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Las falsas bodas causan furor entre los más jóvenes

Domingo 01 de octubre de 2017
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¿Otro invento argentino? Armar la fiesta, con todos los muñequitos de torta, pero sin matrimonio real: los novios, familiares y padrinos son actores mientras que los invitados son "público", es decir, pagan una entrada (entre 670 y 850 pesos) para ser parte de un evento de una manera más activa -en el rol de cuñada o compañero de trabajo, por ejemplo- o como un invitado discreto. Incluye plato principal, postre, bebidas y cotillón. Eso sí: todos deben ir vestidos de gala y con muchas ganas de divertirse. Para concurrir, hay que ser mayor de edad (no apto para ir con chicos) pero no demasiado: los muy veteranos es posible que se encuentren un poco perdidos en estos casamientos, salvo de que se trate de uno pensado especialmente para ellos. Falsa boda es el producto ideado por Trineo Creativo, la empresa del licenciado en Publicidad Martín Acerbi, el ingeniero Joaquín Alterman y otros cuatro amigos de la ciudad de La Plata aburridos de esperar que alguno se casara para ser parte de la fiesta. El año pasado, "hasta que la realidad los separe", organizaron la boda de Federico Bal y Ailén Bechara, con alrededor de dos mil personas en el complejo Terrazas del Este, Costanera Norte. Antes, en mayo, estuvieron detrás de la boda de Carina Zampini y Hernán Drago, realizada durante el programa Morfi, todos a la mesa, por Telefé, con Gerardo Rozín y Malena Guinzburg como padrinos. El furor por el formato se expandió no sólo por todo el país, sino por Chile, Uruguay y hasta Rusia. "Para el exterior, vendemos la franquicia y damos asesoramiento. Ahora estamos en tratativas para los Estados Unidos y México", dicen los emprendedores que, sin invocar a mediáticos, llegan a reunir unas 900 personas en las fiestas en Buenos Aires y entre 300 y 600 en ciudades del resto del país.

Como en cualquier puesta teatral, las falsas bodas también tienen un director, rol que tuvo varios cambios desde que empezaron en 2013 pero que este año ocupa Lucía Mundstock, la actriz y productora de los musicales Cita a ciegas y Rock of Ages. "La intención es que cada vez sea más teatral, sin importar si participan o no los famosos. Y que siempre haya una historia, un conflicto, dentro de la historia", dice la directora artística que llamó, entre los 20 actores y bailarines que forman el elenco, a Nicolás Leguizamón (Saltimbanquis, Edipo y Yocasta, In the Heights) para interpretar al "novio": "Es muy divertido porque además de ser un trabajo es un entrenamiento excelente en improvisación. Porque una parte es ensayada -la ceremonia, la historia que se propone y que puede ir cambiando-, pero después es adrenalina pura porque la gente se acerca, te habla, hace cosas inesperadas y lo tenés que manejar", dice el actor, de novio en la vida real con la actriz Laura Montini, que fue "la novia" en la falsa boda. "Nuestra historia trata de una pareja que tiene dudas al momento de dar el sí -cuenta el futuro esposo-. Todo se resuelve bien, tienen que verlo. Hay distintos tipos de historias, también matrimonios igualitarios, con cura, con juez, es muy amplio."

Los celestinos de Trineo consideran que la "falsa boda", una experiencia participativa y transmedia, también propone la teatralización de cómo se vive el amor en la actualidad y cuáles son las diferentes formas que adoptan las personas de 23 a 40 años para relacionarse. La próxima ya está confirmada en Buenos Aires: será el sábado 7 de octubre, a las 23.59 en el Palacio Alsina, inspirada esta vez en la Noche Veneciana. Para informarse, buscar Falsa boda en Facebook, Instagram o Twitter. Por las dudas, llevar con anticipación el traje a la tintorería.

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