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Enzo Francescoli: "River está feliz, volvió a tener una identidad de juego y de vida"

El ídolo habla de su función de manager, dice que es autocrítico y defiende su gestión en materia de refuerzos; se recibió de DT, aunque no sabe si ejercerá

Viernes 29 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Enzo Francescoli
Enzo Francescoli. Foto: Aníbal Greco

Es "el Flaco" para sus amigos, Enzo para los hinchas de River y "El uruguayo" para los relatores que añoran la narración de sus jugadas exquisitas y de sus goles. Enzo Francescoli , el secretario técnico de River, pone la cara ante las preguntas de LA NACION y responde -siempre con el tono firme- sobre cada uno de los temas que lo han tenido o lo tienen como protagonista. Expresa su deseo de que Marcelo Gallardo "siga en el club después de diciembre", niega peleas y discusiones con el Muñeco y con futbolistas del plantel, y comenta que no tiene decidido si seguirá en el cargo en 2018 porque antes quiere saber si Rodolfo D'Onofrio irá por la reelección a fin de año. "Trato de laburar y no me importa mucho lo que se dice", sentencia, consciente de algunas críticas que recibe. En su recorrida por los distintos temas de la actualidad de River, también defiende con énfasis la política de compras de su gestión y les tira por elevación a los dirigentes de Boca que minimizaron el 8 a 0 ante Jorge Wilstermann. "Cada uno dice lo que quiere y puede", ironiza. Está ilusionado con la chance de que el equipo levante la cuarta Libertadores de la historia y confiesa que todavía no tiene del todo claro si alguna vez quiere ser director técnico pese a que hizo el curso para poder realizar ese trabajo.

-¿El cargo de manager es más fácil o más difícil que lo que imaginaba cuando arrancó?

-A ver. El trabajo en sí es un poco como lo imaginaba. Sería difícil si los dirigentes no te consultan, o si te consultan pero no te dan bolilla. A mí me escuchan. Obvio que no soy el único que habla, porque tenemos un técnico que es el que toma la decisión final, como debe ser. Pero por lo general hay consenso y siento que me dan el lugar que quería tener para participar. Pero en Argentina es un lugar que todavía no está tan aceptado porque en primer lugar lo debe aceptar el dirigente. En este caso, Rodolfo (D'Onofrio) lo hace y estoy agradecido.

-En la Argentina es un cargo que todavía es resistido por muchos dirigentes.

Enzo Francescoli
Enzo Francescoli. Foto: Aníbal Greco

-Es una cuestión de concepto. En Europa tienen la gran mayoría de los clubes. Cuando sos el manager lo que se genera es un ida y vuelta entre el vestuario profesional y la dirigencia. En Europa es más simple porque la mayoría son sociedades privadas. Los clubes terminan funcionando como una empresa común, o como en la Argentina o en Uruguay, que son asociaciones sin fines de lucro pero que terminan funcionando como empresas. En Europa se facilita porque el dueño no está todo el día pero pone a una persona que conoce del mercado. Entonces es más fácil. En la Argentina todo ese trabajo pasó siempre por los directivos y en los últimos años están siendo ayudados por el manager. El cargo de manager no está mal, no quita; en todo caso, agrega.

-¿Su relación con los hinchas de River mejoró o empeoró desde que es el manager?

-No cambió nunca. El hecho de estar tan cerca del club me ha vuelto a hacer conocido y que me pidan un autógrafo. El cariño del hincha no bajó para nada. Me hacen sentir que el cariño nunca cambió.

-¿Le genera algo en particular el hecho de que lo tengan entre los cinco o seis ídolos máximos del club?

-Es algo que me gusta, claro. Todos tenemos un ego y me halaga mucho estar reconocido dentro de los jugadores importantes del club. Es un motivo de orgullo y, en la medida que puedo, trato de devolver ese afecto.

-El contrato de Gallardo se vence en diciembre. ¿Lo preocupa que pueda llegar a irse?

-No me preocupa nada, en absoluto. Todos saben el cariño que le tengo, es un afecto especial, y sé que va a decidir lo mejor. Le ha dado todo al club y si sigue estaremos todos muy felices. Algún día va a pasar que Marcelo seguirá su carrera en otro lado. El sabe el cariño que le tenemos y lo que confiamos en él. Ojalá que se quede después de diciembre.

