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¿Quién los lleva? El dilema del transporte en la noche teen

Los chicos exigen autonomía para moverse solos hasta la madrugada y los padres se debaten entre redes de pool, remises, Uber o incluso alquiler de combis

Sábado 30 de septiembre de 2017
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LA NACION
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Delfina y Sebastián, ambos de 16 años, esperan el Uber que pidieron a través de sus celulares
Delfina y Sebastián, ambos de 16 años, esperan el Uber que pidieron a través de sus celulares. Foto: Patricio Pidal

"Éste es un año de cumpleaños de 15 para Nina: las fiestas empiezan pasadas las 21 y terminan a las 5 o 5.30 de la mañana; Violeta ya pasó esa etapa, ahora va a juntadas y alguna que otra vez sale a bailar, pero los horarios suelen ser más o menos los mismos", cuenta Juliana León, mamá de Nina, de 14 años, y de Violeta, de 16.

Juliana asegura que sería imposible esa logística cotidiana si no fuera por la sólida red de padres que han armado en su familia. "Con mi marido tenemos un food truck con el que participamos de ferias gastronómicas sábados y domingos, por lo que nos ofrecemos a llevarlas junto con sus amigas, ya que no podemos ir a buscarlas a la hora de la vuelta", agrega Juliana, que afirma que no se siente segura dejando la movilidad nocturna de sus hijas fuera del cuidado de un adulto de confianza.

Su decisión es la de muchos otros padres -en especial, padres de mujeres- que consideran que hoy en día no están dadas las condiciones de seguridad para que sus hijos de 14, 15 o 16 años deambulen solos por la noche. Otros, por su parte, recurren a alternativas como plataformas que permiten pedir un taxi o un remise sabiendo cuál es el auto y quién el chofer que llevará a su hijo. También están quienes acuden siempre a la misma remisería (y en lo posible al mismo chofer), o a combis que ofrecen servicios de ida y vuelta a grupos ante cumpleaños de 15 o para ir a bailar. Trenes, subtes y colectivos son de poca ayuda para los padres en esos horarios, ya sea por la falta de frecuencia o directamente por la falta de servicio. En este contexto, las opciones y elecciones son sumamente personales pero el objetivo es siempre el mismo: encontrar respuesta a la creciente demanda de autonomía de los adolescentes, en el terreno que más temores genera a los padres: la noche.

"Son dos las etapas de la vida de los hijos en las que los padres no duermen: cuando son bebés y, luego, en la adolescencia, cuando empiezan a salir. El crecimiento de los hijos tiene un costo: las preocupaciones por los riesgos que presenta la noche en una sociedad con un nivel de violencia alta, donde son múltiples los riesgos asociados al simple hecho de estar en la calle", afirma Nora Leal Marchena, médica psiquiatra especialista en infancia y adolescencia, que encuentra en las organización de redes de padres el mejor camino para no coartar la necesidad de crecimiento de los chicos, y al mismo tiempo asegurar una redistribución lo más equitativa posible del desgastante desvelo del viernes o sábado por la noche.

Padres, remises y Uber. Ésta es la combinación de la que dispone Lizzie Orlansky para las salidas de fin de semana de su hija Delfina, de 16. "Nos turnamos con los papás para llevar a nuestras hijas a la casa de una de ellas, y de ahí al lugar de la juntada", cuenta Lizzie, de 56 años. Pero ése, aclara, es sólo el comienzo: "A veces van a una juntada en una casa, pero no les gusta y se van a otra, entonces generalmente recurren a una remisería de confianza para ir de una casa a otra, y, al finalizar la noche, Delfina pide un Uber para volver con sus amigas, en estas salidas que hoy se extienden hasta las 6 de la mañana".

Con el objetivo de mantener un seguimiento de las imprevisibles idas y venidas nocturnas de su hija que transcurren entre Capital y zona norte, Lizzie acordó con Delfina un par de reglas claras para las salidas: "Una cosa que pacté es que a cada lugar que llega ella me manda la ubicación desde su iPhone, así yo sé en dónde está en cada momento -cuenta Lizzie, que también tiene hijos mayores, de 31 y 28 años-. La otra condición es que la salida termina en casa, ya sea que Delfina venga a dormir con las amigas con las que vuelve en Uber de la juntada, o que la dejan primero a ella en casa y después las amigas siguen su camino".

