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La reforma tributaria buscará reducir las contribuciones patronales y el peso del impuesto al cheque

La intención de estos cambios es promover la inversión productiva y el empleo formal, según indicaron en la Casa de Gobierno; además, ratificaron que se reducirá Ganancias para las empresas que no distribuyan dividendos

Viernes 29 de septiembre de 2017 • 11:02
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LA NACION
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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. Foto: Archivo

El Gobierno incluirá en el proyecto de reforma tributaria una serie de modificaciones para incentivar el aumento de la inversión productiva y del empleo formal.

Entre los ejes más relevantes -y graduales- de la reforma, que se debatirá después del cambio en el Congreso, están una rebaja en los aportes patronales, una reducción del impuesto a las ganancias para las empresas que no distribuyan dividendos y la decisión de que el pago del impuesto al cheque se tome a cuenta de ganancias.

Así lo informó a LA NACION una calificada fuente de la Casa Rosada, que dijo que estos cambios deben ser acompañados necesariamente por una reducción de Ingresos Brutos por parte de las provincias.

La fuente admitió que los empresarios pretenden un cambio profundo y veloz en estos tributos, pero aclaró que la idea del Gobierno es "plantear un horizonte de certidumbre en el que sepan cuánto bajarán los impuestos, sin afectar la reducción gradual del déficit fiscal".

En particular, el funcionario detalló que una de las propuestas fundamentales que se debatirán después de las elecciones es un blanqueo laboral que, para ser efectivo, será acompañado por "una reducción de las cargas sociales". En particular, la intención es "reducir los aportes patronales para los sueldos más bajos".

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con el presidente Mauricio Macri , el 25 de enero
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, con el presidente Mauricio Macri , el 25 de enero. Foto: Archivo

En el caso de Ganancias, la fuente confirmó que habrá una alícuota menor para las sociedades que reinviertan el pago de sus dividendos. La idea que dejó trascender Hacienda es que la alícuota máxima en este caso pase del 35 al 25 por ciento, mientras que se mantendrá en 35 por ciento para el resto de las personas jurídicas.

Por otro lado, sobre el impuesto a los créditos y débitos en cuenta corriente, la decisión del Poder Ejecutivo es permitir que, en forma gradual, su pago se vaya tomando a cuenta del impuesto a las ganancias.

En cuanto al impuesto a la renta financiera para las personas humanas,tal como informó LA NACION esta semana, el Ejecutivo está convencido que se trata de un tributo justo, pero dudan sobre la conveniencia de implementarlo en esta etapa de la recuperación económica. "Para un país normal sin duda es un impuesto que debe estar; la duda es si conviene cuando restan dos años todavía complejos en términos de financiamiento", expresó el funcionario.

Cambios en la recaudación

¿Cómo se compensaría la pérdida de la recaudación por estos cambios, que deben ser debatidos en el Congreso?

Por un lado, el Ejecutivo cree que el plan de revalúo de activos, habilitará una recaudación extra a los ingresos corrientes que será de gran ayuda. "Estamos esperando una recaudación muy importante, aunque no será del nivel del blanqueo", indicó el funcionario. Por el otro, si se cumple la previsión de crecimiento económico del 3,5 por ciento pautada en el presupuesto 2018, la recaudación tributaria se verá fortalecida el año próximo.

Alberto Abad, titular de la AFIP
Alberto Abad, titular de la AFIP. Foto: Archivo

Pero el Ejecutivo cree que este esfuerzo para promover las inversiones debe ser acompañado en forma incondicional por las provincias con una reducción de Ingresos Brutos.

En este sentido, el escenario político que se defina en las elecciones del 22 de octubre será clave para ver quién acompañará las iniciativas económicas del Gobierno. El mejor escenario, afirman en Casa Rosada, sería replicar el esquema de colaboración parlamentaria del primer semestre del 2016, cuando gran parte de la oposición acompañó leyes claves del oficialismo. El menos positivo sería que, en función de las elecciones del 2019, haya una actitud de obstrucción. Pero el Ejecutivo cree que, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, con la nueva composición del Congreso, la oposición ya no estará en condiciones de imponerle temas. "En el peor escenario, salimos cero a cero", afirmó.

