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Cataluña lanza su ofensiva final para el referéndum con la toma de colegios

Profesores, alumnos y activistas encabezaron la ocupación; los líderes de la región apuestan a la movilización ciudadana

Sábado 30 de septiembre de 2017

MADRID.- El separatismo catalán lanzó su ofensiva final para celebrar mañana el referéndum a partir del cual pretende romper con España y fundar una república. Alentados por el gobierno regional, profesores, padres, alumnos y activistas salieron a tomar colegios designados como centros electorales, con la misión de evitar que la policía los cierre.

En una escuela de Barcelona, los ocupantes planeaban quedarse dos noches
En una escuela de Barcelona, los ocupantes planeaban quedarse dos noches. Foto: Reuters / Enrique Calvo

Es la fase definitiva de la rebelión: los líderes independentistas apuestan a que la movilización ciudadana permita doblegar la respuesta del gobierno español y de la justicia, que declararon ilegal la votación y ordenaron suspenderla.

"Vendrán ahora las horas más largas. ¡Ya hemos vencido! Porque nos movilizamos para defender nuestras instituciones. Ahora acariciamos lo que era un sueño. Pero para que la victoria sea definitiva la tenemos que asegurar este domingo. ¡Salgamos de casa decididos a cambiar la historia!", arengó el presidente catalán, Carles Puigdemont, cerca de la medianoche, a unas 100.000 personas congregadas en la zona de Montjuic, en Barcelona, para cerrar la campaña del sí. Lo ovacionaron como a un prócer.

A esa hora, miles de personas permanecían atrincheradas en escuelas de Barcelona, Tarragona, Girona y ciudades de toda la región. Habían llegado a las 17, cuando terminó el turno de clases. Muchos iban con sus hijos, dispuestos a quedarse hasta mañana: organizaron pijama parties, talleres, festivales de música y otras actividades.

"Defendamos el referéndum. ¡Que no quede una sola escuela sin proteger!", había convocado al mediodía Jordi Cuixart, presidente Òmnium, una de las organizaciones civiles que impulsan la independencia. Llamaba a la gente a ponerse bajo las directivas de Escoles Obertes, el grupo de activistas que diseñó la ocupación.

El plan es impedir que las fuerzas de seguridad puedan cumplir con la orden judicial de precintar los 2315 centros de votación establecidos por el gobierno de Puigdemont. O, al menos, ponerlos bajo el desafío de reprimir a familias con chicos para lograrlo.

La policía autonómica catalana, los Mossos d'Esquadra, no garantiza que vaya a cumplir del todo la directiva. Su jefe, Josep Lluís Trapero, comunicó ayer a sus subordinados que tendrán que desalojar las escuelas a las seis de la mañana del domingo, tres horas antes del horario fijado para abrir las mesas. Pero en la circular puntualiza que se actuará "sin violencia". Ordena: "Deberá imperar la contención y la mediación para contribuir a facilitar el mantenimiento de la paz social y la convivencia".

Las fuerzas de seguridad que responden a Madrid -Policía Nacional y Guardia Civil- podrían intervenir con los casi 10.000 agentes antidisturbios desplazados a Cataluña en los últimos días. Pero ni el presidente Mariano Rajoy ni los mandos policiales quieren quedar atrapados en una situación de represión delante de todas las cámaras del mundo. Menos con chicos delante.

Algunas escenas de tensión ya se vivían anoche en algunos colegios de Barcelona, como el Collaso i Gil, en el que cerca de 20 padres decidieron quedarse cuando la policía llegó a cerrar las puertas. Otros familiares les llevaban comida para resistir las próximas 36 horas.

En la escuela Taradell, en el barrio del Raval, hubo gritos y empujones entre activistas de Òmnium y de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), con policías que les sugerían retirarse. No les hicieron caso. Los agentes se fueron después de avisar que volverían mañana.

Puigdemont jugó sus cartas para facilitar las tomas. Lo primero que hizo fue anunciar que la consejera de Educación, Clara Ponsatí, asume hasta pasado mañana la dirección de las escuelas, con lo que libera de responsabilidad a los docentes (asustados por los posibles delitos de los que podrían ser acusados). En otras palabras, se quedó con las llaves.

Después, en una conferencia de prensa, tres ministros anunciaron que 2315 colegios electorales estarán abiertos el domingo y que 5,3 millones de catalanes tendrán la ocasión de votar. Con un paso teatral, presentaron además las urnas que pretenden usar mañana, unos contenedores plásticos fabricados por una empresa china. La Guardia Civil y la Policía Nacional llevan semanas buscando dónde podían esconder las urnas: sonó como una provocación más exhibirlas así.

El vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, enfatizó: "Estarán habilitadas todas las mesas. Si alguien intenta impedirlo, los ciudadanos igualmente podrán votar". Sugirió que, si en algún colegio la policía bloquea la entrada, se podrá cambiar sobre la marcha el lugar donde emitir el sufragio.

En la Moncloa sospechan que los independentistas planean improvisar mesas de votación en plazas y parques públicos.

La preocupación es extrema en Madrid. Rajoy faltó a una cumbre europea en Estonia y liberó de compromisos su agenda para la semana que viene. Felipe VI hizo lo mismo.

Sobran los motivos: si el gobierno catalán consigue que un amplio sector de la población vote mañana, con el previsible triunfo del sí, se propone a cumplir la amenaza de declarar la independencia 48 horas después. Estallaría entonces una crisis de Estado sin precedente en un país central de la Unión Europea (UE).

Respaldo a Rajoy de líderes europeos

El gobierno español recibió ayer el respaldo de varios líderes europeos de cara al referéndum independentista convocado para mañana en Cataluña. El presidente francés, Emmanuel Macron, dijo durante una cumbre de la Unión Europea en Estonia que su único "interlocutor" en España es el presidente Mariano Rajoy. También expresó su respaldo a Madrid el premier italiano, Paolo Gentiloni, que dijo que su país respeta las leyes españolas. En tanto, el presidente del Parlamento Europeo (PE), Antonio Tajani, expresó que a nivel jurídico "Madrid tiene razón" en el conflicto.

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