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Los Pumas-All Blacks: un desafío supremo que apunta a mantener la intensidad hasta el final

Se enfrentan desde las 19.40 en Vélez; deben revertir su imagen de los cierres de los partidos de 2017

Sábado 30 de septiembre de 2017
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PARA LA NACION
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Los Pumas durante el Captains Run en Vélez, que este sábado estará colmado para ver un choque siempre atrayente con los míticos All Blacks
Los Pumas durante el Captains Run en Vélez, que este sábado estará colmado para ver un choque siempre atrayente con los míticos All Blacks. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

Había una época, no hace mucho tiempo, que ganaran o perdieran los Pumas salían de la cancha con la frente en alto por haber dejado todo hasta el final. Basta un repaso por el Rugby Championship 2014, el primero de la era Hourcade: en el lluvioso debut en Pretoria, acorralaron a los Springboks en el cierre y estuvieron cerca del empate; en Salta, el triunfo se escapó en el epílogo; en Gold Coast remontaron un partido adverso ante Australia y volvieron a tener la chance del empate en la última jugada. Derrotas que infundieron confianza para, en la última fecha, alcanzar el esquivo primer triunfo en el certamen, ante Australia en Mendoza. Este año, el karma de los Pumas son los minutos finales. El score acumulado de los últimos 20 minutos de los siete partidos del año es de 101-20 en contra. El equipo pareciera darse por vencido ante la primera adversidad.

Hoy, a las 19.40, en un estadio de Vélez Sarsfield colmado, los argentinos volverán a tener el privilegio de albergar a los All Blacks en la penúltima fecha del Championship. No parece ser el mejor momento para conseguir la primera victoria en la historia ante Nueva Zelanda luego de 29 intentos fallidos (28 derrotas, un empate), aunque en el deporte nunca se sabe y menos cuando de un lado hay 15 rugbiers vestidos de celeste y blanco. Más allá del resultado, el desafío es mantener la intensidad hasta el minuto 80.

Sólo así podrá calificarse de satisfactoria a la actuación de esta tarde. Con la continuidad de Daniel Hourcade en duda, a partir de que a fin de año finaliza su contrato y que ya advirtió que no se ataría al cargo. Con cada partido que pasa, el margen se reduce en la medida que el equipo no dé señales de progreso. "El día que no sienta el respaldo de los jugadores, me voy", dijo tras la reciente derrota ante Sudáfrica en Salta. Para que sea cabal, ese respaldo debe materializarse en la cancha.

La mejoría evidenciada en los últimos dos partidos respecto de las dos caídas ante Sudáfrica no alcanza a disimular el bajón general que atraviesa el rugby argentino a partir del ingreso al Súper Rugby y la decisión de prescindir de los jugadores que actúan en Europa. Es cierto que se trata de una transición compleja, pero también que en el camino al objetivo de Japón 2019 no se están logrando las metas intermedias. Y esto al margen de las 13 derrotas consecutivas ante equipos del Tier 1. En materia de rendimiento colectivo son más los retrocesos.

La situación se torna más intrincada todavía cuando semana a semana hay que jugar ante tres de las máximas potencias del mundo ovalado. La posibilidad de recuperación es ínfima. Máxime si, como hoy, enfrente están los All Blacks, el mejor equipo de todos los tiempos, que viene de aplastar 57-0 a Sudáfrica y va por el quinto título en seis años.

Así y todo, siempre persiste un atisbo de esperanza y los Pumas deben aferrarse a él, aunque más no sea para cumplir con el objetivo de no irse del partido antes del silbatazo final. El cambio de estrategia empleado en la gira por Oceanía resultó positivo y acorde al momento de incertidumbre: minimizar el margen de error, del cual las potencias se nutren.

El uso del pie fue beneficioso en New Plymouth, sobre todo ante la baja estatura del fullback rival Damian McKenzie y el poderío aéreo de Emiliano Boffelli. Los All Blacks habrán tomado nota, pero no deja de ser una táctica factible. Steve Hansen aprovechó para descansar algunos jugadores, y si bien los sustitutos son igualmente de primer nivel y podrían jugar casi todos en cualquier otro seleccionado, por algo unos son titulares y otros no. Entre los cinco que componen la primera y la segunda líneas, por ejemplo, sólo hay un titular (nada menos que el hooker Dane Coles). El scrum, entonces, puede convertirse en un arma a explotar.

Pero antes que nada, lo esencial será la defensa. Los Pumas recibieron 21 tries en los cuatro partidos del Championship (5,25 de promedio), una estadística que no se corresponde sus genes. Y pocos fueron propiciados a partir de pelotas perdidas, como había sucedido ante Inglaterra. Y el tackle es el principal reflejo de la actitud.

El dato

81 puntos de déficit de los Pumas en los 20 minutos finales de sus 7 juegos del año: marcaron 20 (2 tries, 2 goles, 1 drop, 1 penal) y sufrieron 101 (13 tries).

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