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Para los argentinos en Barcelona, un clima tenso que va in crescendo

Nadie escapa al fervor nacionalista de los catalanes por la consulta de pasado mañana

Viernes 29 de septiembre de 2017
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LA NACION
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El ambiente está enrarecido en Barcelona. Todos los días hay manifestaciones. En los balcones del tradicional barrio de Gracia cuelgan más banderas catalanas que nunca y parecería que el clima político lo invade todo. Esa es la sensación que se vive antes del referéndum independentista de pasado mañana, según varios argentinos que viven en Barcelona consultados por LA NACION.

"El clima está tenso, como que algo puede pasar. Hay una especie de tufillo, como se dice aquí", cuenta el arquitecto platense Manuel García Olivares, de 35 años.

Según el último censo del Instituto Nacional de Estadística de España, en Cataluña viven 18.144 argentinos; de ellos, 13.503 lo hacen en Barcelona. El pico fue en 2006, cuando hubo 38.000 argentinos en esa región que busca independizarse de España.

García Olivares considera que el gobierno español debería dejar votar en paz a los catalanes; sin embargo, no apoya la causa independentista. "Hay muchas cosas por las que los independentistas quieren separarse y yo no las veo tan claras. Para mí es un tema más económico que de identidad y eso no me gusta. Hablan mucho de cómo Cataluña mantiene a España, del sureño vago y del norteño productivo. Hacen comentarios racistas de los andaluces, que no comparto", sostuvo.

Germán Girelli (35) vive desde hace 15 años en Barcelona y apoya el proceso independentista. Dice que lo hace porque Cataluña tiene una identidad propia, aunque "el Estado español la reprime y quiere hacer creer al mundo que en España son todos iguales". Con respecto al clima de tensión, su sensación es que va en aumento. "En las calles está todo muy agitado", afirma.

Antonella Gnocchi (31) no comparte el fervor independentista. "No entiendo por qué quieren separarse de España, es muy difícil comprenderlo como argentina. Es como que Córdoba quisiera separarse del resto del país por tener otra cultura. Aunque la verdad es que mucho pasa por la economía", dice Girelli, instalada en Barcelona desde hace casi un año.

Andrés Idiart (37), un ingeniero que llegó a Barcelona hace 13 años, también notó un incremento del fervor nacionalista. "Ha ido in crescendo. En 2004, cuando llegué, no se escuchaba nada del tema. La mecha se prendió cuando el gobierno central le negó el estatuto de autonomía, en 2010. A partir de ahí, muchos se sintieron ninguneados y empezaron a militar o a tener una opinión muy fuerte", explica.

Pese a la tensión reinante, Idiart dice que lo que más le impresiona es la paz social, que prevalece ante todo. "En la Argentina, con el cambio de gobierno, había más peleas entre kirchneristas y macristas que lo que hay acá."

Con respecto al desafío del referéndum de pasado mañana, dice que no se solidariza con la causa catalana. "No la llego a entender y compartir. No voy a estar más contento si ellos obtienen lo que quieren. Tengo dudas de que pase algo, para mí es mucho ruido y pocas nueces. Pero si pasara algo y cambiara mi situación, me tendría que replantear qué hago en Barcelona", concluye.

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