barista y a la ruta del café que antes no tenía”, explica Daniel Prieto, presidente de la cámara.

Pero aún falta trabajar hacia el camino de la calidad y ese es el desafío, señala Antonio Rodríguez, de La Bolsa de Café: “Lo relacionado con el eslabón de la producción y los países que desarrollan los cultivos ha crecido mucho en la búsqueda de calidad. También los tostaderos estamos tratando al café de una forma diferente de antaño, porque estamos aprendiendo acerca de los orígenes, de sus atributos, como por ejemplo, la altura de los cafés.

Pero creo que el mayor desafío en que no se rompa la cadena de la calidad está en el eslabón del servicio que debe darse en el negocio”. La explicación que ofrece Rodríguez se relaciona, entre otras cosas, con la suma de tareas y la posibilidad de relacionarse con el cliente. “Las cafeterías nuevas tienen baristas que se dedican solamente a hacer el café; en cambio, en los cafés de esquina tradicionales el cafetero cumple además otros roles, y muchas veces eso atenta contra la calidad del café. En las de especialidad la atención al cliente la hace directo el barista y en la tradicional la hacen los mozos primero y en la barra se desarrollan varias tareas a la vez. Creo que eso no permite difundir el café desde el lugar en que hay que hacerlo, y eso es lo que atenta contra la calidad”, consigna el tostadero local. En este momento, con la capacitación necesaria y con el ojo avizor que los protagonistas del sector están poniendo sobre el tema, el tren hacia el buen café está llegando al destino ideal.

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