Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Bromas de mal gusto y pase de facturas: lo absurdo de pegarle a Agüero

Sábado 30 de septiembre de 2017 • 12:28
0

Lionel Messi disfruta de uno de sus días libres en Buenos Aires, durante los partidos de Eliminatorias, y aprovecha para ir al teatro Apolo a ver una obra de su amigo Nicolás Vázquez: "El otro lado de la cama". Es detectado entre el público, sube al escenario al final y saluda a la gente. Un hecho real: fue en marzo de 2016. Ahora describimos un segmento ficticio: cuando sale de la función, se sube al auto que maneja su hermano. Sufre un accidente de tránsito común, que le cabe a cualquier mortal, pero tiene consecuencias imprevisibles: sufre una fisura de peroné. Queda inactivo un par de meses. ¿Se lo censura por irresponsabilidad, porque es un profesional que debe cuidarse a toda hora, y de paso se suelta toda la mala energía acumulada porque molesta que no cante el himno o porque no salga campeón con la Argentina como sí lo hace con Barcelona? Absurdo.

Sergio Agüero debe estar contento por varios motivos después de su accidente en Amsterdam al chocar el taxi en el que iba al aeropuerto después de ver un recital de Maluma, uno de los cantantes top del momento. Contento en primer lugar por estar bien de salud y también por ser prudente y prolijo: no la pasó peor dentro del auto porque llevaba el cinturón de seguridad puesto. Como cuando baja la adrenalina por un choque común, y al advertirse que no hay lesiones de gravedad uno empieza a maldecir por los gastos de chapa y pintura que inexorablemente se avecinan, el Kun también debe estar malhumorado porque sabe que perdió una excelente oportunidad que esperaba ansiosamente: la de volver a ser titular en la selección. Decisión que tenía tomada el DT Jorge Sampaoli para el crucial duelo con Perú, el jueves próximo, en la Bombonera, camino a Rusia 2018. El destino se cruzó en su camino.

En las últimas horas, además de las bromas de mal gusto (como agradecimientos a Maluma, visto en placas de canales de TV), Agüero mereció muchas reprobaciones por su actitud de ir a ver un recital después de un partido de la Champions League. Se lo consideró poco profesional, entre otras cosas. Agüero no necesita defensores de la escala de Pep Guardiola, su entrenador en el Manchester City. Puede llevar varias temporadas sin suceso, con bajos rendimientos con el seleccionado nacional, sin replicar sus goles en la Premier League o la Champions League. Puede también ser poco simpático con los medios o ni siquiera tener la delicadeza de bajar al hall o entrada de un hotel en el interior a firmar autógrafos a gente que pasó horas esperándolo a él y a sus compañeros, algo que no es obligatorio, se aclara. Pero no deja de ser profesional del fútbol por utilizar un día libre para ir a ver un recital. No condujo ebrio, no pasó un semáforo en rojo ni le apuntó con el auto a un peatón que cruzaba por la senda. ¡Chocó el taxi en el que iba al aeropuerto para regresar a Manchester!

Miles de futbolistas, de ayer, de hoy y de siempre, viajan permanentemente entre sábado y martes (depende del día que jueguen) al interior del país para nutrirse del afecto familiar durante sus días libres. Manejan 100, 200, 300 y hasta 500 kilómetros en algunos casos. Lo hacen ¡por rutas argentinas! Muchas de ellas en estado no ideal y ni hablar de autovías, que no abundan. Están en mayor riesgo del que tuvo Agüero, por ejemplo. Mucho mayor. ¿Los vamos a criticar por un exceso de desarraigo o entendemos como razonable esa búsqueda de caricia a los sentimientos?

Poco después de cantar Felices los 4 y de sacarse unas selfies de recuerdo con el cantante colombiano, el Kun terminó con una costilla rota tras un accidente que es propio de cualquier mortal. Lo suyo fue real. Lo de Messi, ficticio. Pero los casos tienen puntos en común y una percepción: lo normal sería visualizar e interpretar un hecho de manera natural y razonable, muy diferente a manipularlo para pasar viejas facturas.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas