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Los oscuros secretitos que salen del clóset

Juana Libedinsky

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LA NACION
Sábado 30 de septiembre de 2017
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¿Qué pasa cuando uno tiene un secretito oscuro que, de pronto, se convierte en algo totalmente legítimo hasta para la gente más culta?

Eso ya dos veces pasó con Gossip Girl. La serie trata sobre la vida de los chicos ricos y displicentes del Upper East Side, que sólo quieren pasarla bien y entrar en las mejores universidades -es ficción así que no importa hasta que punto puede existir una contradicción entre esas metas-.

Protagonizada por Blake Lively, Gossip Girl fue un fenómeno mundial que este mes cumple diez años. Pero primero estaban los libros para el público juvenil escritos por Cecily von Ziegesar, en base a sus propias experiencias en un colegio de la zona. Cuando salió, los padres bienpensantes desesperaban ante el espanto de sexo, drogas y shopping de alto vuelo de los adolescentes retratados, que hacía que las chicas de Sex and the City parecieran unas amateurs dedicadas a la indumentaria de liquidación de origen dudoso.

Era el materialismo americano mezclado con la ambición educativa -claramente, no por el valor de la educación en sí misma- y jóvenes privilegiados de lenguas afiladas como protagonistas. ¿Qué podía ser peor?

Y entonces ocurrió: la venerable New Yorker, árbitro del quehacer cultural de Nueva York, publicó una nota alabándolo como "cuento de hadas transgresor".

Malcolm comparó su tratamiento de lo desalmados y egoístas que pueden ser los adolescentes -tema que es tanto el objeto de burla de Von Ziegesar como el de su compasión- con el de Nabokov en Lolita. En obvia alusión a Anna Karenina llamó a Nate (el chico de oro que es la estrella de los deportes, se acuesta con todas y quiere ser político) "un Vronsky manqué". Y calificó a los libros de "extraños" y "complejos" a la manera de Evelyn Waugh.

"El lector que se adjudica a esta serie es una chica adolescente, pero el lector que Von Ziegesar parecería tener en la cabeza es un adulto no sólo alfabeto, sino altamente literato", señaló. Y, de pronto, a los libros Gossip Girl ya no había que esconderlos tanto en el subte?.

Ahora pasa algo similar con la serie. Si bien fue un gran éxito y emblema de Nueva York (al punto que el entonces alcalde Bloomberg se declaró fan y anunció un "día Gossip Girl") al principio ni siquiera Malcolm lograba encontrarle un giro que le diese mayor profundidad o interés cultural.

Pero con el aniversario, el "revisionismo Gossip" está a la orden del día. Y Vanity Fair ya recordó que "la premisa de la serie -un bloguero anónimo que cuenta las intimidades de un grupo glamoroso- predijo lo que devendría nuestra cultura".

Varios medios le están dando un nuevo análisis que la muestra como TV de avanzada. Además, ya es objeto de estudio en universidades. Ahora muchos quieren que se anuncie la película. Si sigue la tendencia, es fácil anticipar que al salir será repudiada como pasatiempo ligero y más adelante, revalorada como film de culto.

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