Jóvenes argentinos que mejoran el mundo

Javier Navia
LA NACION
Domingo 01 de octubre de 2017

Cuando esta revista se relanzó, hace ahora exactamente tres años, fue con una edición especial dedicada al diseño. Entendíamos entonces, como aún lo hacemos, que esta disciplina rige cada faceta de nuestra vida y que no existe en la actualidad un mayor agente de cambio. De la tecnología a la moda, el diseño atraviesa la época, dándole forma y contenido, y definiendo sus signos.

Cuando el diseño funciona nos acerca la solución a necesidades que ni sospechábamos tener. Cada adelanto, cada innovación o cada invento, es un peldaño más que nos impulsa hacia nuevos adelantos, innovaciones e inventos en un sin fin virtuoso que, más tarde o más temprano, volverá mejor nuestras vidas.

En la tapa de este nuevo especial de Diseño y Tecnología de La Nación revista no hay ningún "unicornio". Así es cómo la industria digital denomina a aquellos emprendimientos que logran alcanzar un valor económico superior a los mil millones de dólares. Desde que esa meca del diseño que es Apple fuera responsable de la difusión del mito del "unicornio" que nace de una inspiración repentina en un garaje desocupado, millones de jóvenes de todo el mundo sueñan con convertirse en los próximos Steve Jobs de la década. Las ideas, razonan, pueden ocurrírseles a cualquiera y la recompensa que espera a quien tenga la más adecuada en el momento preciso es un impulsor suficientemente atractivo para alimentar la fantasía. Así, después de todo, es como siempre avanzó el mundo.

Pero quienes están en nuestra tapa de esta semana probablemente no se acerquen a un "unicornio" más que lo puede llegar a estarlo quien frecuenta los laboratorios de ideas del Silicon Valley. No es el dinero lo que los impulsa en el desarrollos de sus innovadores diseños. Ni siquiera la fama. No crearon espectaculares videojuegos que consumirán millones de personas, no inventaron una aplicación financiera ni una startup para vender bienes y servicios. Son argentinos, tienen entre 22 y 36 años, y lo que hacen no los convertirá en Steve Jobs o en Jeff Bezos: simplemente cambiará vidas.

Gino Tubaro (22), creador de una prótesis de mano que puede imprimirse en 3D; Agustina Fainguersch (26), desarrolladora de un método de casero de diagnóstico de VIH, especialmente útil en vastos sectores empobrecidos de África; Diego Pereyra (36), inventor del drone ambulancia; Emilio Goldenhersch (31), impulsor del uso de la realidad virtual para combatir el cigarrillo; y Solange Massa (33), biomédica capaz de generar tejidos en microchips, lideran proyectos que impactarán en la salud y calidad de vida de millones de personas en todo el planeta.

Todos ellos nos señalan el futuro. Uno donde el diseño y las herramientas digitales funcionan integrados y con un propósito fundamental: que la vida de todos sea mejor.

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