"Para mí es una reunión por noche, y eso queda claro desde la salida. Eso de que nos vamos a lo de fulanito y la juntada era aburrida y entonces nos vamos a lo de otro, no va", dice por su parte Carolina Daverio, mamá de Mercedes, de 16 años, y agrega: "Tampoco existe otra opción en sus salidas que no sea que se traslade de un lugar a otro conmigo o con un padre que conozca. Lo de ir en remise o en taxi, no existe", agrega Carolina, vecina de Vicente López, que en una sola ocasión permitió que el traslado (a un cumpleaños de 15) fuera tercerizado: "El micro contratado salía y volvía a la puerta del colegio, lo que estaba bien organizado, porque ya desde que le enviaron a Mercedes la invitación teníamos los datos del micro y podíamos chequear el tema habilitaciones, por ejemplo", recuerda.

A Francisco Pérez Millán (segundo desde la izq.) y sus amigos, los buscarán sus padres después de la juntada
A Francisco Pérez Millán (segundo desde la izq.) y sus amigos, los buscarán sus padres después de la juntada. Foto: Victoria Gesualdi

Ana Pacin tiene 48 años y vive en Pilar, donde las distancias implicadas en las salidas de sus hijos de 15 años (mellizos), Francisco y Sofía, oscilan entre los 10 y los 15 kilómetros. Su postura es cercana a la de Carolina: "Las salidas pueden ser una por fin de semana, y no son ir a bailar, sino a la casa de amigos donde arman una fiesta o una juntada -cuenta Ana-. Las distancias son largas, por lo que hay que armar un pool de padres que para que vayan y vengan, para que cada uno vaya con su cinturón de seguridad. El tema remise o Uber no se contempla. Una vez se habló en el grupo de padres de contratar una combi para una fiesta que era lejos, pero no me cierra del todo el tema de la inseguridad de quién es la persona que maneja. Al final una mamá se ofreció a traer a Sofía."

En otras manos

De forma más o menos progresiva, con más o menos carga de incertidumbre y de inevitables temores, padres y madres se plantean cuándo es el momento de comenzar a no ser parte de las salidas de sus hijos. "Tomás tiene 15 años y desde hace ya un buen tiempo que sale con sus amigos de noche tarde -cuenta Agustín Bartol, de 39 años, papá de Tomás, que vive en Almagro-. Si bien lo llevamos a las reuniones y a las fiestas con amigos, hace un tiempo empezamos a plantear el tema de los regresos, para que vuelva por su cuenta, y comenzamos a usar una aplicación que la maneja él desde su celular para pedir un taxi".

Agustín asegura que la aplicación le da seguridad "porque evita que tenga que esperar en la calle, y garantiza que el auto sea seguro. Cuando pide el taxi, a eso de las 3 o 4 de la mañana, me manda un mensaje y me quedo tranquilo". La aplicación que usa Tomás es Easy Taxi; Angelo Delle Piane, Country Manager de esa plataforma para Argentina, explica sus ventajas: "Lo que aportamos es la seguridad del conductor, ya que antes de aceptarlos en la plataforma evaluamos al conductor, al auto y a su propietario -cuenta-. Además, todos los viajes están monitoreados por GPS y, una vez que se acepta el viaje, quien va a tomar el taxi recibe un mensaje con los datos del conductor, incluso su teléfono, lo que permite contactarse con el conductor durante el viaje".

Plataformas de movilidad como Uber o como Cabify también forman parte hoy de las herramientas a las que recurren los padres que comienzan a dejar en manos de sus propios hijos la movilidad nocturna. "Los valores de un viaje son similares a los de otros medios de transporte como taxi o remise, pero la ventaja es que cuando uno solicita un viaje puede ver no sólo quién va a prestar el servicio, sino también cuál es la calificación que ha tenido de los usuarios anteriores", cuenta Guillermo Minieri, General Manager de Cabify en la Argentina. Además, agrega, "como padre, uno tiene la posibilidad de seguir el viaje que está realizando su hijo a través de internet en tiempo real: puede ver cuándo sube al auto, el trayecto y cuándo llega a destino. Y tiene el teléfono del chofer para llamarlo si lo necesita".

