Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Maldonado: sin pistas firmes, a dos meses de la desaparición

Las causas que investigan el paradero tienen avances dispares, por el desplazamiento del juez Otranto; hoy hay una marcha a Plaza de Mayo

Domingo 01 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
El Río Chubut. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno
La Pu Lof Cushamen. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

ESQUEL.- Cuando se cumplen dos meses desde que Santiago Maldonado fue visto por última vez, las causas que investigan su desaparición aún tienen muchos huecos temporales, con elementos de prueba cuya lectura no es unívoca. El caso está dividido en dos expedientes que avanzan a ritmos dispares, por un cambio de juez que implicó una revisión integral del expediente.

Con este escenario judicial de fondo, la familia del joven tatuador convocó para hoy a una nueva marcha a partir de las 15.30 en Plaza de Mayo, que tendrá réplicas en distintos puntos del país. Pidieron a los asistentes que "acompañen el reclamo pacíficamente", un mensaje por el antecedente de la movilización anterior, que terminó con incidentes y detenidos en un confuso episodio.

La causa por el habeas corpus, la que debe dar con el paradero de Maldonado, hoy está en una impasse obligada porque Gustavo Lleral, el juez que quedó a cargo tras el apartamiento del juez Guido Otranto, tomó una actitud de prudencia extrema. Según pudo conocer LA NACION de fuentes allegadas al magistrado, en las últimas 72 horas su equipo de dedicó a estudiar el expediente y a analizar las hipótesis durante jornadas de 14 horas de trabajo.

Cada tanto, Lleral y sus cuatro colaboradores de confianza salieron del encierro para compartir una cena en algún restaurante de Esquel, de cara a los habitantes y turistas de la ciudad de Chubut, en el epicentro del caso. Por ahora, no se ordenaron nuevas medidas investigativas.

La causa de los gendarmes

La segunda causa, cuya carátula es desaparición forzada, es la que investiga la presunta responsabilidad de los gendarmes en la desaparición de Santiago. Esa causa está delegada en la fiscal Silvina Ávila, que trabaja respaldada por la Procuraduría contra la Violencia Institucional (Procuvin). Uno de los mayores interrogantes es si Lleral decidirá reasumir la investigación de ese expediente, algo ansiado por la Gendarmería.

Según pudo conocer LA NACION, Lleral no unificaría las causas en el corto plazo y mantendría la división de tareas.

En este lugar pasó su última noche hace dos meses Santiago Maldonado, antes de desaparecer
En este lugar pasó su última noche hace dos meses Santiago Maldonado, antes de desaparecer. Foto: LA NACION / Hernán Zenteno

Mientras la causa de habeas corpus vive una pausa, la de desaparición forzada acumula pruebas y espera el resultado de nuevos peritajes. El más importante es el que busca trazar la trayectoria que siguieron las camionetas de la Gendarmería tras el operativo en el Pu Lof de Resistencia Cushamen, a través de una georreferenciación por los GPS de los celulares de los efectivos.

Una camioneta bajo la lupa, según fuentes judiciales, es la que trasladó al subalférez Emmanuel Echazú, el gendarme que fue herido en su mandíbula, dado que regresó al escuadrón de El Bolsón a las 5 de la mañana del 2 de agosto, más de doce horas después del operativo.

Otro dato clave: el vehículo hizo unos 800 kilómetros, cuando la distancia ida y vuelta entre el Pu Lof y el escuadrón es de unos 160 kilómetros. En la Gendarmería explicaron que Echazú, que fue uno de los ocho gendarmes que llegó hasta la vera del río, era quien llevaba los registros de las actuaciones y que podría haberse movilizado a Esquel para llevar la documentación e incluso hacer patrullajes durante las horas posteriores.

Fuentes judiciales, en tanto, señalaron que no se descarta requerir información de los teléfonos del jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti. Es porque uno de los registros de un equipo del escuadrón de Esquel podría indicar que el funcionario advirtió del peritaje en las camionetas.

Otra de las pruebas agregadas a la causa es el informe sobre los CPU secuestrados a los escuadrones, algunos de los cuales pertenecen a la inteligencia interna de la fuerza. También se siguen analizando el contenido de los celulares. El CELS, querellante en la causa, quiere conseguir el crudo de todos los mensajes porque el informe realizado hasta ahora se hizo sobre la base de un buscador de palabras claves.

Más allá de la incertidumbre y el componente político que atraviesa al caso, en el juzgado manifestaron que su prioridad es encontrar al joven. Los rastrillajes sobre el río Chubut habían sido ordenados "por tiempo ilimitado", por lo que los expertos podrían reasumir la búsqueda en todo momento.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas