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Diego Kolankowsky: "Duermo tres horas por día"

Obsesivo con el trabajo, el multipremiado productor de noticias se volcó a la ficción y cosecha éxitos en cine, teatro y televisión

Sábado 30 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: Ignacio Sánchez

La carrera de Diego Kolankowsky es más que nutrida. Fue productor de los programas políticos de Jorge Lanata, Luis Majul, y de otros que dejaron huella como Zoo, con Juan Castro. A los 27 años se convirtió en el gerente de noticias más joven de América TV y ganó seis Martín Fierro como productor de programas periodísticos. Desde 2015 también incursionó en la ficción con producciones para cine, teatro y televisión, y la creación de contenidos audiovisuales en Broadway, Hollywood y Argentina.

En Broadway fue productor de Spring Awakening (2015, 2016) con tres nominaciones a los Tony Awards y en la escena local fue uno de los productores ejecutivos de la exitosa Peter Pan (2016), en el Gran Rex, que regresó este año para las vacaciones de invierno.

A fines de 2016 se sumó a la producción de Casados sin hijos, Somos Childfree, una de las tres obras de teatro más vistas de la temporada argentina y estrenó en Hollywood el musical Merrily We Roll Along, de Stephen Sondheim.

El 2017 debutó como productor de cine con Sólo se vive una vez, dirigida por Federico Cueva, con Gerard Depardieu, la China Suárez y Peter Lanzani. También produjo Casi leyendas, el film protagonizado por Diego Peretti, Santiago Segura y Diego Torres, y Las grietas de Jara, con Oscar Martínez y Joaquín Furriel, dirigida por Nicolás Gil Laavedra, a estrenarse en 2018.

Al frente de la productora de contenidos DK Group, por estos días Diego trabaja en la producción de la ópera rock de Green Day American Idiot. La obra, que fue estrenada en 2010 en el teatro St. James, se presentó en el teatro Broadway en Buenos Aires en agosto y llegará al teatro Colón pasado mañana a las 20, en su versión sinfónica y gratuita, en una iniciativa en conjunto con el gobierno porteño

Soltero, papá de Ámbar de 6 años, se crió en Ramos Mejía y su último domicilio en provincia fue en Morón, donde vivió hasta los 25 años. "Siempre soñé con ser escritor, pero en mi familia querían que fuera contador o abogado. Primero estudié un año Ciencias Económicas, luego me pasé a Ciencias de la Comunicación y después hice Filosofía. Soy un gran fracaso universitario. No tengo más de un año de estudio en nada", asegura.

-¿Y cómo entraste a trabajar en la televisión?

-Una hermana más grande que yo, que ya tenía una trayectoria como productora periodística, trabajaba en ese momento en Indiscreciones, con Lucho Avilés. Ella me presentó a una gente que trabajaba en el noticiero de Telefé y entré por la ventana. Al comienzo traducía las notas que grabábamos del exterior. En ese momento yo tenía 18 años y se choreaban las noticias internacionales bajándolas de la TV española, de CNN, de Fox. Ese fue mi primer laburo en los medios.

-¿Te formaste trabajando?

-Exactamente, la tele me enseñó todo, me nutrió. En la tele aprendí dirección -yo hacía la cámara-, investigación, a plantear una nota y editarla. Le ponía la música, la escribía, le ponía un título y después se la contaba a Lanata, a Majul o Sietecase. La gente piensa que el productor es el tipo que pone plata, pero en realidad el productor de noticias es el dueño de la decisión última. En teatro y cine, las cuestiones artísticas suelo dejarlas en mano de los directores, siempre y cuando me dejen decirles "esto me parece que no funciona" y lo podamos cambiar.

-¿Todo esto lo aprendiste trabajando?

-Exactamente, así fue. Aprendí laburando. De hecho yo dejé las universidades porque me pasaba que estudiaba Ciencias de la Comunicación, y a la vez, con 20 años, era productor ejecutivo del Mundial del 94 por Telefé. Igual, yo siempre sigo sintiendo la necesidad de estudiar, eh. Es una especie de asignatura pendiente.

-¿Tuviste problemas de salud como consecuencia del estrés?

-Sí, tuve dos grandes episodios de estrés muy intensos. No fue fácil tener 20 años y estar en Estados Unidos tres meses con 180 personas a cargo para transmitir un campeonato mundial. Tampoco era normal tener cinco programas de televisión abierta a los 25 años. Tenía diez o doce reuniones de producción por día, muchísima presión. Y así seguí hasta que un día me descuidé y me enfermé. Después de tener fiebre durante un mes y medio, me levanté y tenía paralizada la mitad de la cara, no veía ni escuchaba bien, no podía hablar. Fue un episodio que me shockeó mucho. Fue un golpe muy duro. Sin embargo no fue el único, porque volví a tener otro episodio de estrés tres años después, y ese fue definitivo y el último. Ahora cuando me siento mal, paro.

-¿Cuántas horas dormís por día?

-Varía según las temporadas, pero en general duermo unas tres horas por día. No me alcanza la vida. Mi vida va entre viaje y viaje. Soy el mejor dormidor de aviones del mundo. Si me tomo un avión a Londres me duermo antes de que despegue y me despierta la azafata para bajar. El avión es mi spa.

-¿Cómo fue ese paso de productor de noticias a productor de teatro y cine?

-Desde chiquito soñé con hacer ficción. Y cuando tuve un poco de oxígeno para ver mis asignaturas pendientes, surgieron las ganas de retomar ese sueño, especialmente el teatro musical, las ganas de contar historias.

-¿Qué hacés en tu tiempo libre?

-Toco la guitarra, escucho música, miro series, leo muchos libros. Me gustan las películas de Gus van Sant. Una de mis favoritas es Good Will Hunting (En busca del destino, 1997); más acá me gustan mucho las de David Fincher, como The Social Network (Red social). También me gustó mucho Whiplash, de Damien Chazelle, el mismo que hizo La La Land.

-¿Qué análisis hacés de la realidad política y económica de la Argentina?

-Estamos en un momento tan clave como difícil. A mucha gente no le gustaba la corrupción que todavía hoy se sigue descubriendo de antes, y también hay mucha gente a la que no le gusta cómo están las cosas ahora en cuanto a la economía y la situación social. Me parece un momento clave para que la sociedad sea adulta, reflexione y piense qué clase de país quiere.

-¿Una máxima para vivir?

Dream Works (soñar funciona). Uno se sienta en el cine, y cuando arranca la peli ve a un pibito sentado en la luna, pescando con una caña, y no entiende la dimensión y el alcance de esa frase. Que una productora se llame "Soñar funciona" es muy grosso. Y la verdad es que a mí sí me funciona.

Un digno bebedor de té

Foto: LA NACION

Kolankowsky se declara como un gran bebedor de té. "Traigo hebras de todas partes del mundo. Me gusta una marca que se llama Tea Forté -que viene con unsaquito piramidal-, que también es muy trendy en Londres y Nueva York. Lo probé en Las Vegas y me encantó. Trae hierbas de Ceilán mezcladas con cranberries, pero básicamente yo soy del té negro, de Earl Grey y The English Breakfast el 80 por ciento del tiempo".

Texto Alejandro Rapetti | Foto Ignacio Sánchez

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