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En las escuelas, pijamas parties, "jornadas de debate" y aire festivo

Padres, alumnos y directivos montaron seminarios de resistencia en toda la región

Sábado 30 de septiembre de 2017
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LA NACION
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VIC.- En un punto intermedio entre la rebelión y el pijama party, catalanes dispuestos a votar a toda costa montaron anoche seminarios de "resistencia" en escuelas públicas como mecanismo para bloquear la orden oficial de cerrarlas para que no operen como centros de sufragio del plebiscito, prevista para mañana desde las 9 (hora local).

"Nos vamos para la escuela, para defenderla", dijo a LA NACION un grupo de padres en la plaza mayor de esta ciudad, 73 kilómetros al norte de Barcelona.

Con viandas y mochilas para pasar el rato, marchaban rumbo a la escuela Joaquim Salarich, a unas cuantas cuadras de la céntrica catedral de esta ciudad.

"Cuando un catalán dice que votará, tenga por seguro que lo hará", dijo Amadeu Lloret. En su caso, estaba casi convencido de que le esperaba una noche tranquila.

"Aquí no creo que los Mossos d'Esquadra se atrevan. Pero hay que estar atento", añadió, en referencia a una eventual intervención de la policía catalana.

A última hora de ayer, actos similares se repetían por toda Cataluña (ver aparte). Con aire festivo, padres y vecinos se acercaban con frutas y vituallas a los centros educativos. En total, hay 2315 habilitados en toda la región.

Una convocatoria que, más allá de los llamados a la serenidad, mantenía una atenta vigilia para evitar chispazos que desembocaran en males mayores.

"Conservar la calma" era la consigna largamente repetida por las redes sociales. Así se comentaba lo ocurrido en un colegio de la céntrica zona del Raval, en la ciudad condal, donde la llegada de la policía generó, primero, los consabidos cánticos de resistencia y, luego, la mejor de las picardías.

"Primero les cantaron eso de «votaremos, votaremos» y luego, directamente, invitaron a los policías a sumarse a la fiesta del cierre de campaña", comentó Lloret, con aire de alivio.

Mantas y bolsas de dormir

Situaciones similares se vivieron en otros establecimientos. A través de las redes sociales se convocaba a "seminarios y debates", y se invitaba a padres y vecinos a presentarse "con una bolsa de dormir o una manta, por si la discusión se hace larga".

Nadie puso en duda que, entre líneas, la convocatoria no era otra cosa que un llamado a resistir la orden judicial de precintarlos para evitar que mañana operen como centros de votación del referéndum independentista. Envueltos en banderas catalanas, miles de personas respondieron en el acto al llamamiento de los Comités de Defensa del Referendo.

Peor suerte tuvieron quienes, sorprendidos por la acción policial, quedaron encerrados en el patio de la escuela. En ese caso, las opciones conocidas fueron dos.

La primera, apelar a la comida, los refrigerios y los recursos de supervivencia que aportaron vecinos de la zona. Luego, algunos flaquearon y optaron por escaparse, en una suerte de "rabona" con tinte político.

"No tengo idea de lo que harán. Yo no lo estoy organizando. Pero, como ven, todo es muy pacífico y ordenado", explicó la directora de El Universo, una de las primeras escuelas del centro de Barcelona que abrió sus puertas para "la fiesta" de todo el fin de semana.

Frente a las cámaras de televisión y algunos periodistas extranjeros, la directiva plantó cara a quienes reprochan que "se use a los alumnos como escudos" en favor del referéndum.

"No hay nada de eso. El edificio abrió sus puertas para toda la comunidad. Nadie está usando a los alumnos. Son jornadas a las que viene quien quiere, y quien no desea venir, no lo hace. Y ya está", sostuvo.

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