Delle Piane y Minieri coinciden en que cada vez es mayor el número de padres que hacen uso durante los fines de semana de estas plataformas que funcionan las 24 horas, los 7 días de la semana, mientras estaciones de subte y de trenes permanecen con sus puertas cerradas buena parte de la noche.

Otra modalidad también en auge son las combis que realizan viajes -generalmente interurbanos- para llevar y traer a quienes salen a bailar. Muchas veces se trata de servicios contratados incluso por los mismo boliches, y otrmas veces -¡demasiadas!- se trata de vehículos de, cuanto menos, dudosa legalidad. De hecho, varios servicios de combis que ofrecen ir y venir de boliches en Facebook fueron contactados por este cronista, y ninguno aceptó brindar detalles sobre dichos servicios.

Fuera de la calle

"Que los vayan a buscar los padres y se turnen entre ellos, que vayan en un remise de confianza o que tengan de alguna forma un conductor responsable, todas son modalidades que son buenas, lo que hoy no es aconsejable es que los chicos estén solos en la calle", advierte Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano (Ovilam), que afirma que el excesivo consumo de alcohol por parte de los jóvenes es un factor que supone riesgos extras en la noche adolescente.

"Como primera medida, más allá de lo relativo a la seguridad vial propiamente dicha, los padres tendrían que tener un control más estricto de lo que hacen en la previa -opina Pons-. Los papás suelen estar más preocupados por ir a buscar a sus hijos a la salida del boliche, pero deberían también preocuparse por cómo llegan al boliche, pues es en la previa donde hoy está el gran consumo de bebidas alcohólicas".

Juliana León es "chofer" de sus hijas Violeta (16) y Nina (14) los sábados por la noche
Juliana León es "chofer" de sus hijas Violeta (16) y Nina (14) los sábados por la noche. Foto: Leo Vaca

Dicho eso, el experto en seguridad vial retoma el consejo de que los chicos no estén solos en la calle. "Hay un estudio que se hizo en España que analizó los jóvenes atropellados, y muestra que la cantidad de peatones muertos en siniestros viales es la misma cantidad que la de jóvenes muertos al volante -precisó-. Dejar a una persona que ha tomado alcohol sola en la vía pública, más allá del rol que ocupe, si conductor o peatón, es siempre un peligro".

Pons aporta un dato no menor, para tener en cuenta a la hora de planificar la logística de las salidas adolescentes: la franja horaria en que ocurren más accidentes viales los fines de semana. "La hora de entrada al boliche, alrededor de las 2 o 3 de la mañana, y la de salida, de 6.30 a 8.30, son las horas más peligrosas en las que hay que tratar de evitar estar en la calle", aconseja.

Quien también aporta algunas ideas útiles para despejar riesgos innecesarios es Pedro Manuel Carnero, comisionado mayor de la policía de la ciudad de Buenos Aires y director de comisarías porteñas. "Lo primero de todo es que los chicos no salgan solos, sino que lo hagan en grupos -recomienda-, y que los padres conozcan al grupo con el que se mueve su hijo o hija".

Si se trata de salidas a boliches, continúa, "también es importante que los padres indaguen de qué tipo de lugar se trata, y de qué gente y de qué edad concurre allí habitualmente". Evitar la convivencia en esos ámbitos con personas de edades mucho mayores es una regla de sentido común que debe correr por cuenta de los padres, ya que los adolescentes tienden a encontrar atractivos entornos adultos.

"Hoy los celulares tienen GPS, y es aconsejable que éste permanezca encendido para permitir a los padres saber dónde se encuentran sus hijos -recomienda Carnero-. Finalmente, es importante que si los padres no participan de la vuelta de los chicos después de la salida, sí estén atentos a su regreso: ya sea que ellos avisen cuándo están llegando, o que los padres, sabiendo a qué hora llegan, los esperen".

El alerta en el regreso a casa es importante para evitar que entren con él o ella en ese momento en que puede estar con las defensas nubladas por el sueño, la euforia de la salida o los efectos del alcohol.

Un panorama nuevo

El contexto no ayuda, coinciden padres y madres que, con posturas a veces contrapuestas en torno a cómo organizar la movilidad de sus hijos adolescentes, sopesan a la hora de tomar la decisión diversos factores antes de dejar que sus hijos comiencen a transitar la noche solos. También coinciden en que la experiencia de adolescencias anteriores -propias o de hijos mayores- poco y nada sirven de referencia a la hora de mirar el actual panorama.

