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Spinoffs: cuando un éxito puede crecer y reproducirse

Young Sheldon cuenta la infancia del protagonista de The Big Bang Theory

Viernes 29 de septiembre de 2017
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LA NACION
Foto: Warner

"Es televisión. No se supone que aprendamos algo mirándola", le dice Missy a su hermano mellizo Sheldon en el primer episodio de Young Sheldon, la serie nacida de una de las costillas de The Big Bang Theory que Warner emitirá a modo de preestreno (la temporada comenzará oficialmente en noviembre) pasado mañana, a las 21.

Más allá de que el comentario de la pequeña Missy es uno de los varios guiños que utiliza la nueva serie para generar humor a partir del contraste entre ella y su inteligente hermanito, lo cierto es que, como apuntaría Sheldon, la niña está equivocada. De entre las muchas cosas que la televisión nos enseña, una de ellas es que Young Sheldon es ejemplo y prueba de que cuando una idea funciona debe crecer y ramificarse. O, como dice el diccionario de la ficción en TV, se consigue un spinoff, un nuevo cuento que es centrífuga consecuencia del original.

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La lista actual y potencial de spinoffs es extensa. Para aprovechar el enorme éxito de Game of Thrones, HBO ya prepara varios ciclos derivados de los personajes creados por George R. R. Martin para estrenar luego del final del programa, mientras que los personajes de Marvel y DC se multiplican en constantes derivados en la pantalla de TV. De hecho, el lunes, a las 23, por Fox, se estrena The Gifted, una serie derivada del universo de los X-Men que cuenta con Bryan Singer, realizador de la saga cinematográfica, como uno de sus productores. La premisa del programa lleva el conflicto de los mutantes al contexto de un drama familiar que comienza cuando los padres de dos adolescentes descubren que sus hijos poseen poderes mutantes que los ponen en peligro. Así, los elementos reconocidos de la saga de Marvel sumarán una nueva perspectiva y varias líneas de relato tan originales como reconocibles.

Algo de eso tiene también Young Sheldon. En este caso se trata de aprovechar al máximo la popularidad del personaje creado por Chuck Lorre e interpretado por Jim Parsons en The Big Bang Theory, la sitcom más vista de los Estados Unidos, sobre un grupo de científicos que forman una peculiar familia de nerds encantadores.

Así, el nuevo ciclo, que ya es uno de los sucesos de la nueva temporada de estrenos, cuenta la infancia tejana de Sheldon, que a los nueve años ya es como será de adulto: una mente brillante con poca idea o interés por las normas sociales. Todo transcurre en 1989, cuando el personaje central comienza la secundaria a los 9 años.

Además del atractivo de la ambientación de época y el relato en off del Sheldon adulto (Jim Parsons) que une esta serie con la original, para garantizarse el éxito los creadores de esta nueva comedia se aseguraron que tuviera un equilibrio perfecto entre rasgos conocidos y novedosos. Una receta que ya probaron de diferentes formas comedias clásicas como Frasier, que nació como desprendimiento de uno de los personajes más destacados de Cheers, una serie repleta de personajes notables, o Mork y Mindy, que los memoriosos recordarán -o los interesados googlearán-, surgió de un extraño experimento en Días felices. Ambientada en los años 50, aquella serie creada por Garry Marshall tuvo un capítulo en el que aparecía un extraterrestre. El intento de humor absurdo hubiera quedado en un juego si no hubiera sido porque el alienígena en cuestión era Robin Williams, cuyo carisma y cuyo talento impulsaron a los productores a crear otra serie a su medida, con Mork como protagonista.

En términos de reconocimiento y coherencia entre el proyecto inspirador y el que le sigue, Young Sheldon cuenta con algunas ventajas. Para empezar, el personaje de Parsons tiene tantas pequeñas y grandes manías y peculiaridades que los espectadores reconocerán enseguida en la interpretación del joven y talentoso Ian Armitage (Big Little Lies) el origen de algunos de sus tics y obsesiones. Y si la nueva serie tiene un formato muy distinto de la original -Young Sheldon está grabada en exteriores-, conserva su fidelidad en el vínculo entre los personajes. La relación entre el protocientífico y sus hermanos es tan conflictiva en la infancia como lo será en la adultez, y el lazo con su madre también conservará su intensidad. Para destacar esa amorosa conexión en el nuevo ciclo, Mary Cooper, la mamá de Sheldon, es interpretada por Zoe Perry, cuyo parecido con Laurie Metcalf (la Mary original) no es casual, ya que es su madre en la vida real.

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