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Desplazaron al responsable de vigilancia alimentaria de la Anmat

Matías De Nicola había resistido su salida del Instituto Nacional de Alimentos; la contaminación de 7,7 t de dulce de membrillo selló su destino

Viernes 29 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Foto: Télam

En el brindis por los 25 años de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat), uno de sus directores levantó la copa también a modo de despedida: después de 13 años al frente del área a cargo de vigilar la seguridad de lo que comemos, Matías De Nicola dejó el Instituto Nacional de Alimentos (INAL). No lo hizo por decisión propia.

Una nota publicada en LA NACION a una semana de las PASO aceleró la decisión de la Casa de Gobierno de reemplazar al veterinario, que había estado a punto de perder su puesto el verano pasado. Funcionarios cercanos a los intereses de la industria alimentaria habían logrado sostenerlo en su puesto.

Pero esta vez, eso no fue suficiente y el miércoles siguiente a las PASO se le informó al resto de los directores de la Anmat que De Nicola dejaba su lugar. "Su cargo pendía de un hilo por varios errores que había cometido últimamente", indicó una fuente reservada.

Hacía poco más de una semana que se había informado que el INAL había detectado nematodos (gusanos) en las muestras de 7,7 toneladas de un dulce de membrillo producidas en un empresa de San Pedro, Buenos Aires. Las muestras pertenecían a diez lotes de una compra de emergencia del Ministerio de Desarrollo Social para asistir a la población vulnerable. El análisis lo había pedido el área de Coordinación de Monitoreo de Depósitos del ministerio que dirige Carolina Stanley.

Técnicamente, así como figuraba, el resultado del análisis microscópico del dulce en los diez informes de laboratorio que publicó LA NACION parecía insuficiente. Especialistas en parasitología consultados en ese momento coincidieron en que el resultado debía ser más preciso e indicar de qué nematodo se trataba, sobre todo por el nivel de riesgo señalado.

Pero el INAL cargó los resultados en un sistema online que comparten las oficinas bromatológicas del país, dejó constancia de la necesidad de auditar al productor y no tomó medida alguna para evitar su consumo o informar el resultado a la dependencia que había solicitado el análisis, según lo que informó Desarrollo Social. A más de 15 días, tampoco la empresa y el distribuidor conocían la contaminación. Lo mismo demoró la Oficina de Alimentos bonaerense para auditar esa empresa.

La norma que rige la actuación del Sistema Nacional de Vigilancia Alimentaria es el Código Alimentario Argentino, que indica: "Queda terminantemente prohibida la tenencia, circulación y venta de alimentos y sus primeras materias, alterados, contaminados, adulterados, falsificados y/o falsamente rotulados bajo pena de multa, prohibición de venta y comiso de la mercadería en infracción". Pero, esta vez, la irregularidad había rozado a Stanley a una semana de las PASO y en plena negociación con las organizaciones sociales por la emergencia alimentaria.

Tras las elecciones, llegó la orden de separar a De Nicola. El 16 de agosto, la directora de recursos humanos de la Anmat se lo comunicó al resto de los directores del organismo en una reunión con su titular, Carlos Chiale. Desde entonces se mantuvo en reserva la salida, que se hizo efectiva el 1° del actual. "No desplazamos a nadie", afirmaron en la Anmat ante la consulta de LA NACION.

Es que para la última semana de agosto estaban programados los festejos por el 25° aniversario de la Anmat. No hubo prensa invitada, quizá porque al levantar la copa, Chiale despidió a "un amigo" al referirse a De Nicola, según testimonios de invitados de las industrias que regula el organismo.

La agenda, que incluía jornadas científicas, había empezado el 28 pasado con una fiesta interna en el Palacio San Miguel. El cierre fue en la Academia Nacional de Medicina con un brindis, al que asistieron las autoridades del Ministerio de Salud, del que depende la Anmat. Un día antes se había difundido en la Anmat que De Nicola había presentado la renuncia.

"Irá como asesor, seguramente, con un contrato para no dejarlo sin trabajo", supo LA NACION. Internamente, la idea sería que el INAL quede en manos de una funcionaria de confianza, Natalia Jakubowski, directora de Evaluación y Registro de Alimentos del instituto. Ninguna designación se publicó aún en el Boletín Oficial.

De Nicola llegó al INAL hace 15 años cuando Ginés González García asumió el Ministerio de Salud en el gobierno de Néstor Kirchner. La designación, en 2002, no fue por concurso, sino por conocimiento familiar con el entonces ministro. Su gestión tuvo una interrupción entre 2008 y 2010, con Graciela Ocaña. Pero en mayo de 2010, Chiale lo repuso en su cargo al mes de haber desembarcado en la Anmat como interventor designado por el ex ministro Juan Manzur. De Nicola no concedió ninguna de las entrevistas solicitadas por LA NACION en los últimos años.

Investigaciones de LA NACION

2015. Fórmula infantil

En un brote infeccioso en el Hospital Posadas enfermaron gravemente una decena de bebes. Murió Mía Gómez, que había nacido muy prematura, y estaba a dos días de recibir el alta. LA NACION publicó documentación en la que el INAL y el director general de Higiene y Seguridad Alimentaria de la Agencia Gubernamental de Control (AGC), Ignacio Parera, intervinieron para negar la contaminación por la bacteria Cronobacter sakazakii de las fórmulas infantiles y las mamaderas del lactario del hospital. Al año, en una presentación del INAL citaron la investigación como el último caso registrado en el país.

2016. SUH

Un análisis de LA NACION sobre las intervenciones del INAL en 337 denuncias de alimentos posiblemente asociados con casos de síndrome urémico hemolítico (SUH) permitió saber que se había investigado menos del 10% de esas muestras.

2017. Dulce de membrillo

El INAL detectó nematodos en las muestras de 10 lotes de dulce de membrillo El Gurí (San Pedro Alimentos S.A./Panymax S.A.), que recibió hace un mes el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación como parte de una compra de emergencia de alimentos por $ 36,6 millones para población vulnerable. En los informes 1839 a 1848 que el INAL emitió el 14 del mes pasado, se indica que el producto contiene "nematodos" y que "no cumple" con las condiciones para su consumo y comercialización. Recomendó una auditoría de la empresa, pero no adoptó ninguna otra medida ni alertó de no consumir el producto. En la Universidad Nacional de La Plata se analizan las muestras que la Oficina de Alimentos bonaerense obtuvo en la auditoría de la planta de San Pedro más de 15 días después de los resultados del INAL. Se pidieron muestras de los lotes 170 a 179 que analizó el INAL para repetir las pruebas.

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