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1880 y la ciudad que descubre los pasajes...

Viernes 29 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION / Soledad Aznarez

Gobernar es poblar, afirmaba Alberdi en sus "Bases", y es a partir de 1880 y como consecuencia del incremento de las corrientes inmigratorias europeas que se inicia un fuerte período de densificación edilicia en la ciudad de Buenos Aires; y además, uno de los períodos más prolíficos en su arquitectura. Hoy, nuestra urbe nos sorprende en su trama urbana con ciertas callecitas variopintas, algunas de las cuales se adentran en la profundidad de la manzana típica, generando esos pasajes de morfologías diversas, que en más de una ocasión nos obligan a realizar un alto en el camino para que nos regalen con su especial microclima, un sosiego en la vorágine de lo cotidiano.

Más de cien son los que se esparcen en los barrios más tradicionales de la ciudad, que nacieron en la versión local como una solución a la necesidad de ventilar e iluminar las viviendas en tiempos en los que se multiplicaban los edificios de renta, replicando en altura la heredada planta de la casa chorizo, aquélla que había surgido como tipología en la partición de la antigua casa colonial de patios sucesivos. Su construcción, se justificó hasta la aparición del pulmón de manzana.

Otros, fueron producto de la especulación inmobiliaria, al particionar la manzana en varias de menor dimensión para multiplicar la cantidad de lotes a vender. Existen antecedentes de estos pasajes en la París del siglo XIX, como el conocido passage Verdeau, un pasaje cubierto que es continuación del pasaje Jouffroy de 1845, en el IX Distrito, de apenas unos pocos metros de ancho y que funciona más bien como una galería comercial en la trama parisina. Bien podríamos asociarlo a nuestra versión porteña de la Galería Güemes, aunque esta última, se inspira más en los grandes espacios europeos de esparcimiento de locales comerciales y oficinas bajo cubiertas vidriadas, también del siglo XIX; verdaderos antecedentes de los shoppings como vías conectivas de dos o más calles, en las cuales, la escala humana, adquiere otra dimensión. Por suerte, en los últimos años la legislación porteña ha intentado preservar a estas arterias definidas como vías de ancho reducido, ya sea como áreas de protección Histórica (APH) o bien, como Arquitectura Especial (AE).

*El autor es broker en AV/Activos de Valor

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