"No sé a qué edad mis hijas saldrán solas de noche. Creo que la vida hoy es tan diferente de la que yo viví de adolescente... A la edad de mi hija mayor, yo iba y venía en colectivo, salía a bailar, compartía taxis con amigas. Pero hoy como mamá me encuentro en una situación completamente diferente, y me cuesta ver que de acá a un tiempo (la mayor dentro de dos años va a tener 18) se manejen solas. Sé que me tendré que adaptar a las circunstancias, y ojalá se puedan mover libremente, se sientan seguras, y nosotros también", comenta Juliana León, que suele abordar estos temas en su blog de maternidad @madreinargentina.

Los cambios entre la noche adolescente de quienes hoy son padres y la de sus hijos no sólo tienen que ver con temas de seguridad, sino que son sencillamente de una dinámica diferente. "El núcleo social de los chicos de hoy es diez veces más amplio que el que teníamos nosotros en nuestra época", sostiene Carolina Daverio, y agrega: "Antes, las fiestas y bailes juntaban a chicos de un mismo año, mientras que hoy las juntadas reúnen a chicos de distintas edades e incluso de distintos colegios, con los que no se conocen".

Para quienes abandonaron hace tiempo el entorno urbano en busca de otro ritmo de vida, el contraste puede ser aún más chocante. Ana Pacin, por ejemplo, planea en un par de años dejar con su familia Pilar para volver a instalarse en la ciudad de Buenos Aires. "Los chicos cumplen 16 dentro de un mes, y cuando terminen el colegio van a ir a vivir a Buenos Aires -explica-. No tengo idea de cómo va a ser, no me lo puedo imaginar porque hace 15 años que vivo acá. Sí tengo claro que hay que ir soltando, pero que hoy todavía no están listos".

Los miedos van a estar, la realidad que los sustenta también, pero aún así Nora Leal Marchena recuerda que no hay que demorar la autonomía de los chicos. "Aunque es algo que pasa -advierte la médica psiquiatra, ex presidenta de la Asociación de Psiquiatría Infanto-Juvenil-, hay padres muy temerosos que dificultan el crecimiento, y cuando eso se suma a que se trata de un adolescente muy afirmado en sí mismo y decidido a crecer, suele dar lugar a tremendos enfrentamientos. En el otro extremo, están los padres muy permisivos, lo que también está mal, ya que hacen que el chico entre en confusión y no sepa dónde afirmarse, porya que su padre le parece un amigo".

Entre uno y otro polo, como siempre, están aquellas decisiones centradas en el diálogo entre padres e hijos, un poco más alejadas de posturas rígidas e invariables de uno y otro lado. Decisiones que se sustentan en conocer cuándo y dónde los chicos se sienten seguros, en registrar qué recursos reales tienen para enfrentar la creciente autonomía (y fomentarlos), y en un contacto cotidiano con el mundo social de los hijos (amigos, compañeros, y sus padres).

Más tarde, más temprano, se sabe, los chicos salen solos. Y sea de la forma que sea, padres y madres no descansarán tranquilos hasta escuchar esos ruidos de madrugada que señalan que ya están de vuelta. No hay Uber, teléfono celular ni ninguna otra cosa que pueda hacer nada al respecto.

Los horarios más peligrosos

2 y 3 AM

En las horas inmediatas ?al ingreso a los boliches se? recomienda evitar la calle

6.30 a 8.30

Lo mismo ocurre con el ?horario de salida de los ?locales bailable

Pros y contras

Uber/Cabify

. Ofrecen la posibilidad de conocer cómo ha sido calificado el chofer, y de seguir el trayecto en tiempo real por Internet.

. Sin embargo, las áreas de cobertura suelen estar por ahora restringidas

Combi

. Opción útil para salidas de grupos grandes, el problema es que muchas no están en regla.

. Esto suele ser así sobre todo en las que brindan servicios a boliches

Taxi

. La implementación de plataformas como Easy Taxy permite conocer la identidad del chofer y cuál es el auto antes de viajar.

. En comparación con otros medios, suele ser el más oneroso

Padres

. El pool de padres es la opción ideal hasta que los chicos pidan ir y venir solos.

. La única contra es a veces el hecho de que no todos los padres suelen sumarse al pool.

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