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El mundo de las finanzas, por ahora al margen de la histeria política

Antes del referéndum, los principales indicadores de riesgo siguen estables

Viernes 29 de septiembre de 2017
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LA NACION
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MADRID.- Parece una historia a contracorriente. Pero el mundo de las finanzas y de los negocios parece, hasta ahora, bastante al margen de la histeria colectiva por el desafío separatista catalán.

"La impresión es que la economía real no termina de creer que lo de la independencia catalana vaya en serio", dijo Walter Pages, economista de la Universidad de Barcelona.

Si el mercado es el termómetro de los riesgos políticos, el de España se manifiesta, por ahora, lejos de lo que el ex presidente Felipe González calificó como "el peor quiebre" contemporáneo.

Salvo ligeras oscilaciones, los principales indicadores de riesgo se mantuvieron casi igual que en todo el mes. "Puedo asegurarle que si alguien creyera que a partir de la semana que viene este país se partirá en dos, el escenario sería otro", insistió Pagés.

La tasa de riesgo se mantuvo. Otro tanto se reflejó, incluso, en papeles emitidos por la comunidad catalana. No tuvieron grandes compradores. Pero tampoco hubo ventas masivas.

El repaso a la actualidad catalana depara sorpresas. Firmas como la alimenticia Nestlé y la automotriz Ferrari anunciaron fuertes inversiones y ninguna parece haberse desdicho.

Otra cosa son las advertencias. El grupo editorial Planeta sí anunció su intención de abandonar Barcelona y trasladarse a Aragón "si persiste la idea" de independencia. Pero, por el momento, allí sigue.

Un informe del Banco de España admitió ayer que el desafío catalán "podría afectar" a la que, hasta ahora, es una de las economías con mejor pronóstico de Europa. Se prevé que este año España crezca más del 3% y aumente su oferta de empleo.

"Las cosas sí podrían cambiar, si el órdago catalán" se mantiene, dijo su economista jefe Pablo Hernández de la Cos. Pero, por el momento, dijo que "la situación catalana no se refleja" en los informes.

Una de las pocas excepciones fue la norteamericana JP Morgan. No sólo desaconsejó comprar deuda española, sino que sugirió cambiarla por colocaciones en Portugal y Alemania.

Pero, fuera de ruidos ocasionales, los inversores no parecen haber abandonado sus negocios en la díscola región.

"Hay muchos proyectos inmobiliarios en marcha y ninguno ha perdido financiamiento. ¿Usted cree que los bancos seguirían si creyeran que mañana esto se partiera?", fue la retórica pregunta en la inmobiliaria Sabadell.

En tanto, quienes aseguran conocer el comportamiento empresarial catalán llaman la atención sobre la relativa cautela que mostró hasta ahora.

Los más sarcásticos vaticinan que una de las potenciales derivaciones podría ser la negociación de "mejores condiciones fiscales" para la región.

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