-¿Tiene alguna sensación de lo que hará?

-La verdad que no. A mis amigos les digo que es muy especial. No te deja ver nada. Cuando quiere, es muy introvertido, muy pensante. Lo mejor que podemos hacer nosotros es dejarlo en paz.

-Hábleme de las virtudes de Gallardo.

-Gallardo es completo: muy detallista, muy laburador y además va muy de frente y por eso los que no juegan están bien. Gallardo hace la diferencia porque sus virtudes son varias.

-¿Tienen una relación más bien profesional o de amistad?

-El límite es muy fino, pero desde mi lugar es fácil entreverarse. Cuando charlamos como amigos es una cosa y cuando él es técnico y yo manager, es otra. Mientras haya esa línea de respeto, todo funciona.

-Más de una vez se dijo que hubo peleas entre ustedes. ¿Qué hay de cierto?

-Gallardo y yo no nos peleamos nunca. Una vez me hicieron pelear con Barovero, y el Flaco es muy bueno. Eso nunca ocurrió.

-¿De dónde surgen esos rumores?

-Las cosas se generan. Puede ser de la política, de las redes sociales. Es parte del juego y lo acepto. Sé quién soy, los que están acá me conocen. Uno puede discutir y no le veo nada de malo en eso, pero no discutí ni con Marcelo [Gallardo] ni con los jugadores.

-¿Y qué clase de relación tiene con los jugadores?

-Tengo una relación más de simpatía, soy el que hace alguna broma. Me meto muy poco, al vestuario bajo sólo para saludar y después me voy. No me gusta entrometerme. Hay una línea que no me gusta pasar.

-¿Es de los que piensan que River indefectiblemente tendrá un retroceso el día en que se vaya Gallardo?

- A ver... No puedo pensar así, quizás por mi formación como futbolista pero no puedo pensar así. Tengo que pensar que vamos a ir a más. El día que Ramón (Díaz) nos dijo que se iba fue un cimbronazo, pero miramos para adelante. El día que se vaya Marcelo, el que esté tendrá que mirar para adelante. Quien venga, tratará de hacer más. No puedo pensar que va a retroceder.

-¿Tiene el nombre de algún DT para sucederlo?

-No tengo. Se lo dije hace mucho al presidente. Para mí, y puedo estar equivocado, no es un problema de nombre sino de concepto y de lo que quiere el club. Cuando vino Marcelo, salvo algunos, poco lo conocían como técnico, y así puede pasar. No creo que el club deba pensar en salir a buscar un nombre, sino en generar algo de continuidad y no modificar la idea. La clave será esa: no modificar la idea.

-¿Ya sabe qué será de su futuro en River?

-Voy a decidir qué hacer cuando Rodolfo (D'Onofrio) tome la decisión sobre si se volverá a presentar y arme su estrategia. Depende de lo que él me plantee. Tengo contrato hasta diciembre y después no se sabe qué va a pasar.

-¿Terminó el curso de técnico porque le empezó a picar ese bichito?

-No, terminé el curso sólo por tenerlo. Hasta ahora he estado donde quise estar. No sé si quiero ser DT, tengo que armar un equipo. Ni sé qué pasaría si Rodolfo me dice.

-¿Qué imagen pretende dar?

-La que creo que doy. Trato de laburar y no me importa mucho lo que se dice, si salgo en la foto o no. Estoy para aportarle mi cuota de conocimiento de fútbol al club, para tener un ida y vuelta con el técnico y con los jugadores.

-Le pido tres aciertos y tres errores de su gestión.

-Con los aciertos y los errores vamos a ir a los nombres propios y no me gusta. En esto siempre vas a tener errores y aciertos. Los jugadores cuando vienen al club no vienen por lo que va a pasar mañana, sino por lo que pasó ayer. No creo que en este período hayan llegado jugadores que no podían jugar en River. Y te lo discuto a muerte. Ahora, después tienen que jugar. Pero eso no lo pueden saber ni el mejor DT ni el mejor director deportivo.

-Larrondo y Lollo están lesionados nuevamente y jugaron poco y nada en River. ¿Hace alguna autocrítica al respecto?

