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Disciplina y pertenencia, la fórmula de los All Blacks

Nueva Zelanda conquistó el quinto título en seis años y se erige como el mejor equipo de todos los tiempos

Domingo 01 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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El festejo de los All Blacks con el título del Rugby Championship
El festejo de los All Blacks con el título del Rugby Championship. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

Por quinta vez en cinco años, los argentinos tuvieron la oportunidad de ver en vivo a los All Blacks. En la cancha, los jugadores lo sufren. En las tribunas es difícil disfrutar cuando el corazón está con los Pumas. Pero con el tiempo, se apreciará el privilegio de haber presenciado al mejor equipo en la historia del rugby mundial, un rótulo que bien podría extenderse al deporte en general.

Los All Blacks salieron al campo de juego del estadio José Amalfitani con el título del Rugby Championship bajo el brazo. El empate entre Sudáfrica y Australia les había asegurado el bicampeonato. Fue la quinta conquista en seis años desde que los Pumas se sumaron al certamen en 2012 (sólo en la versión acotada de 2015 Australia los privó de la conquista).

Sumado a los dos títulos mundiales consecutivos y su efectividad desde 2011 (76 triunfos, tres empates y cinco derrotas en los últimos 83 partidos), no hay dudas de que se está en presencia de un súperequipo.

Nueva Zelanda es la nación más grande en el mundo del rugby. El deporte de la ovalada prácticamente es religión allí. Se practica en los colegios, en las universidades, en las plazas. Desde los inicios del rugby a fines del siglo XIX, pegó fuerte en estas alejadas islas de Oceanía y rápidamente se convirtieron en la mayor potencia mundial.

Claro que ni esto ni la particular genética y espíritu guerrero de los maoríes alcanzan para explicar este fenómeno. De hecho, entre la primera Copa del Mundo conquistada como locales en 1987 y la segunda hubo una sequía de 24 años. Fue a partir de la llegada de Graham Henry en 2004 que empezó a cambiar. Los All Blacks se aferraron a su cultura, dejando de lado los excesos y aplicándose a una disciplina más acorde con el deporte profesional. Steve Hansen, el sucesor tras el título de 2011, cuando era asistente, profundizó este camino.

Tácticamente, no hay muchos secretos. Juegan simple, pero ejecutan a la perfección. Y cuentan con jugadores dotados de infinidad de destrezas. Ayer los argentinos pudieron disfrutar a Dane Coles, Aaron Smith, Kieran Read, Sonny Bill Williams, Beauden Barrett, los mejores del mundo en su posición. Al mismo tiempo, los All Blacks foguean jugadores para que, llegado el momento de partidos decisivos, estén a la altura.

El resultado: el mejor equipo de todos los tiempos.

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