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De la vanguardia de John Zorn a la música radical de Violeta Parra

La argentina, radicada en Nueva York, ofrecerá un programa con obras de su mentor y folklore experimental en el CETC y la Usina del Arte

Viernes 29 de septiembre de 2017
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LA NACION
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La cantante actuará en el CETC y la Usina del Arte
La cantante actuará en el CETC y la Usina del Arte.

Hace más de una década que la cantante argentina Sofía Rei está radicada en Nueva York. Su estética vocal sorprendió a John Zorn, que la convocó para participar de un ensamble de voces y una banda donde participan Mike Patton, Cyro Batista, John Medeski y Marc Ribot, con la que dio la vuelta al mundo. "John Zorn es para mí una especie de mentor y padre musical, porque me abrió muchas puertas. Le tengo admiración no sólo como músico, sino también como armador de escenas y por toda esta familia de la vanguardia del downtown neoyorquino. Es un tipo que fue un adelantado en esto de romper bordes estilísticos. Ahora es común para nosotros mezclar punk rock con salsa. Para él, su cabeza funciona así desde los años setenta."

La cantante acaba de lanzar el disco El gavilán, un proyecto donde participa el guitarrista Marc Ribot, con el que realiza un original y radical tributo a la obra de Violeta Parra. "Violeta forma parte del soundtrack de mi infancia", reconoce la artista, que hacía cinco años que no se presentaba en Buenos Aires.

En 2016, Sofía Rei y Marc Ribot trabajaron juntos en un homenaje a Violeta Parra en Colombia. Ése fue el puntapié inicial de su colaboración artística. "Nos pidieron hacer una versión de «El gavilán». La ensayamos, pero no quedó dentro del repertorio. Nos gustó tanto que queríamos grabarla." En el disco, entre los arreglos vocales y las looperas de Sofía Rei, el guitarrista Marc Ribot arma texturas noises y acústicas, en seis de las ocho canciones.

"Cuando empecé a investigar sobre «El gavilán» descubrí todo lo que encerraba -relata la cantante-. Es una obra cumbre de Violeta. Hace poco, una filósofa chilena escribió un libro de 600 páginas sobre esta pieza. Se han hecho investigaciones de cómo ella llega a ese sonido y es una obra que se compara con Schönberg y Stravinsky, muy disonante y compleja armónica y rítmicamente. Fue un tránsito de ella a fines del 50, donde aparece la Violeta más radical y vanguardista."

La artista presentó ayer su tributo a Violeta Parra, mientras que hoy, a las 20, en el CETC (Cerrito 628), muestra el repertorio de Masada (Book 3), de Zorn, con J.C. Maillard en voz, saz (instrumento de cuerda) y bajo, y Tupac Mantilla en percusión. Mañana, a las 20, en la Usina del Arte (Caffarena 1), estará presentando Coplas escondidas, un recorrido por canciones de Pixinguinha, Ica Novo y Thelonious Monk, con el contrabajista Jorge Roeder. Mientras que pasado mañana presentará su proyecto electrónico Umbral, con temas propios.

Sofía se fue a los 24 años de la Argentina para estudiar jazz y música contemporánea en la Universidad de Boston. Allí conoció a sus futuros colaboradores y gente que le abrió una nueva mirada sobre la música. Estando lejos, la cantante y compositora encontró su propia identidad. "La distancia te da perspectiva. Yo siempre escuché música folklórica desde chica. Mi vieja es fanática. Pero no era un interés mío. Hice música clásica, jazz, punk rock, pero cuando estás afuera te impacta de otra manera la música de tu niñez."

Esa huella folklórica y experimental, que es su marca en la escena neoyorquina, surgió de una manera casual. "En la universidad éramos muy poquitos latinoamericanos y un día me pidieron hacer temas folklóricos. Preparé un arreglo del tema «Ojalá» de Silvio (Rodríguez). Hacía tanto que no cantaba en español. Era como una vida pasada. Me acuerdo patente la emoción que me provocó esa canción."

Su primer disco incluyó esa versión de "Ojalá". "En ese momento estaba en una búsqueda de un sonido con otras estéticas musicales, explorando la voz, aplicando técnicas de la música contemporánea y la improvisación", recuerda. "Volver de eso a la música folklórica es como un círculo que se fue cerrando. Con el disco de Violeta todo empieza a juntarse. Allí están todos los años transcurridos en la música clásica, el jazz, el folklore y la electrónica. Es otro bicho y lo voy descubriendo, pero sé que tiene que ver con mi ADN musical."

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