-Soy el primero en hacer autocrítica. Lo de Lollo fue una decisión de la que me hice cargo. Al principio, fuimos a hablar con Racing y nos dijo "vale tanto". Dijimos "ok". El cuerpo médico entendió que en el futuro podía tener un problema. El jugador ya había dicho que quería venir a River y hay una situación que es incómoda. El precio era otro y lo pagamos un poco menos. Sabíamos que podía pasar y pasó. Al que le gusta el durazno, es porque le gusta la pelusa. Estoy convencido de que Lollo es el reemplazante ideal para Maidana. Y Larrondo no vino lesionado, sino en el final de una operación de meniscos. Después, ligó mal. Ahora, yo tampoco puedo hacerme eco de problemas que tiene esta profesión como las lesiones. Si vos crees que los jugadores no están aptos para jugar en River porque han tenido la mala suerte de estar lesionados, es una opinión valorable. Pero desde mi punto de vista son excelentes jugadores que no han tenido la suerte que han tenido otros. Yo no soy vidente y no puedo prever que los jugadores se pueden lesionar, como no lo pueden prever ellos, ni ustedes ni nadie.

-¿Qué pensó cuando se difundieron las cifras de su contrato?

-Desde el primer día dije que estaba contratado en el club y que durante un año y medio no iba a cobrar ningún dinero porque River no estaba en condiciones de pagar. Entonces me parecía lógico que primero se pusiera en orden el club y después sí... Tengo contrato hasta diciembre, así que aquellos a los que no les gusta mucho van a tener la oportunidad de decir lo que crean conveniente. Me parece bastante bajo hacerlo a través de Twitter y no dar la cara. Pero bueno, nada, fue un momento que ya pasó. La verdad que no me gustó. De hecho cuando jugaba he tenido contratos mucho más importantes en el club y nunca salió nada. Pero es parte del juego político y me tendría que acostumbrar a algo a lo que nunca me puedo acostumbrar.

-Le pido una definición del presente de River.

-River está feliz: volvió a tener una identidad de juego y de vida. En un club como éste, uno tiene que generar eso de la famosa frase que dice "Somos River". Ni Alonso, ni Francescoli, ni Gallardo: River. Para mí, el club volvió al lugar que tuvo en otras épocas. El cliché de que River volvió a ser River es una realidad. En diferentes lugares del mundo hay camisetas de River, el club volvió al lugar de toda su vida, a la competencia internacional fuerte, a tener comodidades para sus jugadores, a pagar contratos importantes. Volvió a ser River.

-¿Cómo vivió que, desde Boca, se haya puesto un manto de duda sobre el 8 a 0 ante Jorge Wilstermann?

-Pero eso siempre pasó y los hinchas de Boca obviamente deben querer que River pierda y está bien. Es parte de ser hincha y de la gran rivalidad. El tema es todo aquel que también se hace eco y que no respeta a los profesionales estando adentro del medio. Este es el tema, ¿no? Del hincha lo puedo entender, no lo entiendo mucho del que está en el medio, ya sea jugador, técnico o dirigente que no respeta a sus pares. Pero bueno. Cada uno dice lo que quiere y puede. Y está todo bien.

- ¿Es difícil en estos tiempos lograr algo igual a lo que generó Carlos Bianchi con Boca?

-Uno de los grandes problemas que te podés generar como club, como técnico o como jugador, es pensar en Boca. Nosotros debemos pensar en River. Después, cuando vas a la cancha, es otra cosa. Ahí está la disputa del hincha. Pero nosotros tenemos que pensar en tratar de ser los mejores. River tiene que ganar porque es River y tiene millones de personas detrás, no porque gane Boca. Cuando ganábamos títulos, se nos criticaba porque no ganábamos clásicos. Desde este lugar, tenés que ganar lo que sea: títulos, clásicos, amistosos. No es bueno que estemos pendientes de si Boca es más o menos.

-¿Qué habría contestado en los noventas si le hubieran dicho que un día River perdería la categoría?

-Que no iba a pasar, sobre todo porque existe un promedio que te ayuda y te prende una alarma. Si tenés una alarma y no te levantas, es porque sos (piensa). Una vez se me enojó mucha gente porque dije que River había empezado a ser como Racing, que miraba más para abajo. Ya fue, pero no me cambia nada eso de 'sos de la B', me mueve poco el amperímetro.

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