Por estas dudas, el Ejecutivo no sabe cuáles son las modificaciones que buscará introducir la oposición a la reforma tributaria. Pero, más allá del debate político, los tributaristas consultados por LA NACION, consideraron que los cambios a los aportes patronales y al impuesto al cheque que se analizan son positivos.

La opinión de los especialistas

Iván Sasovsky dijo que "la reducción de los aportes patronales puede significar un gran impulso para los sectores productivos y las Pymes que tienen una reducción de su competitividad, al poseer costos laborales que están por encima de la media latinoamericana".

"Este tipo de medidas son muy observadas a la hora de decidir la contratación de empleados, dado que es la variable terminante para decidir estar en la formalidad o no, por lo que el efecto en el empleo sería muy positivo", explicó.

Sobre el efecto de este cambio en la recaudación, dijo: "O seguimos presionando a los que están dentro del sistema hasta expulsarlos con costos laborales e impositivos altísimos, o vamos a sumar a la base de contribuyentes a ese 40% que se encuentra en la informalidad. Si esto último ocurre, la recaudación no tiene por qué verse perjudicada, sino todo lo contrario. Se conseguiría equidad y una mejora en el déficit fiscal general por efecto directo de incorporar al sistema a millones de excluidos".

Sobre el impuesto al cheque, dijo que "no existe una explicación lógica de su existencia más allá de la recaudatoria, pues sus efectos son nocivos dado que castigan a la economía formal, llevando a que los contribuyentes muchas veces decidan directamente estar fuera del sistema para evitar este tipo de costos distorsivos ".

La reforma tributaria pretende ser aprobada el año próximo por el Gobierno
La reforma tributaria pretende ser aprobada el año próximo por el Gobierno. Foto: Archivo

Por este motivo, aseguró, "la posibilidad de cómputo como pago a cuenta del impuesto a las Ganancias es un avance, con el que ya desde el año pasado se viene trabajando con las PYMES, por lo que festejaríamos la medida, pero sin dejar de mencionar que es un impuesto que no debería existir para poder sanear la economía de fondo".

En tanto, César Litvin explicó que "uno de los problemas que enfrenta la coyuntura económica es la alta presión fiscal, con efecto directo en la competitividad, que se visualiza muy claramente en el costo laboral, denominado científicamente cuña fiscal". Se trata de la diferencia entre lo que el empleador paga de salario bruto más los aportes patronales, con el sueldo neto que percibe el trabajador.

En la Argentina esta "cuña" ronda el 34,6 por ciento sobre un salario medio y es el mayor porcentaje de Latinoamérica, seguido por Brasil con el 32,2% y cerca del promedio del 36 por ciento de la OCDE. En cambio, Chile tiene un 7 por ciento.

"Considero que es un momento apropiado para apuntar a mejorar la competitividad con una rebaja de los aportes y contribuciones en determinadas actividades de uso intensivo de mano de obra, que permitirá bajar el costo laboral. Obviamente que repercutirá en una primera etapa en los ingresos fiscales, pero en el mediano plazo el crecimiento económico compensará, en parte, esa pérdida de recaudación", aseguró.

En relación al impuesto a los débitos y créditos, dijo que "la eliminación gradual a través de un mecanismo de pago a cuenta de ganancias y otros gravámenes, es una medida requerida por el sector privado porque la incidencia se hace sentir en el cuadro de los costos operacionales".

"Ese impuesto es distorsivo, resulta tóxico para la actividad económica, no mide capacidades contributivas, solo transacciones y no quedan antecedentes en otros países de similar característica .Como contrapartida, es el tercer impuesto en recaudación, sin mucho esfuerzo de fiscalización, porque los bancos actúan como agentes de retención, con lo cual desde el punto de vista de la AFIP es un tributo eficaz, pero para la economía es nocivo", concluyó el especialista.

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