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Jean Yves Ferri: "Estamos en una época en que hacer reír no es divertido"

Es el nuevo guionista de la tira franco-belga Astérix, después de que Albert Uderzo, uno de los creadores, lo eligió para seguir la saga

Sábado 30 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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"Es muy interesante que me hayan confiado este trabajo", dice Ferri
"Es muy interesante que me hayan confiado este trabajo", dice Ferri. Foto: Patricio Pidal

Jean-Yves Ferri no tuvo opción cuando Albert Uderzo, uno de los creadores de Astérix, lo eligió en 2011 para que escribiera las aventuras de la historieta franco-belga más conocida y traducida del mundo. Ferri tomó las armas de René Goscinny, el mítico guionista, y dio batalla junto con Didier Conrad, el dibujante, en los últimos tres álbumes de la colección.

Aunque Ferri cuenta con varios años de experiencia, los desafíos de hacerse cargo del destino de la pequeña ciudad gala que resiste la conquista romana fueron muchos. Por un lado, porque el humor gráfico francés atraviesa un momento sensible después de los atentados contra Charlie Hebdo. Por otro, porque lo obligó a dejar su ego de lado y adentrarse en un universo ya inventado con reglas muy estrictas de formato. "Uno podría pensar que eso te vuelve menos creativo, pero para mí fue todo lo contrario", dice Ferri, con su acento del sur de Francia.

Invitado por el Instituto Francés de la Argentina y Comicópolis, Ferri compartió actividades en el festival de la historieta con humoristas argentinos, firmó libros y fue impactado por el lazo afectivo de muchos lectores locales con Astérix.

-Hoy, después de haber escrito tres álbumes de Astérix, ¿qué significa esta historieta en su carrera profesional?

Astérix para mi significó una misión. Cuando convocaron a algunos guionistas en Francia a enviar sus textos con el objetivo de lanzar el álbum de 2013, yo presenté el mío y fue Uderzo quien lo eligió. Me vi obligado a hacerlo. Pero no es fácil, no es mi universo. Afortunadamente yo conocía Astérix como lector. Eso me ayudó mucho, tenía un vínculo con esa historieta. Ahora estamos en el tercero y cada vez tenemos más confianza y menos presión. Hay que aprender a tomarlo libremente y trata de que sea novedoso cada vez.

-¿Fue un desafío crear a partir de personajes que ya existían?

-Es la primera vez. Se podría pensar que es menos creativo el hecho de recibir un universo que ya existe, pero no. Es incluso un facilitador, porque dejás un poco de lado tu ego e intentás entrar en ese universo que ya fue inventado. La dificultad se me genera cuando mi humor natural no coincide con ese universo. El desafío es llegar a liberarse para sentirse bien y no censurarse, eso lo hace el tiempo, y cada álbum te ayuda a seguir entrando en ese universo, a acercarte cada vez más a los personajes.

-El proceso de armado dista bastante de como lo hacían sus creadores en los años 60, porque usted vive en Francia y Didier Conrad, el dibujante, en EE.UU. ¿Cómo organizan el trabajo?

-Sí, él se fue hace unos años para trabajar con DreamWorks como dibujante y lo veo en los lanzamientos. Como yo también soy dibujante, hago un storyboard (guión gráfico) y se lo envío a Didier. Él, a partir de eso, modifica muchas cosas, pero a mí me sirve ya verlo en el formato porque es muy particular, tiene que estar organizado en la página de una manera muy asterixiana... Intercambiamos un par de versiones antes de la definitiva y hablamos mucho de los personajes, él nutre mucho el guión a la hora de caracterizarlos.

-¿Uderzo participa en el armado de los álbumes desde que ustedes están a cargo?

-No, y la verdad es que está muy contento de poder retirarse, porque trabajó mucho. Con él tenemos un trato cordial. Por supuesto que nos dio consejos para el primer álbum, para el segundo ya no tanto y en este tercero nos dejó hacer.

-¿Por qué cree que Uderzo y los editores lo eligieron?

-Es muy interesante que me hayan confiado este trabajo. Creo que no es azaroso, creo que no todos tienen la capacidad de hacer un humor global, pienso que es lo que le gustó a Uderzo, que practico un humor que tiene el mismo espíritu que ellos construyeron. Tal vez los autores más jóvenes hubieran llevado Astérix a otro lado. Yo lo siento a Astérix, pero siempre trato de mantenerme a una distancia prudencial.

-En sus comienzos, la historieta Astérix fue una parodia de la sociedad francesa. ¿Hoy cuáles son los temas o estereotipos?

-Era sobre todo el fin de la guerra, René Goscinny hace mucha alusión a la ocupación de los alemanes y hoy ya no es eso. Hoy la ocupación no es del mismo estilo? Los romanos hoy podrían simbolizar la globalización, por ejemplo, hay que encontrar nuevos símbolos. Astérix en Francia se retoma constantemente porque es un galo, entonces lo toman como el símbolo de lo francés.

-Es el mito.

-Es el mito de los franceses, y la realidad es que Astérix para Goscinny no tenía nada de ideológico. Al contrario, él renegaba un poco de lo ideológico. Él denuncia esas locuras, él era excelente para dibujar retratos de locos. En Lucky Luke por ejemplo, son los cowboys. Y en Astérix, los romanos. Es curioso, porque Goscinny es hijo de polacos y Uderzo, de italianos. Dos descendientes de inmigrantes que han creado un héroe francés. Yo nací en Argelia y Conrad es suizo nacido en Marsella.

-¿Cuáles son los estereotipos o esos rasgos en la actualidad?

-Bueno, para los galos no cambió tanto, son los más astutos, pero lo que cambió es la mirada sobre la diferencia. Hoy si hacés un griego con una nariz griega o un negro con labios gruesos, parece que es ofensivo. En Francia, en cada álbum, salta alguna organización que tiene algún problema por cómo está caracterizado tal personaje. Pero es el código de la historieta? los chinos tienen los ojos de una manera, los galos no son para nada lindos. ¿Qué hacemos entonces? No nos reímos de nada más y listo. Se torna un poco difícil?

-Aquí en la Argentina, después de los atentados de Charlie Hebdo se debatió mucho acerca de los límites del humor, entiendo que en Francia también.

-Sí, claro. En estos días en Comicópolis me impactó cómo salía ese tema de los atentados en las conferencias y me preguntaban mucho a mí como francés sobre eso.

-¿Usted tiene límites para hacer humor?

-En el caso de Astérix, no es una historieta de tono violento o político en el sentido caliente del término, pero el límite para mí es que tiene que ser divertido, entonces si sos violento u horrible como el tema que estás combatiendo no da buenos resultados. Hay que encontrar algo que agrade a la gente. En Francia fue un gran debate y hubo cambios después de los atentados. Hoy dibujás algo y siempre alguien tiene algo para decir. Y eso falsea la relación con el lector, porque uno dibuja y escribe para ser leído sin otro análisis, uno quiere ser directo y así debe ser tomado el humor. Si uno se queda en la interpretación sofisticada, se torna algo denso. Estamos en una época en que hacer reír no es divertido.

-¿Qué rol juega el humor en su vida cotidiana?

-Yo siempre hago uso del humor. Es algo instintivo. Creo que de chico usé el humor como defensa, para ser aceptado. Te libera de situaciones difíciles. Pero no hay que quedarse siempre en el chiste porque es denso para los otros. Aparte, nadie sabe cuándo hablás en serio. Hay momentos para el humor, hay que saber cuándo salir.

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